Os cuelgo este artículo que aunque largo merece la pena leerlo y saborearlo.
Artículo de Lara Owen.
Publicado por nerea aeren el febrero 9, 2009 a las 1:27am
Ver el blog de nerea aeren
Lara Owen, Owen Her Blood Is Gold: Celebrating the Power of Menstruation. Harper San Francisco, 1993
Solía pensar que mis períodos eran una molestia, una sucia intrusión que incrementaba la lavandería y causaba un montón de síntomas desagradables incluyendo cansancio y dolor debilitante. La menstruación interfería con mi vida sexual, mis actividades atléticas y mi nivel de energía. Causaba cambios erráticos de temperamento, irritabilidad y un mal humor destructivo e imparable. Además, costaba dinero - en toallas y tampones para absorber la sangre, en ropas arruinadas, en tiempo perdido en el trabajo. Era un saboteador ruin y solapado que siempre llegaba en el momento más inoportuno.A pesar de esta prédica de aflicción, no estaba totalmente en su contra. Cuando mi período llegaba, había siempre una parte de mí que se sentía complacida. Significaba que estaba saludable y fértil y que todo estaba funcionando apropiadamente. Sangrar me producía cierto orgullo que sentí intensamente durante mi primer período, pero ante la ausencia de cualquier aprobación externa, aquel sentimiento placentero desapareció gradualmente.
Una amiga judía me contó que cuando tuvo su primer período su madre la abofeteó. Con asombro ella reclamó: "¿Por qué hiciste eso?" Su madre respondió: "No lo sé, mi madre hizo lo mismo, es la tradición."Recibir una bofetada cuando una se vuelve mujer -ése es un punto interesante acerca de cómo es vista la naturaleza femenina. Tal vez se trate de un intento por eliminar el sentimiento de orgullo que llega con la primera sangre.
Algo más acabó por quitarme el sentimiento de orgullo y creo que fue la ausencia de ceremonia. Sentía internamente que algo verdaderamente asombroso y mágico estaba ocurriendo, y sin embargo todos a mi alrededor lo trataban como algo trivial. Tenía una sensación de logro, con tintes de excitación, curiosidad y pena.
También recuerdo una vaga conciencia de un futuro vasto y desconocido. Intuitivamente sabía que era un acontecimiento muy importante en mi vida -y no obstante nadie dijo nada al respecto, excepto para darme algunas toallas sanitarias. Creo que mi madre se sintió complacida -después de todo, significaba que estaba sana y creciendo normalmente- pero yo necesitaba más que eso. Necesitaba una ceremonia, una fiesta, algún gozoso reconocimiento público de este gran evento en mi desarrollo. Pero nada sucedió.
Conforme pasaban los meses sentía cada vez más la vergüenza y cada vez menos la excitación y el orgullo que habían brillado momentáneamente con la primera sangre.
En casa, mis períodos eran algo que debía mantenerse oculto de mi padre y mis hermanos. Si tenía que mencionarlo, hablaba en voz baja y preferiblemente con mi madre a solas. Poco después de iniciados mis períodos, durante un viaje familiar, tuve que pedirle a mi padre que detuviera el auto pues necesitaba ir a la farmacia. Por supuesto que quiso saber qué necesitaba comprar.
Recuerdo un sentimiento horrible cuando le dije que necesitaba comprar toallas sanitarias. Era una peculiar mezcla de vergüenza, orgullo y pena absoluta. Él se portó muy bien al respecto, según recuerdo, y nunca dijo nada que me hiciese sentir avergonzada. Pero de alguna manera esa vergüenza siempre estaba en el fondo de mis pensamientos, y afectó toda mi relación con el mundo externo.
En la escuela, la menstruación era algo que no debía ser mencionado sino en clase de biología. Toda la información que recibí acerca de la menstruación era puramente física. Había período porque no había embarazo, y el flujo menstrual era simplemente el revestimiento descartado que el útero producía para un posible feto. Mis amigas y yo lo discutíamos y, en ausencia de mayor información, decidimos que el cuerpo femenino estaba pobremente evolucionado -toda esa sangre y ese escándalo por años y años, cuando sólo necesitabas tenerlo una o dos veces para tener niños.La imagen que la sociedad me dio a través de la publicidad era confusa. Los anuncios de tampones mostraban ágiles chicas en bikinis corriendo alegremente hacia el mar y muchachas en ajustados tejanos blancos saltando a caballo. Esto no correspondía para nada con mi experiencia de letargos y cólicos, y sabía que ninguna mujer en su sano juicio confiaría tanto en un tampón como para salir a pasear en pantalones blancos. ¡Bah! Seguramente fueron hombres quienes escribieron esos anuncios.
Aún así yo sentía que debía ser como las muchachas de los anuncios de Tampax y que algo malo había en la manera en que mi cuerpo y mente se comportaban -que una muchacha normal no debería sentir diferencia alguna durante su período, y que no había nada que a ella le gustara más que subirse a un caballo y galopar hacia alguna aventura mientras ese bonito tampón le permitía olvidar que estaba menstruando. La vergonzosa realidad era que yo ni siquiera podía introducirme un tampón. No solamente no encajaba en el estereotipo, sino que además estaba mal armada. Me sentí decididamente inadecuada hasta que finalmente lo logré. Entonces comenzó el proceso de imaginarme que yo no estaba menstruando en absoluto. Consideraba a mis períodos como una inconveniencia y eso era todo. Si eran dolorosos, tomaba un calmante - se llamaba "Feminax" y contenía una poderosa mezcla de ingredientes diseñados para acabar con cada uno de los síntomas de la menstruación, incluso cafeína para menguar la depresión y el letargo. En época de exámenes escolares, conseguía medicamentos para retrasar mi período hasta días más convenientes, cuando el furor de las hormonas pudiera asaltar el lado izquierdo de mi cerebro sin afectar mi futuro académico. Nunca me mencionaron nada acerca de las ventajas de experimentar un estado de conciencia diferente una vez al mes, porque nadie sabía nada.A los 18 años comencé a tomar la píldora y al principio me complació que mis períodos se aligeraran y se volvieran tan predecibles. Me tomó varios años darme cuenta realmente de que la razón para la ligereza de mis períodos era que se trataba de períodos falsos. Noté que me volvía cada vez más sensible y enojada durante mis supuestas menstruaciones, así que decidí suspender la píldora. Después de un par de meses me sentí "yo misma" otra vez y me di cuenta de que, a pesar de lo conveniente que resultaba la píldora, en realidad me había sentido traicionada con esos períodos ligeros. Ahí fue cuando comencé a darme cuenta de que menstruar era una parte importante de mi vida, un ritmo del cual dependía para mi salud psíquica y física, y que ignoré o suprimí bajo mi propio riesgo.
En otras culturas, en vez de ser ignorada, la menstruación ha sido considerada (y en algunos casos aún lo es) como un tiempo especial y sagrado para las mujeres. La abundancia de símbolos relativos a la mujer encontrados en excavaciones en lugares antiguos de Europa y el Cercano Oriente sugiere de manera enfática que dichas culturas eran matrifocales y reverenciaban a la Diosa y a los procesos del cuerpo femenino.
Las prácticas rituales estaban ligadas al sangrado mensual de las mujeres y la sangre menstrual era altamente valorada como poseedora de poderes mágicos. La palabra ritual viene de "rtu", que significa menstruo en sánscrito. En la época anterior al sacrificio de seres vivos, la sangre menstrual se ofrecía en ceremonias. La sangre menstrual era sagrada para los Celtas, los antiguos Egipcios, los Maorí, los primeros Taoístas, los Tantristas y los Gnósticos.
Los Nativos Americanos comprendían muy bien los diferentes sentimientos que las mujeres experimentan cuando menstrúan y para ellos estos sentimientos formaban parte de algo muy importante en los ciclos del cuerpo femenino. Las mujeres se retiraban a un recinto especial a pasar su sangrado. Se le consideraba ser el tiempo en que una mujer se encontraba en el nivel más alto de su poder espiritual, durante lo cual la actividad más apropiada era descansar y acumular sabiduría.
La tribu Yurok del norte de California poseía una cultura espiritual muy desarrollada basada en el ritmo del ciclo menstrual para las prácticas rituales no sólo de las mujeres sino también de los hombres. Las mujeres acostumbraban retirarse "en masa" durante la luna nueva por un período de diez días. Durante ese tiempo los hombres se concentraban en el "desarrollo interno", en ceremonias y meditación. Mientras los adultos estaban ocupados acumulando poder espiritual, los niños eran cuidados por los ancianos de la tribu. Todo el trabajo que los adultos tenían que hacer se concentraba en los otros días del mes.
Cuando los hombres blancos entraron en escena, "el mundo se paró de cabeza". Las actitudes hacia la menstruación cambiaron y las muchachas fueron adoctrinadas por sacerdotes en vez de las ancianas de la tribu. En vez de enseñárseles que una vez al mes sus cuerpos se volvían sacros, se les enseñó que se volvían inmundos. En vez de retirarse a un recinto a meditar, orar y celebrar, se les enseñó que estaban enfermas.
En 1986 conocí a un maestro de las tradiciones Nativo Americanas. Me enseñó que una mujer menstruando tiene el potencial de ser más poderosa física y espiritualmente que cualquier hombre o mujer en cualquier otro momento. Aquello volteó de cabeza mis condicionadas representaciones de la realidad. Yo siempre había experimentado mi menstruación como un período de debilidad y dificultad. ¿De qué podría estar hablando aquel hombre?Me indicó que cavara un hoyo en la tierra y que le hablara al hoyo de mis pensamientos negativos sobre la femineidad y el sangrado. Dijo que la tierra transformaría la energía negativa que yo sostenía alrededor de mi naturaleza femenina. Me sentí bastante tonta, pero de todos modos lo hice y me sorprendió descubrir cuántos malos sentimientos acerca del ser mujer acechaban dentro de mi mente feminista altamente educada. Este ejercicio fue doloroso pero muy eficaz.
Comencé a ver mi sangre con reverencia más que con miedo, disgusto o indiferencia. Para ese entonces ya no usaba tampones, así que comencé a mirar mi sangre apropiadamente cada mes, en lugar de verla en un desagradable tampón. Vi que era clara y roja, y algunas veces más oscura y con coágulos. Si en verdad liberaba mi visión, entonces podía ver que estaba llena de vida, llena de magia, llena de potencial. Comencé a sentir gozo al pensar en mi sangre, en ser mujer, al pensar que después de todo había algo extraordinariamente mágico y misterioso en habitar un cuerpo femenino. El resentimiento que había sentido durante mi adolescencia por haber nacido mujer y la convicción de que los muchachos eran mejores, palidecieron y fueron reemplazados por una creciente sensación de maravilla frente a las complejidades, posibilidades y profundidades ofrecidas por el ciclo mensual.
Comencé a tomarme tiempo para descansar, meditar y simplemente estar conmigo durante los días de mi período. Me di cuenta de que entonces era particularmente capaz de reflexionar, y que dichas reflexiones eran de una naturaleza sin tiempo. Sentí que me estaba conectando con alguna antigua y vasta fuente de sabiduría femenina, simplemente con sentarme quieta y escuchar mientras sangraba. Tomarme ese tiempo durante mis menstruaciones creó una relación muy diferente con mi cuerpo. Mi salud mejoró y poco a poco los cólicos que había sufrido durante la mayor parte de mi vida se mitigaron, y mi período se volvió un tiempo de placer más que de dolor.
Estaba comenzando a quererme a mí misma verdaderamente. Por supuesto que uno no puede obligarse a hacer esto, del mismo modo que uno no "hace" que otra persona lo quiera a uno. Comenzó a suceder de manera muy gradual, y mucha gente que se atravesó en mi vida me ayudó a ver con más claridad. Pero lo importante al principio fue el conocimiento de que la menstruación es una fuente de poder. Esta invalorable pieza de información, junto con el fuerte instinto que tenía acerca del poder del útero, transformaron mi profunda y en su mayor parte inconsciente falta de auto respeto.Pensar en la menstruación como una fuente de poder para las mujeres iba completamente en contra de mi condicionamiento, y sin embargo sabía en mi corazón que era verdad. Me di cuenta de que había muchísima energía en la dicotomía entre lo que nos enseña nuestra cultura y mi reacción instintiva de "¡Claro que sí!" a esta sabiduría ancestral. Cuando se localizan los puntos donde la cultura se separa de una verdad natural, se habrá encontrado una llave, un pasaje hacia las enfermedades de dicha cultura. Comencé a entender que la hendidura entre la sabiduría y el poder de la menstruación que yo estaba percibiendo y las actitudes de la sociedad moderna con respecto al útero, se situaba en el corazón de la subyugación y la negación de la realidad y la experiencia femeninas.Para muchas mujeres, la raíz de su infelicidad yace en la dolorosa relación con los procesos de ser mujer. Las mujeres son entrenadas para esconder a cualquier costo el hecho de que menstrúan. Las manchas de sangre en la ropa constituyen una horrible vergüenza. Nadie dice nunca: "No quiero ir a trabajar o a la fiesta porque estoy menstruando", a menos de que se sienta enferma por ello y en ese caso por lo general dirá que tiene dolor de cabeza o un problema digestivo.
Cuando el útero y la menstruación son vistos únicamente como una incómoda necesidad biológica, la autoestima de las mujeres es correspondientemente baja. Nosotros somos nuestros cuerpos, y no podemos realmente amarnos en lo profundo de nuestros corazones si no amamos nuestros cuerpos sinceramente. Y no amas tu cuerpo si te sorprendes diciendo "¡Oh, no! ¡Me bajó la regla!"En el siglo XIX, la menstruación era vista por los médicos como un signo más de la inferioridad y debilidad de las mujeres. Sin embargo, por lo general hay al menos un chispazo de verdad en cualquier ideología, y los médicos de la era Victoriana no estaban completamente equivocados cuando señalaban la importancia de la menstruación con respecto a la salud general de las mujeres, de la relación entre útero y psique, o de la cordura de descansar durante los períodos. Hemos tendido a rechazar todo esto porque nos recuerda el tiempo en que las vidas de las mujeres estaban más controladas por los hombres, y porque revive los viejos argumentos que mantuvieron a las mujeres atadas a la casa y sin ingerencia en el mundo exterior. También hemos rechazado con bastante razón la idea de que los procesos naturales de ser mujer constituyen una enfermedad. Pero decir que algo no es una enfermedad e ignorarlo por completo no necesariamente son la misma cosa. Al ignorar la menstruación como reacción a las ideas de la era Victoriana, quizás hemos perdido contacto con un persistente hilo de conciencia de su valor en la vida de las mujeres.
Los cambios que han tenido lugar en la vida de las mujeres durante los últimos treinta años podrían parecer una revolución, pero en muchos casos han sido más bien una asimilación. Las mujeres que buscan poder en un mundo masculino han tenido la tendencia de hacerlo convirtiéndose en pseudo-hombres. Y quizás inadvertidamente el feminismo ha desempeñado un papel en la supresión de la menstruación. Uno de los miedos más grandes que he encontrado en mujeres exitosas y ambiciosas cuando hablo de las ideas antiguas del poder de la menstruación, es que esto afecte de algún modo su mito de ser "tan buenas como los hombres y a veces mejores".
Muchas mujeres no quieren profundizar en el tema de la menstruación, asustadas de lo que pudieran descubrir. Les parece mejor suprimir sus sentimientos con tranquilizantes, rociarse con desodorantes vaginales para disfrazar el olor de la sangre, anestesiar su dolor con químicos, y absorber su sangre con tampones de modo que no tengan que verla. Es más fácil ser una mujer exitosa en un mundo de hombres si apenas reconoces que menstrúas.
La tecnología de la supresión -tampones, desodorantes vaginales, calmantes sofisticados y drogas antidepresivas- ha actuado junto con el mito de la supermujer para crear una actitud cultural predominante de que una mujer menstruando no es diferente de la que no menstrúa. El problema con todo esto es que simplemente no es verdad. Cualquier mujer remotamente en contacto con su cuerpo sabe que cuando está menstruando, y por lo general días antes, se siente distinta. Y éste es un hecho de la naturaleza que no puede ser negado.
Uno de los aspectos de la menstruación que ahora amo y aprecio es la predecible imposibilidad de predecirla. Una nunca sabe cuándo vendrá exactamente y algunas veces te toma completamente por sorpresa. Y no sólo no toma en cuenta los horarios sino que además es un lío. Tratamos tanto de ordenar y hacer sanitaria la vida moderna que corremos el riesgo de que no quede vida en nosotros. Las menstruaciones nos salvan de ese destino -son un aspecto salvaje y primitivo, crudo e instintivo, sangriento y eterno de lo femenino- y ninguna cantidad de "civilización" cambiará eso. Mi período es un acontecimiento mensual en mi vida que tengo en común con todas las mujeres que han vivido. Las mujeres que vivían en cuevas hace 20,000 años, las sacerdotisas en las pirámides del antiguo Egipto, las videntes de los templos de Sumeria: todas ellas sangraban con la Luna. La primera mujer que produjo el fuego pudo haber estado menstruando en esa ocasión. Eso es algo en qué pensar.
Si la menstruación es un tiempo altamente creativo para las mujeres en el aspecto psíquico y espiritual, quién sabe cuántos regalos habrá recibido la humanidad de las mujeres durante sus períodos. El valor que asignamos a la menstruación tiene correlación directa con el valor que nos asignamos como mujeres. Y esto afecta a los hombres también. Pensamos que los sexos están separados, y de algún modo así es. Pero por otro lado todos somos parte de la misma gran sopa humana, y el modo en que las mujeres se ven a sí mismas y son vistas afecta también a los hombres.
Tal pareciera en la superficie que los hombres han tenido la ventaja durante los pasados varios miles de años, pero eso es verdad sólo desde cierta perspectiva. Tanto hombres como mujeres han sacado provecho y han sufrido por los desequilibrios de la sociedad patriarcal. También los hombres han sido separados de sus cuerpos y de sus sentimientos, y del placer y curación que son posibles cuando se dan relaciones basadas en la cooperación más que en la jerarquía y la dominación.
Imagina un mundo en el que hombres y mujeres trabajen juntos para desarrollar el sentido de paz interna que se produce al sentarse quieto un par de días al mes; un mundo en el que los hombres apoyen a las mujeres para que pasen algunos días en calma y silencio; un mundo en el que la sangre menstrual sea otra vez un fluido mágico con el poder de nutrir la vida nueva; un mundo en el que la menstruación sea entendida como el Sabbath de las mujeres -un espacio natural dentro de un ciclo lunar para el retiro, la introversión y el trabajo interno; un mundo del cual las mujeres emerjan como la misma luna nueva, renovadas y mudadas de la vieja piel.
Hace algunos años tuve la oportunidad de pasar largas temporadas sola en un lugar hermoso en las Sierras a orillas del Lago Tahoe, un lugar vasto y azul sagrado para los Indios. Comencé a retirarme por completo cuando tenía mi período, quedándome quiera y sola, sentada en la tierra bajo el sol, con lagartijas y grajos azules como compañía, con el viento y la luna y el sol, las ondas y los colores de la superficie del lago guiándome y entreteniéndome.
Viajaba dentro de mi psique y me encontraba repentinamente llorando por algo olvidado hace mucho, algún suceso de mi niñez o adolescencia. Mi período se volvió un tiempo en el que era particularmente capaz de abrirme al material psicológico y a soltar emociones. Noté que después de los primeros días de sangrado, me quedaba muy quieta y callada durante aproximadamente un día, y aparentemente no sucedía nada - un espacio vacío después del llanto y los recuerdos. Luego, conforme mi período terminaba, había varias horas de claridad en las que era particularmente creativa y abierta a información acerca del futuro -por lo general del mes siguiente, pero a veces más adelante aún.
Este patrón continúa, aunque usualmente es menos intenso hoy en día. Gran parte de los embrollos psicológicos que guardaba profundamente han sido soltados -probablemente tanto como mi psique quiere hacerse cargo en esta etapa de mi vida. Ahora me siento más actualizada conmigo misma, así que hay menos cosas que soltar, por lo general son simplemente cosas a las que me he aferrado durante el último mes. Todavía lucho con el tiempo vacío y a menudo comienzo a hacer cosas, imaginando que no está sucediendo nada internamente, sintiendo que sería mejor regresar a mis actividades en el mundo externo. Con frecuencia esto tiene repercusiones y encuentro que logro muy poco y gasto mucha energía.
Es difícil sentarse quieta cuando no surge nada en qué trabajar, me es difícil honrar ese vacío aunque sé que precede a la creatividad, la inspiración y la percepción interna. Todo es parte del proceso, pero se trata de una parte sin dramatismo y aún tengo la tendencia de tratarlo sin miramientos.
No suelo practicar la meditación todos los días. Prefiero ajustar mi tiempo de contemplación a mis propios impulsos. Cuando tengo mi período, a menudo entro en un espacio callado, solitario y meditativo durante tres o cuatro días, y luego mucho menos frecuentemente el resto del mes. Siento esto como un ritmo muy natural para mí, y es por eso que considero el tiempo de sangrado como el Sabbath de las mujeres.
Sangrar en la TierraTradicionalmente, las mujeres Nativo Americanas acudían al recinto de la luna mientras menstruaban y sangraban sobre musgo, sentadas en la tierra. Consideran que la relación entre las mujeres y la tierra es de suma importancia, y dicha relación es nutrida mediante sangrar en la tierra. Cuando las mujeres hacen esto tienen una conexión celular directa con la tierra, lo cual las ayuda a centrarse y a "hacer tierra".
La primera vez que escuché de una amiga mía la idea de sangrar en la tierra, pensé que sonaba un poco tonto, un poco pretencioso. Pero comencé a hacerlo tentativamente, y empecé a sentir un vestigio de conexión con algo muy antiguo. Uno de los problemas que tuve fue averiguar cómo hacerlo. Las mujeres nativo Americanas solían sentarse sobre musgo en la casa de la luna. ¿Dónde se suponía que debía sentarme a sangrar? Aún si encontraba un buen pedazo de tierra donde sentarme, no quería quedarme ahí todo el tiempo. Entonces comencé a usar almohadillas de tela para absorber mi sangre, las que remojaba en agua antes de lavarlas. Me di cuenta de que podía verter el agua de remojo en la tierra, así que eso es lo que hago ahora. El agua es de un hermoso color rojo, y la vierto en la tierra alrededor de las plantas. Este acto me llena con un sentimiento de conexión, de propiedad, de estar en paz con algo que a menudo es hecho a un lado en la vida moderna. Actos simples de valor, sabiduría simple. Es como cortar leña, arrullar a un bebé, hornear pan o beber de un riachuelo silvestre. Es uno de esos actos de ser un ser humano que está fuera del tiempo, que tiene un valor eterno, parte de estos continuos giros de vida y muerte. Las células que mueren en mi cuerpo y que son transportadas en la sangre menstrual, son alimento para la tierra. Lo que muere da a luz. Lo que muere alimenta a quienes viven y habrán de vivir.
Si ignoro mi sangre me distancio de este conocimiento. Temo a mi sangre y me desagrada -pues si desconozco que también es alimento, que también es un regalo que yo porto, entonces la veo como mera pérdida. Un desperdicio de sangre, un desperdicio de tiempo, un bebé que no fue concebido. Ya sea que desee un embarazo o no, mi sangre es siempre un regalo. Y es un regalo en el sentido literal, así como un regalo psíquico para mí misma. Es un regalo de mi cuerpo a la tierra: la madre que me ha alimentado y nutrido cada día de mi vida.
© Lara Owen
Bibliografía:"Daughters of Copper Woman", Anne Cameron, Press Gang 1981
Blood Magic", Buckley & Gottlieb eds., University of California 1988
"The Once & Future Goddess", Elinor Gadon, Harper & Row 1989
"The Woman's Encyclopedia of Myths & Secrets", Barbara Walker, Harper & Row, 1983
Artículo extraído de www.circulosdemujeres.blogspot.com
sábado, 17 de octubre de 2009
martes, 13 de octubre de 2009
La frustración innecesaria en la infancia
Artículo publicado en el foro de Lactancia materna.
Vivimos en una Sociedad, donde desde la más tierna infancia, se nos enseña a soportar la frustración. Existe la creencia generalizada, de que si no hay frustración marcada por los adultos, los bebés y los niños-as, no logran tener ningún límite a su demanda (“perversos polimorfos”) y como consecuencia, devienen en sujetos anti-sociales y no adaptados. Hemos aceptado, que la vida es dura y cruel. Y nuestros hijos deben prepararse para afrontarla cuanto antes. Es por ésto, que desde que son bebés, recibimos consejos permanentes sobre cómo evitar que nuestros hijos se malcrien: "No lo cojas en brazos" "No atiendas a su llanto, que primero te piden la mano y luego te toman el brazo". "No transijas, pues se subirán a las barbas". Tantos y tantos tópicos, con el único objetivo de que esos bebés, ávidos de contacto epidérmico, de mirada amorosa, de empatía profunda, vayan aprendiendo a través de la frialdad, a ser "Duros", que no fuertes. Poco a poco, la sociedad nos transmite que debemos acorazarnos. Con una coraza rígida e insensible ante el dolor de los otros "porque la vida es así". Poco a poco, nos distanciamos de nuestro instinto protector y de nuestro sentido común, para ser máquinas que responden al sistema, con sumisión. Aceptamos las normas, aunque sean irracionales, y formamos parte del engranaje.
¿Qué hemos olvidado? ¿Qué confundimos cuando hablamos de límites, educación, autoridad, frustración...?.Olvidamos que ese bebé y ese niño, tiene una innata capacidad, para SENTIR mejor que nosotros-as cuáles son sus necesidades más imperiosas. Olvidamos que, siguiendo a manuales o recomendaciones que dinamitan el sentido común (el más escaso de los sentidos), violentamos el proceso natural de autonomía y auto-estima, que se forma tan sólo desde el respeto a sus necesidades básicas. Tan sólo una respuesta sensible y empática a sus necesidades primarias, garantiza un desarrollo psicoafectivo saludable.
JAMAS, debemos de frustrar las necesidades afectivas. ¿A quién le ha hecho daño un abrazo, una mirada cálida o una presencia en los momentos de mayor necesidad? A quién le hace daño el amor? Confundimos la frustración de necesidades culturales, con la frustración de las necesidades afectivas. La única frustración saludable, es la que frena el sinsentido del consumismo. Consumismo de la Tv. no constructiva. De los dulces excesivos. Sabemos que comprar y comprar, tapona en pequeños y mayores, grandes lagunas y ausencias afectivas. Y la sociedad no limita, sino fomenta estas necesidades vacías. Estas y no las otras, son las necesidades secundarias o culturales que debemos aprender con inteligencia y amor, a limitar.
Muchos pediatras, autores, vecinos, cuestionan la lactancia natural prolongada. Y la justifican desde psicologizaciones y teorizacíones, sin ningún fundamento. Sin ningún seguimiento práctico y directo de bebés, que de forma sólida, permita realizar dichas afirmaciones. Y en los casos que se acompañan de observación, lo observado responde generalmente a lo "normal" y estadístico para la sociedad actual , ignorando y desconociendo lo que pudiera ser "lo sano". Intentan imponer con sus criterios, lo que hace la mayoría, sin cuestionar, si esos criterios generan felicidad o infelicidad, salud o normalidad.
Frustrar la necesidad del pecho a demanda y la necesidad de la lactancia prolongada (en los casos que así se decida, o en su defecto un biberón dado con contacto y amor) , es negarnos una experiencia esencial en la vida: Porque, conocer el placer y el amor, es la mejor prevención de trastornos psicosomáticos posteriores. Permitir que el bebé, explore cuáles son sus necesidades y que el medio se las posibilite, es lo que crea confianza y seguridad en la vida. Es lo que posibilita el vínculo.
El apego seguro
Los padres y el profesorado están a veces muy desorientados con tanto bombardeo informativo y contradictorio. Es por ello muy importante, desarrollar la capacidad de empatizar con nuestros bebés ya desde el embarazo, para que el continuum de relación, ese " hilo mágico" como me gusta llamarlo y que algunos padres y madres percibimos desde el nacimiento hasta la autonomía de nuestros hijos, sea el mejor antídoto ante tantas influencias nefastas en el desarrollo saludable de la primera infancia.-Ese "hilo mágico", se llama VINCULO, y su base es la confianza, la seguridad y sobre todo el AMOR, del bueno.
Yolanda González
Vivimos en una Sociedad, donde desde la más tierna infancia, se nos enseña a soportar la frustración. Existe la creencia generalizada, de que si no hay frustración marcada por los adultos, los bebés y los niños-as, no logran tener ningún límite a su demanda (“perversos polimorfos”) y como consecuencia, devienen en sujetos anti-sociales y no adaptados. Hemos aceptado, que la vida es dura y cruel. Y nuestros hijos deben prepararse para afrontarla cuanto antes. Es por ésto, que desde que son bebés, recibimos consejos permanentes sobre cómo evitar que nuestros hijos se malcrien: "No lo cojas en brazos" "No atiendas a su llanto, que primero te piden la mano y luego te toman el brazo". "No transijas, pues se subirán a las barbas". Tantos y tantos tópicos, con el único objetivo de que esos bebés, ávidos de contacto epidérmico, de mirada amorosa, de empatía profunda, vayan aprendiendo a través de la frialdad, a ser "Duros", que no fuertes. Poco a poco, la sociedad nos transmite que debemos acorazarnos. Con una coraza rígida e insensible ante el dolor de los otros "porque la vida es así". Poco a poco, nos distanciamos de nuestro instinto protector y de nuestro sentido común, para ser máquinas que responden al sistema, con sumisión. Aceptamos las normas, aunque sean irracionales, y formamos parte del engranaje.
¿Qué hemos olvidado? ¿Qué confundimos cuando hablamos de límites, educación, autoridad, frustración...?.Olvidamos que ese bebé y ese niño, tiene una innata capacidad, para SENTIR mejor que nosotros-as cuáles son sus necesidades más imperiosas. Olvidamos que, siguiendo a manuales o recomendaciones que dinamitan el sentido común (el más escaso de los sentidos), violentamos el proceso natural de autonomía y auto-estima, que se forma tan sólo desde el respeto a sus necesidades básicas. Tan sólo una respuesta sensible y empática a sus necesidades primarias, garantiza un desarrollo psicoafectivo saludable.
JAMAS, debemos de frustrar las necesidades afectivas. ¿A quién le ha hecho daño un abrazo, una mirada cálida o una presencia en los momentos de mayor necesidad? A quién le hace daño el amor? Confundimos la frustración de necesidades culturales, con la frustración de las necesidades afectivas. La única frustración saludable, es la que frena el sinsentido del consumismo. Consumismo de la Tv. no constructiva. De los dulces excesivos. Sabemos que comprar y comprar, tapona en pequeños y mayores, grandes lagunas y ausencias afectivas. Y la sociedad no limita, sino fomenta estas necesidades vacías. Estas y no las otras, son las necesidades secundarias o culturales que debemos aprender con inteligencia y amor, a limitar.
Muchos pediatras, autores, vecinos, cuestionan la lactancia natural prolongada. Y la justifican desde psicologizaciones y teorizacíones, sin ningún fundamento. Sin ningún seguimiento práctico y directo de bebés, que de forma sólida, permita realizar dichas afirmaciones. Y en los casos que se acompañan de observación, lo observado responde generalmente a lo "normal" y estadístico para la sociedad actual , ignorando y desconociendo lo que pudiera ser "lo sano". Intentan imponer con sus criterios, lo que hace la mayoría, sin cuestionar, si esos criterios generan felicidad o infelicidad, salud o normalidad.
Frustrar la necesidad del pecho a demanda y la necesidad de la lactancia prolongada (en los casos que así se decida, o en su defecto un biberón dado con contacto y amor) , es negarnos una experiencia esencial en la vida: Porque, conocer el placer y el amor, es la mejor prevención de trastornos psicosomáticos posteriores. Permitir que el bebé, explore cuáles son sus necesidades y que el medio se las posibilite, es lo que crea confianza y seguridad en la vida. Es lo que posibilita el vínculo.
El apego seguro
Los padres y el profesorado están a veces muy desorientados con tanto bombardeo informativo y contradictorio. Es por ello muy importante, desarrollar la capacidad de empatizar con nuestros bebés ya desde el embarazo, para que el continuum de relación, ese " hilo mágico" como me gusta llamarlo y que algunos padres y madres percibimos desde el nacimiento hasta la autonomía de nuestros hijos, sea el mejor antídoto ante tantas influencias nefastas en el desarrollo saludable de la primera infancia.-Ese "hilo mágico", se llama VINCULO, y su base es la confianza, la seguridad y sobre todo el AMOR, del bueno.
Yolanda González
Mujeres, crianza y arte
Cultura africana: mujeres, crianza y arte
Posted: 10 Oct 2009 07:00 AM PDT
La mujer en la cultura africana
Vida, fuerza, baile, belleza, color, feminidad, amor, crianza piel con piel, moda, felicidad, prosperidad, … no son palabras que se suelen asociar a África, pero existen y esta presentación nos lo demuestra en todo su esplendor a través del arte.
43 bellas pinturas que recogen la vida cotidiana de la mujer africana y en las que contemplamos sus actividades, sus celebraciones y especialmente el contacto con sus hijos que están integrados perfectamente en la vida de sus madres.
Estampas que rompen muchos clichés de un amplio continente y de las que las mujeres occidentales podemos aprender que Naturaleza y poder personal pueden ir de la mano…
Posted: 10 Oct 2009 07:00 AM PDT
La mujer en la cultura africana
Vida, fuerza, baile, belleza, color, feminidad, amor, crianza piel con piel, moda, felicidad, prosperidad, … no son palabras que se suelen asociar a África, pero existen y esta presentación nos lo demuestra en todo su esplendor a través del arte.
43 bellas pinturas que recogen la vida cotidiana de la mujer africana y en las que contemplamos sus actividades, sus celebraciones y especialmente el contacto con sus hijos que están integrados perfectamente en la vida de sus madres.
Estampas que rompen muchos clichés de un amplio continente y de las que las mujeres occidentales podemos aprender que Naturaleza y poder personal pueden ir de la mano…
domingo, 11 de octubre de 2009
Eran tres. Una mujer y a cada lado un hombre. Yo los observaba con mi espalda pegada a la pared. Habian colocado las camas una junto a la otra de forma que era imposible pasar entre ellas. Los tres estaban en pijama y metidos en una cama. Los tres esperaban con ansiedad a que alguien dijese en voz alta su nombre. Casi ni se miraban. Quizas alguna mirada de reojo rapidamente interrumpida. Mi tio no pudo evitar decir, como buen ingles, un correcto "buenas tardes".Se encontraban muy cerca y a la vez muy lejos. Estaban casi desnudos en cuerpo y alma. Hubiese sido facil iniciar una conversacion que conectase con la emocion en comun. Incluso, hubiese sido facil alargar la mano y estrechar o rozar la piel del de al lado. Pero miraban al frente como si la vida, irremediablemente y con cierto fastidio, los hubiese obligado a compartir el ascensor...
Si alargas tu mano y rozas mi piel(o mi alma) no pegare un respingo.
Si mi camison se desliza accidentalmente por mi hombro y deja a la vista la curva de mi seno, preferire que te quedes mirando agradeciendo a la vida la suerte de poder contemplar algo hermoso a que , con pudor, desvies tu mirada...
De Raquel Sabido Bell
Gracias por tus sabias reflexiones... gracias por permitirme compartirlas...
Si alargas tu mano y rozas mi piel(o mi alma) no pegare un respingo.
Si mi camison se desliza accidentalmente por mi hombro y deja a la vista la curva de mi seno, preferire que te quedes mirando agradeciendo a la vida la suerte de poder contemplar algo hermoso a que , con pudor, desvies tu mirada...
De Raquel Sabido Bell
Gracias por tus sabias reflexiones... gracias por permitirme compartirlas...
jueves, 8 de octubre de 2009
Me lo han premiado...iiiuuujjjjuuu

Gracias Caro, por tu valoración.
Gracias a todas las que os acercais a estas páginas escritas con ilusión, con sueño a veces, con ganas de comunicar y sobre todo con la intención de crear una pequeña gran red de mamis que intentamos vivir desde la conciencia nuestro estado sagrado de maternidad.
Lo intentamos y hacemos lo que podemos, no somos perfectas pero la intención es muy pero que muy poderosa...
Atención, intención, intensidad... como decía alguien alguna vez.
Ains no se lo que digo, los premios me emborrachan hip!
Entrego este premio a tttrrrtttrrrrttrrrrr:
http://porunpartorespetado.espacioblog.com/ Mireia a ver si lo puedes recoger antes de dejarnos.
http://doulasalicante.blogspot.com
http://paideiaenfamilia.blogspot.com/
http://lamujeriniciada.blogspot.com/
http://circulodelasmujeres.blogspot.com/
Creo que voy a parar, es que me emociono... hay tanta cosa buena entre nosotras.
Un abrazo y que lo disfruteis tanto como yo.
Dara
miércoles, 7 de octubre de 2009
Nuestra primera regla
Te animo ha enviarme el relato de como fue tu primera regla... tus sensaciones, tus dudas, tus certezas.
¿Cómo te sentiste?
¿Sentías verguenza en el colegio o instituto?
¿Se hablaba de ello entre las amigas?
¿Qué sabias de ella?
¿Hablabas de ello con tu madre?
¿Te avisaron tus sueños de que el líquido sagrado llegaba?
Nuestra relación con la menstruación, con nuestro útero o con los dolores de regla tiene muchísima relación con como la vivía nuestra madre, nuestra familia y nuestro entorno. ¿Realmente era algo sagrado o algo mas bien sucio que había que esconder?
También nuestra sociedad y nuestra cultura influye notablemente en ello... no tenemos más que ver los anuncios de compresas que te invitan a que no huelas (como si tener la regla nos hiciese oler mal) o los tampones para que no se note que menstruamos. Realmente ¿estamos orgullosas de ser mujeres? ¿valoramos que somos portadoras de úteros creadores de vida?
"Corría aterrorizada por un frío palacio de marmol blanco, desamueblado, de inmensas estancias con grandes puertas porque un ser maligno me perseguía, me quería coger.
Cada vez más cerca, yo abría y cerraba puertas para escapar de él pero él era rápido, escurridizo y pasaba deslizándose por las rendijas que quedan entre el suelo y la puerta. Adoptaba cualquier forma y atravesaba cualquier materia mientras venía a por mi.
El miedo corría por mis venas a la par que lo hace la sangre... lloraba de pánico mientras huía por un palacio sin salida.
Sólo lograba zafarme de mi perseguidor metiendome en el único mueble que había. Era un frío frigorífico también blanco... y allí tenía que meterme y esperar mientras el frío se apoderaba de mi y me calaba lo más profundo de los huesos... eso también me daba miedo."
Me solía despertar ahí, nunca llegué a morir congelada y nunca me atrapo semejante espíritu.
Fue una pesadilla repetitiva en mi infancia, principios de adolescencia. Quizás, ahora que he leido el libro de "Luna Roja" de Miranda Gray, fuera recurrente un tiempo antes de venirme la primera regla.
Tenía 12 años. Mi primera regla no fue dolorosa. Sí todas las demás, me hacían retorcerme de dolor y meterme en la cama hasta que tuve mi primer hijo, entonces ya no me dolió más.
Lo descubrí un sábado en el aseo de casa, cuando fuí a orinar y vi mis bragas manchadas.
No me sorprendió, tampoco me asusté. Recuerdo levemente un regustillo y un decirme interior "ya está aquí", aunque tampoco sabía mucho qué.
Llamé a mi madre, aún sentada en el váter, y recuerdo muy grabado que me dijo desde lejos, sin saber aún lo que pasaba -"siempre me llamas para tonterías"- y pensé yo -sí, ¡vaya tontería!-.
Cuando ella me vió, me dijo: -"No pasa nada, hija. Ya eres mujer.
Y supongo que me dió una compresa, no lo recuerdo bien.
No se habló mucho más del tema regla y solo se hacía notar cada mes porque comenzó a dolerme la tripa.
Recuerdo pasar verguenza en el cole hasta bien mayor. Sentirme muy incómoda si tenía que pedir una compresa. ¡Madre mía, iban a saber que tenía la regla!
También me avergozaba que mi padre supiera que días tenía la regla y me recuerdo escondiendo las compresas en la basura, tapándolas con más cosas encima.
Mis reglas siempre han sido bastante regulares y muy abundantes, lo que me recuerda que también pasaba grandes apuros cuando se me manchaba la ropa en clase, ¡era horrible sentir aquellas risitas!
25 años después, las cosas han cambiado bastante. Reconciliada totalmente con mi ciclo menstrual, no me escondo en el aseo y mis hijas e hijos lo ven con normalidad, me preguntan y les cuento que es el sagrado flujo de la vida y me ven utilizarla en pequeños rituales de agradecimiento a la madre tierra regando algunas de las plantas del jardín.
No uso tampones porque me gusta sentir su humedad deslizandose por las paredes de mi vagina, los tampones bloquean mi flujo, me taponan y un poco la copa menstrual también, sigo prefieriendo las compresas.
También he probado su sabor salado y no me importa llenar mis manos con ese sagrado rojo. Algún día tengo que hacer una pintura.
Agradezco la renovación que cada mes me ofrece este sangrado y agradezco las etapas del ciclo que me permiten conocerme mejor.
Dara
¿Cómo te sentiste?
¿Sentías verguenza en el colegio o instituto?
¿Se hablaba de ello entre las amigas?
¿Qué sabias de ella?
¿Hablabas de ello con tu madre?
¿Te avisaron tus sueños de que el líquido sagrado llegaba?
Nuestra relación con la menstruación, con nuestro útero o con los dolores de regla tiene muchísima relación con como la vivía nuestra madre, nuestra familia y nuestro entorno. ¿Realmente era algo sagrado o algo mas bien sucio que había que esconder?
También nuestra sociedad y nuestra cultura influye notablemente en ello... no tenemos más que ver los anuncios de compresas que te invitan a que no huelas (como si tener la regla nos hiciese oler mal) o los tampones para que no se note que menstruamos. Realmente ¿estamos orgullosas de ser mujeres? ¿valoramos que somos portadoras de úteros creadores de vida?
"Corría aterrorizada por un frío palacio de marmol blanco, desamueblado, de inmensas estancias con grandes puertas porque un ser maligno me perseguía, me quería coger.
Cada vez más cerca, yo abría y cerraba puertas para escapar de él pero él era rápido, escurridizo y pasaba deslizándose por las rendijas que quedan entre el suelo y la puerta. Adoptaba cualquier forma y atravesaba cualquier materia mientras venía a por mi.
El miedo corría por mis venas a la par que lo hace la sangre... lloraba de pánico mientras huía por un palacio sin salida.
Sólo lograba zafarme de mi perseguidor metiendome en el único mueble que había. Era un frío frigorífico también blanco... y allí tenía que meterme y esperar mientras el frío se apoderaba de mi y me calaba lo más profundo de los huesos... eso también me daba miedo."
Me solía despertar ahí, nunca llegué a morir congelada y nunca me atrapo semejante espíritu.
Fue una pesadilla repetitiva en mi infancia, principios de adolescencia. Quizás, ahora que he leido el libro de "Luna Roja" de Miranda Gray, fuera recurrente un tiempo antes de venirme la primera regla.
Tenía 12 años. Mi primera regla no fue dolorosa. Sí todas las demás, me hacían retorcerme de dolor y meterme en la cama hasta que tuve mi primer hijo, entonces ya no me dolió más.
Lo descubrí un sábado en el aseo de casa, cuando fuí a orinar y vi mis bragas manchadas.
No me sorprendió, tampoco me asusté. Recuerdo levemente un regustillo y un decirme interior "ya está aquí", aunque tampoco sabía mucho qué.
Llamé a mi madre, aún sentada en el váter, y recuerdo muy grabado que me dijo desde lejos, sin saber aún lo que pasaba -"siempre me llamas para tonterías"- y pensé yo -sí, ¡vaya tontería!-.
Cuando ella me vió, me dijo: -"No pasa nada, hija. Ya eres mujer.
Y supongo que me dió una compresa, no lo recuerdo bien.
No se habló mucho más del tema regla y solo se hacía notar cada mes porque comenzó a dolerme la tripa.
Recuerdo pasar verguenza en el cole hasta bien mayor. Sentirme muy incómoda si tenía que pedir una compresa. ¡Madre mía, iban a saber que tenía la regla!
También me avergozaba que mi padre supiera que días tenía la regla y me recuerdo escondiendo las compresas en la basura, tapándolas con más cosas encima.
Mis reglas siempre han sido bastante regulares y muy abundantes, lo que me recuerda que también pasaba grandes apuros cuando se me manchaba la ropa en clase, ¡era horrible sentir aquellas risitas!
25 años después, las cosas han cambiado bastante. Reconciliada totalmente con mi ciclo menstrual, no me escondo en el aseo y mis hijas e hijos lo ven con normalidad, me preguntan y les cuento que es el sagrado flujo de la vida y me ven utilizarla en pequeños rituales de agradecimiento a la madre tierra regando algunas de las plantas del jardín.
No uso tampones porque me gusta sentir su humedad deslizandose por las paredes de mi vagina, los tampones bloquean mi flujo, me taponan y un poco la copa menstrual también, sigo prefieriendo las compresas.
También he probado su sabor salado y no me importa llenar mis manos con ese sagrado rojo. Algún día tengo que hacer una pintura.
Agradezco la renovación que cada mes me ofrece este sangrado y agradezco las etapas del ciclo que me permiten conocerme mejor.
Dara
Cuento "Mi mamá es un canguro"
Cuento “Mi mamá es un canguro”
ACPAM -Associació Catalana pro Lactància Materna ha editado de forma individual el cuento “Mi mamá es un canguro” aparecido previamente como parte de la antología de cuentos infantiles “El cuento de las cuatro esquinitas” editado por Ob Stare.
Este cuento, finalista del I Concurso de Cuentos Infantiles “Lactancia y crianza” cuenta la historia del nacimiento de un bebé prematuro en un hospital que tiene implementado el Método Madre Canguro en su unidad de Neonatos.
A través de los ojos de una niña, hermana del recién nacido, vemos cómo su madre empieza a practicar los cuidados madre canguro en el hospital y posteriormente en casa, junto con otros miembros de la familia.
ACPAM considera que la edición e este cuento puede ser una herramienta útil para que hospitales, profesionales de la salud y grupos de apoyo divulguen el Método Madre Canguro tanto en el sistema sanitario como en la sociedad en general.
Este proyecto se enmarca dentro del creciente número de iniciativas para humanizar la atención profesional a los bebés ingresados en centros sanitarios, especialmente los bebés prematuros y de bajo peso.
El 6,35 % de los bebés nacidos en Catalunya en el 2007 eran prematuros. Este colectivo presenta además las tasas más bajas de lactancia materna.
Alba Lactancia Materna
ACPAM -Associació Catalana pro Lactància Materna ha editado de forma individual el cuento “Mi mamá es un canguro” aparecido previamente como parte de la antología de cuentos infantiles “El cuento de las cuatro esquinitas” editado por Ob Stare.
Este cuento, finalista del I Concurso de Cuentos Infantiles “Lactancia y crianza” cuenta la historia del nacimiento de un bebé prematuro en un hospital que tiene implementado el Método Madre Canguro en su unidad de Neonatos.
A través de los ojos de una niña, hermana del recién nacido, vemos cómo su madre empieza a practicar los cuidados madre canguro en el hospital y posteriormente en casa, junto con otros miembros de la familia.
ACPAM considera que la edición e este cuento puede ser una herramienta útil para que hospitales, profesionales de la salud y grupos de apoyo divulguen el Método Madre Canguro tanto en el sistema sanitario como en la sociedad en general.
Este proyecto se enmarca dentro del creciente número de iniciativas para humanizar la atención profesional a los bebés ingresados en centros sanitarios, especialmente los bebés prematuros y de bajo peso.
El 6,35 % de los bebés nacidos en Catalunya en el 2007 eran prematuros. Este colectivo presenta además las tasas más bajas de lactancia materna.
Alba Lactancia Materna
martes, 6 de octubre de 2009
Dos buenas guías online de lactancia materna
Dos buenas guías online de lactancia materna y un folleto en varios idiomas
“A principios del siglo XX nadie hubiera creído necesario la edición de una guía sobre Lactancia Materna. La sociedad transmitía la cultura de la lactancia de madres a hijas y el paraguas social
(vecinas, abuelas, escuelas, sanitarios, etc.) contribuía a que, salvo en raras ocasiones, todos los niños fueran amamantados.
Por razones de diversa índole, en este momento estamos en una situación en lo que la excepción es seguir las recomendaciones de la OMS de alimentar exclusivamente al pecho durante los seis
primeros meses de vida y, junto con otros alimentos, hasta por lo menos dos años. Estas recomendaciones han surgido tras la aparición de la evidencia científica de que la Lactancia
Materna es lo mejor para el niño, la madre y la sociedad en todos los países del mundo (…)”
“Deseo que la importante información aquí contenida, explicada de una forma directa de madre a madre, ayude a aquellas mujeres que han decidido amamantar a sus hijos a hacerlo libremente el tiempo que ellas deseen con el apoyo de todos los estamentos sociales”
Dr. Luis Ruiz Guzman
La información es muy importante para tener una lactancia exitosa y evitar errores, y estas guías GRATUITAS realizadas recientemente por expertos de los Departamentos de Salud de La Rioja y Aragón (España) la proporcionan.
Ambas nos explican las ventajas de la leche materna para el bebé y la madre, las técnicas de amamantamiento, las posturas para la toma, cómo compaginar la lactancia con el trabajo fuera de casa (extraerse leche, conservarla, …), resuelven las dudas frecuentes, desmienten muchos falsos mitos y prejuicios, y aportan amplia bibliografía.
Y además, están disponibles en varios idiomas:
“La lactancia materna: información para amamantar” (51 páginas) del Gobierno de La Rioja. Disponible en castellano, francés, árabe, urdu, rumano e inglés.
“Guía de lactancia materna” (64 páginas) del Gobierno de Aragón, sólo en castellano.
Folleto del Gobierno de Aragón (2 páginas) del Gobierno de Aragón en castellano, árabe, portugués, francés, inglés, rumano, wolof, búlgaro, ucraniano, chino y ruso.
Los tres textos aportan información de calidad y acorde con las recomendaciones de la OMS y UNICEF y son un gran trabajo, pero destacamos especialmente la guía del Gobierno de Aragón que está dirigida y coordinada por Mª Jesús Blázquez, catedrática de bióloga, experta en lactancia y fundadora del grupo Vía Láctea, quien también fue responsable de la excelente “CUÍDAME: guía para madres y padres“ y del curso de la Universidad de Jaca “Maternidad y Ecología”, porque, además de informar sobre lactancia, aporta consejos de crianza natural y respetuosa, incluye fotos de madres con sus hijos en portabebés y menciona en la bibliografía a importantes autores en estos temas: Carlos González, Rosa Jové y Laura Gutman.
Los bebés necesitan atención individual. Si no puede estar con su madre, lo mejor es que esté con su padre, sus abuelos u otros familiares, o con un canguro de confianza.
No hay que temer que la abuela «le malcríe». EL CARIÑO NUNCA HA MALCRIADO A NADIE. Si hay que dejarlo con otra persona, es importante darle tiempo para acostumbrarse (…)
En cualquier caso, si, a pesar de la correcta información, surgen problemas de lactancia de cualquier tipo recomendamos a las madres que acudan a pediatras expertos en lactancia (no todos lo son) y/o a los grupos de apoyo a la lactancia materna de su zona (gratuitos y formados por madres con experiencia). En Baza y su comarca su correo es lactanciabaza@hotmail.com
Las páginas para descargarlos:
http://www.riojasalud.es/content/view/1299/711/
http://portal.aragon.es/portal/page/portal/SALUDPUBLICA/CATALOGO/Lactancia%20y%20primeros%20cuidados
Fuente: http://www.elblogalternativo.com/
“A principios del siglo XX nadie hubiera creído necesario la edición de una guía sobre Lactancia Materna. La sociedad transmitía la cultura de la lactancia de madres a hijas y el paraguas social
(vecinas, abuelas, escuelas, sanitarios, etc.) contribuía a que, salvo en raras ocasiones, todos los niños fueran amamantados.
Por razones de diversa índole, en este momento estamos en una situación en lo que la excepción es seguir las recomendaciones de la OMS de alimentar exclusivamente al pecho durante los seis
primeros meses de vida y, junto con otros alimentos, hasta por lo menos dos años. Estas recomendaciones han surgido tras la aparición de la evidencia científica de que la Lactancia
Materna es lo mejor para el niño, la madre y la sociedad en todos los países del mundo (…)”
“Deseo que la importante información aquí contenida, explicada de una forma directa de madre a madre, ayude a aquellas mujeres que han decidido amamantar a sus hijos a hacerlo libremente el tiempo que ellas deseen con el apoyo de todos los estamentos sociales”
Dr. Luis Ruiz Guzman
La información es muy importante para tener una lactancia exitosa y evitar errores, y estas guías GRATUITAS realizadas recientemente por expertos de los Departamentos de Salud de La Rioja y Aragón (España) la proporcionan.
Ambas nos explican las ventajas de la leche materna para el bebé y la madre, las técnicas de amamantamiento, las posturas para la toma, cómo compaginar la lactancia con el trabajo fuera de casa (extraerse leche, conservarla, …), resuelven las dudas frecuentes, desmienten muchos falsos mitos y prejuicios, y aportan amplia bibliografía.
Y además, están disponibles en varios idiomas:
“La lactancia materna: información para amamantar” (51 páginas) del Gobierno de La Rioja. Disponible en castellano, francés, árabe, urdu, rumano e inglés.
“Guía de lactancia materna” (64 páginas) del Gobierno de Aragón, sólo en castellano.
Folleto del Gobierno de Aragón (2 páginas) del Gobierno de Aragón en castellano, árabe, portugués, francés, inglés, rumano, wolof, búlgaro, ucraniano, chino y ruso.
Los tres textos aportan información de calidad y acorde con las recomendaciones de la OMS y UNICEF y son un gran trabajo, pero destacamos especialmente la guía del Gobierno de Aragón que está dirigida y coordinada por Mª Jesús Blázquez, catedrática de bióloga, experta en lactancia y fundadora del grupo Vía Láctea, quien también fue responsable de la excelente “CUÍDAME: guía para madres y padres“ y del curso de la Universidad de Jaca “Maternidad y Ecología”, porque, además de informar sobre lactancia, aporta consejos de crianza natural y respetuosa, incluye fotos de madres con sus hijos en portabebés y menciona en la bibliografía a importantes autores en estos temas: Carlos González, Rosa Jové y Laura Gutman.
Los bebés necesitan atención individual. Si no puede estar con su madre, lo mejor es que esté con su padre, sus abuelos u otros familiares, o con un canguro de confianza.
No hay que temer que la abuela «le malcríe». EL CARIÑO NUNCA HA MALCRIADO A NADIE. Si hay que dejarlo con otra persona, es importante darle tiempo para acostumbrarse (…)
En cualquier caso, si, a pesar de la correcta información, surgen problemas de lactancia de cualquier tipo recomendamos a las madres que acudan a pediatras expertos en lactancia (no todos lo son) y/o a los grupos de apoyo a la lactancia materna de su zona (gratuitos y formados por madres con experiencia). En Baza y su comarca su correo es lactanciabaza@hotmail.com
Las páginas para descargarlos:
http://www.riojasalud.es/content/view/1299/711/
http://portal.aragon.es/portal/page/portal/SALUDPUBLICA/CATALOGO/Lactancia%20y%20primeros%20cuidados
Fuente: http://www.elblogalternativo.com/
jueves, 1 de octubre de 2009
¡Cuánto desatino!
Hacía tiempo que no iba al supermercado. Nos hemos quedado sin coche y como vivímos en el campo el super nos trae las cosas que necesitamos. Pero ayer que andaba por el pueblo me acerqué a comprar unas cositas que faltaban.
Cual fue mi sorpresa, cuando doblé una de las múltiples esquinas del super, acercádome ya a la zona de droguería...¡un estánd gigante llenito y repleto de geles y líquidos con alcohol desinfectantes para manos de todos los tamaños! Para bolsos, para casas, para el cole... si sí, parece que algunos coles han incluido en el material escolar el dichoso líquido desinfectante. ¿Cúántos harán negocio con esta absurda psicosis?
En el cole de mis peques aún no han dicho nada pero sí que les han prohibido prestarse los lápices... ya mismo no les dejarán tocarse, darse la mano, abrazarse...
¿Qué nos pasa a nuestra especie humana? ¿porqué todo lo que inventamos es para separarnos unos de otros? Apartamentos aislados como cajas de cerillas, carritos, bibes, chupetes, cunas, geles desinfectantes por si tocamos a alguien o a algo que haya tocado alguien...
Me abruma una profunda tristeza... me negaré a que mis hijos lleven un desinfectante al colegio y me niego a que no se puedan prestar los lápices, me niego a que infundan en mis pequeños este miedo desnaturalizado por sus iguales, esta cultura del miedo, de la lejanía, de la separación...
No me da miedo la dichosa gripe, es más si la pasamos estoy segura que nos ayudará a crecer.
¡Válgame Dios cuánta tontería, cuanta sin razón, cuánto desatino!¡Qué vuelva la cordura!
Cual fue mi sorpresa, cuando doblé una de las múltiples esquinas del super, acercádome ya a la zona de droguería...¡un estánd gigante llenito y repleto de geles y líquidos con alcohol desinfectantes para manos de todos los tamaños! Para bolsos, para casas, para el cole... si sí, parece que algunos coles han incluido en el material escolar el dichoso líquido desinfectante. ¿Cúántos harán negocio con esta absurda psicosis?
En el cole de mis peques aún no han dicho nada pero sí que les han prohibido prestarse los lápices... ya mismo no les dejarán tocarse, darse la mano, abrazarse...
¿Qué nos pasa a nuestra especie humana? ¿porqué todo lo que inventamos es para separarnos unos de otros? Apartamentos aislados como cajas de cerillas, carritos, bibes, chupetes, cunas, geles desinfectantes por si tocamos a alguien o a algo que haya tocado alguien...
Me abruma una profunda tristeza... me negaré a que mis hijos lleven un desinfectante al colegio y me niego a que no se puedan prestar los lápices, me niego a que infundan en mis pequeños este miedo desnaturalizado por sus iguales, esta cultura del miedo, de la lejanía, de la separación...
No me da miedo la dichosa gripe, es más si la pasamos estoy segura que nos ayudará a crecer.
¡Válgame Dios cuánta tontería, cuanta sin razón, cuánto desatino!¡Qué vuelva la cordura!
martes, 29 de septiembre de 2009
El rebelde. Tarot de Osho
La poderosa figura autoritaria de esta carta es, claramente, el maestro de su propio destino. Lleva en el hombro el emblema del sol y la antorcha que sostiene en la mano derecha simboliza la luz de su propia verdad ganada a duras penas.
Independientemente de que sea rico o pobre, el rebelde es realmente emperador porque ha roto las cadenas de los represivos condicionamientos y opiniones de la sociedad. Se ha hecho a sí mismo abrazando todos los colores del arcoiris, surgiendo de las raices oscuras y sin forma de su pasado inconsciente y desarrollando alas para volar en el cielo.
Su propia forma de ser es rebelde, no porque esté luchando contra alguien o contra algo, sino porque ha descubierto su propia naturaleza verdadera y está determinado a vivir de acuerdo a ella.
El águila es su animal espiritual, su mensajero entre la tierra y el cielo. El rebelde nos desafía a ser lo suficientemente valientes como para asumir la responsabilidad de lo que somos y vivir nuestra verdad.
Independientemente de que sea rico o pobre, el rebelde es realmente emperador porque ha roto las cadenas de los represivos condicionamientos y opiniones de la sociedad. Se ha hecho a sí mismo abrazando todos los colores del arcoiris, surgiendo de las raices oscuras y sin forma de su pasado inconsciente y desarrollando alas para volar en el cielo.
Su propia forma de ser es rebelde, no porque esté luchando contra alguien o contra algo, sino porque ha descubierto su propia naturaleza verdadera y está determinado a vivir de acuerdo a ella.
El águila es su animal espiritual, su mensajero entre la tierra y el cielo. El rebelde nos desafía a ser lo suficientemente valientes como para asumir la responsabilidad de lo que somos y vivir nuestra verdad.
El gozo espiritual y la sabiduría
no son fruto de las posesiones,
sino de nuestra capacidad de abrirnos,
de amar más plenamente,
de movernos y ser libres en la vida.
no son fruto de las posesiones,
sino de nuestra capacidad de abrirnos,
de amar más plenamente,
de movernos y ser libres en la vida.
Madres insumisas
El concepto de “madres insumisas” no es mío sino de Isabel Aler, profesora de Sociología de la Universidad de Sevilla que las define como un nuevo movimiento social minoritario (todavía) pero altamente motivado que implica “un paso de la maternidad patriarcal a la maternidad alternativa”.
Esta profesora pronunció una conferencia hace unos meses titulada “Maternidad e insumisión” y se ha hecho muy popular en la red. Os resumo lo que más me ha llamado la atención de su discurso:
La profesora afirma que la maternidad es “un hecho social crítico” y que en los últimos treinta años ha habido una disminución drástica de las tasas de maternidad en un 50% y un aumento drástico del intervencionismo tecnológico en los procesos de concepción, gestación, parto y crianza de las criaturas.
Las madres insumisas han asumido el protagonismo en todos estos proceso y exigen ser “respetadas y no negadas”. Confían en la sabiduría de sus cuerpos para gestar, parir y criar a sus hijos y se enfrentan a los dictámenes del sistema sanitario que muchas veces actúa en alianza con los intereses del mercado (por ejemplo apoyando el biberón frente a la lactancia materna), y que establece cómo debe ser una madre adecuada.
Las madres insumisas se organizan para compartir su experiencia con otras madres y se movilizan social y políticamente para la recuperación del parto y de las formas de crianza natural.
Se han rebelado frente al modelo patriarcal de madre “resignada, sumisa, desautorizada y cargada de trabajo”.
La profesora también critica el feminismo actual, cuya lucha tanto ha contribuido a poner los pilares de una maternidad elegida y no impuesta, pero que ahora está parado ante el hallazgo de que ser madre no sólo no supone un lastre, sino que es una vía fundamental para la liberación de las mujeres y motor de cambio social .
Isabel Aler también tiene teorías muy interesantes sobre maternidad y trabajo que comentaremos en otro post y un documento de 55 páginas titulado “La transformación de la maternidad en la sociedad española 1975-2005. Otra visión sociológica” que analizaremo en el futuro.
Esto es un ejemplo más de cómo el discurso de maternidad políticamente incorrecto está creciendo cada día, organizándose, agrupando a intelectuales y autores expertos en crianza (Carlos González, Laura Gutman, Rosa Jové, …) y dando una salida a muchas madres (entre las que me incluyo) que sentíamos que debía existir algo más de lo que veíamos en la sociedad (no amamantar, no criar, guardería temprana, largas jornadas sin los bebés, dejar llorar, etc.).
Personalmente no me gusta el término “madres insumisas”. Lo asocio más a madres que se niegan a hacer la cena o algo así, pero a falta de otro mejor, lo acepto.
Por cierto, ¿quiénes son y dónde están los padres insumisos?
Esta profesora pronunció una conferencia hace unos meses titulada “Maternidad e insumisión” y se ha hecho muy popular en la red. Os resumo lo que más me ha llamado la atención de su discurso:
La profesora afirma que la maternidad es “un hecho social crítico” y que en los últimos treinta años ha habido una disminución drástica de las tasas de maternidad en un 50% y un aumento drástico del intervencionismo tecnológico en los procesos de concepción, gestación, parto y crianza de las criaturas.
Las madres insumisas han asumido el protagonismo en todos estos proceso y exigen ser “respetadas y no negadas”. Confían en la sabiduría de sus cuerpos para gestar, parir y criar a sus hijos y se enfrentan a los dictámenes del sistema sanitario que muchas veces actúa en alianza con los intereses del mercado (por ejemplo apoyando el biberón frente a la lactancia materna), y que establece cómo debe ser una madre adecuada.
Las madres insumisas se organizan para compartir su experiencia con otras madres y se movilizan social y políticamente para la recuperación del parto y de las formas de crianza natural.
Se han rebelado frente al modelo patriarcal de madre “resignada, sumisa, desautorizada y cargada de trabajo”.
La profesora también critica el feminismo actual, cuya lucha tanto ha contribuido a poner los pilares de una maternidad elegida y no impuesta, pero que ahora está parado ante el hallazgo de que ser madre no sólo no supone un lastre, sino que es una vía fundamental para la liberación de las mujeres y motor de cambio social .
Isabel Aler también tiene teorías muy interesantes sobre maternidad y trabajo que comentaremos en otro post y un documento de 55 páginas titulado “La transformación de la maternidad en la sociedad española 1975-2005. Otra visión sociológica” que analizaremo en el futuro.
Esto es un ejemplo más de cómo el discurso de maternidad políticamente incorrecto está creciendo cada día, organizándose, agrupando a intelectuales y autores expertos en crianza (Carlos González, Laura Gutman, Rosa Jové, …) y dando una salida a muchas madres (entre las que me incluyo) que sentíamos que debía existir algo más de lo que veíamos en la sociedad (no amamantar, no criar, guardería temprana, largas jornadas sin los bebés, dejar llorar, etc.).
Personalmente no me gusta el término “madres insumisas”. Lo asocio más a madres que se niegan a hacer la cena o algo así, pero a falta de otro mejor, lo acepto.
Por cierto, ¿quiénes son y dónde están los padres insumisos?
miércoles, 23 de septiembre de 2009
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)