jueves, 30 de abril de 2009
El paquete de galletas
Estaba una vez una señora en una estación de trenes tenía que hacer un viaje muy largo. Cuando llega la hora de partir se informa que su tren tenía, al menos, dos horas de retraso, por lo que se dirigió al kiosco y compró un paquete de galletas, unos refrescos y una revista, y se fue a sentar a uno de los bancos cerca del andén. No hacía mucho que había comenzado a leer la revista cuando un joven se sentó en el otro extremo del banco, abrió un periódico y tomó una galleta del paquete. La mujer, asombrada, no pudo más que atribuir esa osadía a la falta de valores de la juventud de estos días. Pero no quiso darle demasiada importancia y continuó leyendo su revista. Minutos mas tarde, el joven tomo una segunda galleta. Esta vez se sintió ofendida y tomó ella misma una galleta, esperando que el joven la mirara y cuando esto ocurrió, con destellos en la mirada, la mordió indignada. El joven le sonrió.
"Que descarado" pensó ella. Y siguió leyendo, confiada en que la historia no se repetiría.
Pero se equivocaba: al rato el chico agarró nuevamente el paquete de galletas y tomó una tercera. Mirándola y siempre sonriéndole. La señora, fuera de si, tomo otra galleta. Y la escena se repitió una y otra vez hasta que finalmente sólo quedaba una galleta. Ella pensó "el muy descarado no se va a comer mi ultima galleta".
Y él, como leyéndole la mente, tomo el paquete casi vacío, tomó la última galleta, la partió en dos y, al tiempo que le sonreía, le entrego una mitad a la señora . A todo esto, la mujer sintió que se anunciaba su tren, así que tomo sus cosas y se decidió a embarcar. Una vez ubicada en su asiento (que daba a una ventana, muy cerca de donde momentos había estado sentada) observó al joven que aún permanecía allí. No podía quitarse de la mente el episodio ocurrido.
El tren se puso en marcha y comenzaba a dar sus primeros y lentos pasos.
Tenía sed, pues había tragado las galletas a toda prisa y sin disfrutarlas. Agarro el bolso con el fin de buscar el refresco, y mientras revolvía encontró, junto a la botella, el paquete de galletas que había comprado. Miro desesperada por la ventana, y pudo ver como aquel joven tomaba sus cosas y emprendía su partida
Los colegios no deberían existir
Los Colegios no deberían existir
Rescato esta entrevista a Roger Schank en la revista Kindsein, porque aunque es de junio del 2007 merece la pena releerla. Espero que os guste y os haga pensar :-)
miércoles, 29 de abril de 2009
En las horas bajas
Hola!
Sé, es inevitable, que a veces, momentos, días, o más... la vida, y la diksha, nos llevan por caminos áridos. Inhóspitos. Trás la luz, la paz, la armonía, lo dulce de otras jornadas, esos otros momentos nos sacuden por dentro. Sé que algunas, algunos, estais pasando por ahí...
Y al igual que cuando todo va bien, y somos felices, o nos sentimos maravillados por las sorpresas y los regalos... no nos preguntamos nada. No tenemos preguntas sobre los porques. Y nuestros ojos brillan sin motivo..., en estos otros pasos del camino, sucede todo lo contrario. Entra el miedo. Entran las dudas. Y entra la mente, con sus preguntas de siempre, con sus respuestas inciertas. Y nos sentimos enfadadas/os, o tristes, o confundidos. Y dudamos. Perdemos nuestra confianza.
Perdemos la confianza en lo que fue bello. Perdemos la confianza en lo que descubrimos, en la posibilidad de lo nuevo. Del cambio. Y lo que es peor, comenzamos a dudar de nosotros mismos, de la realidad de nuestro avance, de nuestra dirección. De la claridad de nuestro horizonte, de nuestros sentimientos. De los caminos elegidos, de lo que ayer si nos servia... La mente es tan poderosa, en su inercia, que logrará desmentir lo que sí hemos visto, reducirlo a nada. Y volver a sentirnos pequeños, perdidos. Y sin esperanza... Incluso puedes llegar a tener nostalgia de tu pasada o cómoda ceguera... en que al menos, no te dabas cuenta...
En el camino hacia la unidad, no vamos a pedirte que cambies todo eso. Como otras veces, vamos a pedirte que lo experimentes, cuanto más profundamente, mejor... Que te quedes con todo eso. Que lo abraces.
Pero también vamos a pedirte... ESTO ES IMPORTANTE... que escuches allá más al fondo, esa otra sensación de paz, de calma. De sosten. Algo mucho más al fondo que a pesar de todo, te dice que todo está bien. Sientelo. En horas bajas, date cuenta de que tu Ser más profundo está ahi. Sigue contigo. Sigue en paz. Y él si sabe hacia donde vas. Y él si sabe que todo está bien como está. Y que pasará. Y que saldrás fortalecido/a. Y si lo escuchas, podrás sentirlo.
Un abrazo grande a los que estais ahi. Y también a los que ya habeis salido!
Meri
lunes, 27 de abril de 2009
Mandalas para el embarazo
Antes de nacer: el coloreado de mandalas para mamás embarazadasLos primeros vínculos humanos son aquellos que se desarrollan entre la madre y su hijo antes del nacimiento. Entre ese ser soñado y nombrado y esos otros que le dan un nombre y un lugar, una razón a su existencia, se establece ya una relación primaria. Y ésta se concreta cuando el nuevo miembro de la familia se esboza como realidad tangible e ingresa, ya en el vientre de su madre, a una estructura familiar que le asigna un lugar.Así como ha sido deseado o rechazado, llegará a nacer con una marca distintiva.
Por ello, en todas las culturas, el embarazo tiene connotaciones muy especiales y hasta es rodeado de mitos y costumbres con los que cada pueblo o sociedad trata de proteger el misterio de la vida. Hay un ritmo inicial que obra como un lenguaje. El sonido del corazón materno en el origen del ser, cadencia demostrada que ha marcado nuestros propios ritmos motrices, posiblemente sea también el origen del ritmo del lenguaje, del canto, de la música.
Desde siempre, las mujeres han buscado en forma intuitiva la mejor manera de proteger y llevar a cabo del modo adecuado la gestación. Muchas de esas prácticas están hoy avaladas por estudios médicos.
La práctica de la meditación , la relajación y el poder visualizar y plasmar en color las emociones que rodean esos momentos irrepetibles , tienen la capacidad de ayudar a la futura mamá a vivir su embarazo en plenitud , beneficiándose tanto ella como la criatura que lleva en su seno.
El coloreado de mandalas para las pre mamás tiene algunas técnicas precisas que la llevarán a obtener serenidad y una mejor preparación psicológica para el parto. ¿Quieres conocerlas?
Mandalas para futuras mamás
Después de realizar ejercicios físicos o en algún momento tranquilo, sitúate frente al dibujo de un mandala y observa con atención su forma.Vuelve sobre ti y conéctate con tu bebé para dar comienzo al intercambio afectivo entre ambos.
Sentada cómodamente, respira con tranquilidad hasta sentir todo tu cuerpo relajado, sin tensión ni malestar.Tómate tu tiempo para hacerlo.
Este es un trabajo sin prisas.
Visualiza a tu bebé, muy pequeñito durante el primer tiempo y creciendo luego, nadando feliz en ese sitio donde nada le falta. Tú misma lo estás protegiendo, nutriendo, y te estás cuidando por ti y por él.
Comienza a escoger los colores con los que pintarás tu mandala.Pinta desde afuera hasta llegar al centro.
Los bordes te representan a ti misma, son tu exterior, lo que se ve de ti.
A medida que te vas adentrando vas llegando a tu interior, a dónde crece la vida.
Rodea a tu bebé de luz y protégelo con tu color favorito.
Puedes estar escuchando una música adecuada, tratando de elegir melodías suaves que serán un regalo para sus tiernos oídos.
Enriquece tu mandala con todos los detalles que brinde tu imaginación.
Puedes hacer con ellos una pequeña y bella colección para adornar su cuarto o para mostrarle cuando sea mayor, los momentos que compartían, en tranquilidad y armonía, cuando le estabas dando lo mejor de ti: la transmisión de la vida y el amor más puro.
María Rosa Solsona y Raquel Navarromás información: PROYECTO MARA
El Club de las Malas Madres
Yo no soy una buena madre. Y probablemente usted, que me lee, tampoco. Si usted ha decidido quedarse en casa y consagrase al cuidado de sus hijos es usted una madre hiperprotectora, amén de un parásito, un ser que vive a expensas de otro y a espaldas de las verdaderas preocupaciones y dificultades de la vida.
Si usted trabaja fuera de casa entonces desatiende usted a sus hijos, y nadie valorará el hecho de que tenga usted que hacer verdaderos malabarismos para conciliar la vida familiar y la laboral.
Lo peor de todo es que unas madres y otras van acusándose mutuamente: la que se queda en casa arremete contra la que trabaja, y viceversa, como si no fuera suficiente con recibir los ataques de los pediatras, los psicólogos, los especialistas en sueño, los periodistas, las madres, las suegras y las cuñadas.
Nosotras, las madres de hoy, aseguran ciertos psicoanalistas, somos la fuente de todos los problemas de nuestros hijos, porque tenemos demasiada fuerza y le hemos robado la autoridad a los padres.
Si su hijo es hiperactivo, si tiene rabietas, si insulta a otros niños en el colegio, la culpa será siempre de usted, porque o bien le consiente demasiado o bien no le atiende lo suficiente.
¿Y dónde están esos padres a los que les hemos robado la autoridad?¿Cuánto han luchado para defenderla?Nadie culpará al padre, nadie cuestionará nunca que el padre trabaje fuera de casa o viaje.
Pero ¡ay de usted si lo hace!No solo tendrá que enfrentarse al goteo constante de comentarios más o menos directos o indirectos por parte de su madre, de su suegra, de las madres de los compañeros de cole de su retoño, sino, sobre todo, tendrá usted que lidiar con su propio sentimiento de culpa, que no la dejará vivir.
Yo no soy una buena madre.
Trabajo fuera de casa y además viajo.
Dejo a mi hija con canguros.
Tengo novios y vida social.
No le he proporcionado a mi hija ese entorno familiar estable que entronizan los manuales de pediatría y las revistas de papel couché.
No soy una buena madre pero pago las facturas de mi hija (el colegio, la comida, los canguros, la ropa, los juguetes, el pediatra y, muy a mi pesar, las Barbies), apenas duermo para poder llevarla al colegio todos los días, dedico la mayor parte de mi tiempo libre a su cuidado y todo mi espacio mental a pensar en ella.
No soy una buena madre, como no lo somos ninguna.
Es lo más parecido a lo que vivíamos en la primera adolescencia.
La que intimaba con los chicos era una puta, la que se resistía era una estrecha: no había término medio.El caso es que nunca llueve a gusto de todos y una mujer nunca hace las cosas bien.
A la madre nunca se le valora lo que hace y para colmo no tiene derecho a quejarse, so pena que se le diga que es una mala madre.
Nuestra sociedad es perfeccionista y quiere individuos perfectos.
Superhombres que se afeiten con acabado impecable, que conduzcan coches que apenas hagan ruido, que vayan al gimnasio tres veces por semana.
Supermadres de brillante sonrisa y silueta juncal, triunfadoras en todos los ámbitos, adoradas por sus maridos y respetadas por sus jefes, y criadoras de niños sanos y emocionalmente estables.
Nuestra sociedad ha convertido el goce en un modelo, y el goce inmediato en el valor supremo.Y un niño no es goce ni inmediatez.
Un hijo implica renuncia y perspectiva.Y sobre todo, implica aceptar que la perfección no existe.Usted, que me lee ¿está con los nervios de punta porque no le da tiempo a hacer todo lo que debería?, ¿tiene diez kilos de más?, ¿no tiene tiempo para ir al gimnasio y, si lo tuviera, lo emplearía en dormir?, ¿desearía que a veces fuera él el que se ocupara de la compra, de la colada, de los biberones y de la visita al pediatra?, ¿a veces se enfada, a veces está harta, a veces llora y a veces, mucha veces, no está en condiciones de dar lo mejor de sí misma?Estupendo. Bienvenida al Club de las Malas Madres. Recuerde: no somos las mejores pero somos la mayoría.
Control de esfínteres
Vamos a hablar de control de esfínteres. No de retirada de pañal. El pañal no deberíamos retirarlo si antes no existe control de esfínteres… y sin embargo, solemos hacerlo al revés, como si creyésemos que quitando el soporte se logra antes la maduración de una función corporal. Vamos a verlo más claro en un ejemplo de otra función madurativa:Un bebé de 13 meses que va en brazos de su madre, en su bandolera o en su carro… es igual dónde. No sabe andar, pero todas hemos escuchado que “aproximadamente entre los 12 y los 15 meses los niños empiezan a andar”. Bien, pues al bebé de nuestro ejemplo, como no da señales de aprender por sí mismo le vamos a dejar en el suelo y a partir de ahora no le vamos a coger, ni llevar de un lado a otro… así aprende a andar. ¿Absurdo? Pues es lo que hacemos cuando le quitamos el pañal a un niño… intentar que aprenda a andar a base de sacarle el soporte con el que lo acompañamos de un lado a otro.Y precisamente como se trata de un proceso madurativo, no sólo no podemos hacer mucho por acelerarlo sino que además debemos admitir que es difícil que ocurra de un día para el otro. Aunque sí hay niños que un día deciden dejar el pañal y realmente nunca tienen un escape, lo habitual es que el control de esfínteres sea un complejo proceso de “ensayo y error”. Igual que sucede con otro proceso madurativo: el habla. Aunque los niños empiezan a comunicarse pronto, nadie pretende que un buen día, cuando empiezan a hablar, lo hagan con la corrección de un adulto tanto fonética como gramaticalmente, permitimos que tengan “lengua de trapo”, incluso nos hace gracia, y hasta hay quien les imita y se comunica con ellos en un lenguaje similar al suyo (mira, hijo, un “babau”, aquí viene la “lela” y cosas por el estilo). Sin embargo, en cuanto al control de la orina y las heces, no admitimos un solo “fallo”. No se trata de ponernos a hacer pis en los pantalones igual que ellos para acompañarlos, sino aceptar que, de manera natural, están aprendiendo (en gerundio), es decir, lo van haciendo poco a poco y no en el momento en que nosotros decidimos que hay que retirar el pañal.
Prueba de que se va produciendo poco a poco es que muchos niños (no voy a decir todos porque a algunos no les pasa, pero sí a la mayoría), aunque normalmente no tengan escapes, aunque siempre pidan pis y caca, tanto de día como de noche, de repente un día, se les olvida y tienen un escape, o se ponen nerviosos y tienen un escape, o les da la risa, o se meten tanto en una actividad que se les olvida… ¿a vosotros os pasa? ¿Nunca? ¿Ni cuando os reís mucho? Pues será porque en vosotros sí está adquirida la función, el proceso ha madurado completamente… pero en los niños no, va sucediendo poco a poco, y estos escapes son cada vez menos frecuentes hasta que, finalmente, alrededor de los 6 años, dejan, sencillamente, de ocurrir.
Desde este supuesto, es decir, si consideramos el control de esfínteres como un proceso madurativo, no nos puede extrañar ni molestar que nuestro hijo, un día, vuelva a pedir o a necesitar los pañales. Puede que durante unas semanas haya ido al baño o utilizado el orinal sin problemas, pero por la causa que sea de repente puede volver a haber escapes importantes, y nuestro hijo puede pedir el pañal porque no se siente a gusto mojado, o bien podemos sugerir nosotros la posibilidad de volver a usarlo. No es un retroceso, es un estadio normal del desarrollo, que dará a nuestro hijo más confianza, tanto en sí mismo como en nosotros. En sí mismo, porque será capaz de tener controlado un aspecto que suele plantearse como problemático en muchas situaciones… en nosotros, porque verá que le aceptamos sea lo que sea que decida hacer con su cuerpo y sus funciones.
INCONVENIENTES DE RETIRAR EL PAÑAL ANTES DE QUE EL CONTROL ESTÉ INSTAURADO
Pérdida de confianza del niño en sí mismo: Si le decimos que a partir de un momento es mayor para controlar esfínteres, y decidimos unilateralmente retirar el pañal, le estamos comunicando a nuestro hijo que, tal como hace las cosas, ya no es correcto hacerlas, y si tomamos una decisión que le afecta de una manera tan absoluta, debe ser por algo que está haciendo mal, o al menos, de un modo que a nosotros no nos complace. Eso mina la seguridad que el niño tiene en sí mismo, pero a la vez, la confianza inmensa que tiene en nosotros, la confianza de que le amamos tal cual es, con sus medias palabras, con sus saltos torpes y con sus pañales.
Logística de limpieza y cambio de ropa: Quizás suene absurdo, pero retirar el pañal antes de tiempo, requiere un fondo de armario considerable, además de salir de casa con mudas de todos los accesorios de cintura para abajo. Además, requiere una fregona a mano y lista en todo momento y montoncitos de ropa mojada por toda la casa… ¿de verdad creéis que nuestros hijos se sienten a gusto?El idioma pis: Retirar el pañal supone establecer lo que Laura Gutman llama el “idioma pis”… desde que nos preparamos para salir empezamos a preguntar obsesivamente: “quieres hacer pis?, has hecho pis?, de verdad que no? Y caca, este niño ha hecho hoy caca?” y luego, cada diez minutos, estemos donde estemos, delante de quien estemos, lo preguntamos sin descanso, incluso nos atrevemos a llevar a nuestros hijos contra su voluntad al servicio de diversos bares y restaurantes “a ver si sale”.
PAÑAL NOCTURNO
Parece que existe unanimidad en el hecho de que una vez retirado el pañal diurno, el pañal nocturno debe ir detrás en pocos días. Ni sí ni no… dependerá, como con el pañal diurno, de vuestro hijo, de si amanece o no con el pañal mojado y, por supuesto, de si quiere hacerlo. No pasa nada porque un niño se pase meses, o incluso años, usando pañal nocturno aunque haya dejado ya el diurno… es un control más difícil sencillamente porque el niño está completamente relajado, no está pendiente de sus posibles escapes, y como está aprendiendo, simplemente sucede.
¿POR QUÉ NOS EMPEÑAMOS EN ADELANTAR EL PROCESO?
No tengo ni idea de por qué lo hacían en otras épocas, pero hoy en día, la “culpa” de todo esto la tiene, principalmente, el cole. Si los niños van a la guardería, en muchas de ellas, el último año ya se organizan rondas de orinal para que se vayan acostumbrando… y si no van a la guardería, sus madres nos cuidamos mucho de, a partir de la última primavera previa al cole, ir retirando el pañal. Sencillamente porque, en la grandísima mayoría de los coles españoles, un niño con pañal no es admitido y, en el mejor de los casos, será admitido sin pañal pero sus padres tendrán que ir a cambiarlo cada vez que haya un “accidente”. Y muchas familias, simplemente no pueden permitirse dejar el trabajo, que puede no quedar en la misma ciudad, e ir al colegio una o dos veces por mañana, ni siquiera aunque esto no ocurra todos los días. Si la educación infantil comenzase a los 4 años muchas familias se quitarían de encima el problema del control de esfínteres… sucedería por sí solo en la gran mayoría de los casos en algún momento antes de la entrada en el cole.Y otro de los motivos que existen para este empeño en “hacer algo” en vez de esperar que la naturaleza siga su curso la tiene la cultura de la competitividad y la eficiencia, el rollo mi hijo ya hace tal o cual, que no se diga que mi hijo se queda retrasado, pues el niño de fulanita ya no lleva pañal, la tremenda presión social que representa el que TODOS se quiten el pañal, el presumir del hijo más listo y más independiente.
¿QUÉ PODEMOS HACER PARA AYUDAR A NUESTROS HIJOS CON EL CONTROL DE EFÍNTERES?
Llegados a este punto, sí hay una cosa que podemos hacer: respetarles en el ritmo y en la manera que el proceso se dé en nuestros hijos. Aceptarles tal como son, con pañal o sin él, mojados o secos, sin valorar ni juzgar si es tarde, pronto, oportuno o no quitarse o ponerse el pañal… sea lo que sea lo que nuestro hijo decida.
Sin embargo, si pese a todo lo dicho, existe alguna exigencia real que no podemos “saltarnos”, si en el cole no admiten a nuestro hijo con pañal y tiene que ir sí o sí porque nosotros trabajamos, y tampoco lo admiten con pérdidas ni nosotros queremos o podemos trasladarnos al cole a diario para cambiarlo y nadie va a hacerlo por nosotros, sólo os puedo dar una indicación: flexibilidad. Si vamos a retirar el pañal en algún momento y nuestro hijo no lo ha pedido, que haya tiempo suficiente para poder volver atrás todas las veces que lo creamos necesario, podemos tener varios orinales repartidos por la casa para no tener que salir corriendo al baño, podemos sacar el pañal unos días sí y otros no, a unas horas sí y a otras no, y éstas no tienen que ser siempre las mismas, se puede sacar el pañal en casa pero ponerlo al salir de casa, que es más engorroso para todos, y si vemos que es demasiado… dejarlo unos días o unas semanas y volver a intentarlo un poco después. Y siempre, aceptar que puede pasar tiempo hasta que se produzca el control, y por ello, seguir respetando lo que vaya sucediendo y los sentimientos que en nuestro vayan surgiendo.
Nuria Otero, Psicopedagoga
viernes, 24 de abril de 2009
Los lobos
Un viejo cacique de una tribu estaba charlando con sus nietos, acerca de la vida.
Él les dijo:
Una gran pelea está ocurriendo dentro de mi ... es entre dos lobos.
UNO de los lobos es … el resentimiento, la inferioridad, el miedo, la maldad, la avaricia, la mentira, el egoísmo, la envidia, el rencor, la culpa, el dolor, la ira,
El otro lobo, es … la paz, el amor, la bondad, la alegría, la gratitud, la sencillez, la esperanza, la serenidad, la humildad, la compasión la sinceridad, la misericordia, la generosidad, después agregó:
“Esta misma pelea está ocurriendo dentro de ustedes y dentro … de todos los seres de la Tierra.”
Los niños pensaron por unos instantes y uno de ellos preguntó a su abuelo:
- “¿Y cuál de los lobos crees que ganará?"
El viejo cacique respondió simplemente...
“El que alimentes"...
jueves, 23 de abril de 2009
jueves, 16 de abril de 2009
Nuestro miedo más profundo
Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuadas.
Nuestro miedo más profundo es que somos poderosas más allá de toda mesura.
Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que más nos asusta.
Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante, magnífica, talentosa y fabulosa?
En realidad, ¿quiénes somos para no serlo?Eres hija de la Diosa. Hacerte pequeña no le sirve al mundo. No hay nada de iluminado en encogerse para que los demás no se sientan inseguros a tu lado.
Nacimos para manifestar la gloria de la Diosa que está dentro de nosotras.
No está sólo en algunas de nosotras, esta en todas.Y cuando le permitimos a nuestra luz brillar, inconscientemente damos permiso a otros para que hagan lo mismo.
Cuando nos liberamos de nuestros miedos, nuestra presencia espontáneamente liberará a los demás.
MARIANNE WILLIAMSON (Volver al Amor)
miércoles, 15 de abril de 2009
El poder del útero
Lentamente toma aire por la nariz y lo sueltas por la boca. Llénate de vida con cada inhalación y vacíate de tensiones, pensamientos y otros lastres con cada exhalación. Haz cada vez tu respiración más lenta y profunda, siente tu cuerpo, siente el peso de la gravedad sobre la tierra.
Conéctate con tu útero, ese músculo extendido que ahora acoge cálidamente a tu bebe.
Date cuenta de la magia de tu cuerpo, del poder de tu útero, de cómo se amolda mientras crece tu bebe, de cómo le contiene a él, a la placenta que lo alimenta y al líquido tibio en el que nada.
Ese útero es tuyo. ¿Haces algo tu para que ese útero se vaya extendiendo?¿haces algo tu para que tu bebe se vaya desarrollando, vaya creciendo, se vaya formando?
Conecta ahora con tu pecho, está cambiando para que dentro de poco pueda alimentar a tu hijo/hija sin problemas ¿qué haces tu para ello?
Conecta con tu placenta que extrae de ti, de tu flujo sanguíneo, todos los nutrientes que necesita tu bebe para su desarrollo, ¿qué haces tu para que tu placenta sepa nutrir a tu bebe?
Todo ello se hace solo, sin tu intervención, ni la intervención de nadie, sin tu control ni el control de nadie.
¿Crees que si tu cuerpo sabe crear una vida, sabe formar a tu bebe, no va a saber sacarlo fuera? ¿Crees que tu poderoso útero no sabe sacar a tu bebe?
Tu no tienes que hacer nada, nada salvo relajarte y dejar a tu cuerpo hacer. Igual que le dejas gestar a tu bebe que crece sin tu intervención ni la de nadie, igual que hace la digestión de lo que comes sin tu intervención ni la de nadie.
Parir es un acto involuntario y como tal no se puede manipular para que ocurra.
Ríndete a tu cuerpo, agradece su fuerza, agradece su poder, agradece su sabiduría.
Haz una respiración profunda y vuelve a conectar con tu respiración y con tu cuerpo. Abre los ojos cuando estes lista para ello.
Es muy importante que cada día visualices un ratito cómo quieres que sea tu parto, todo lo bonito que quieres que sea. Será como una oración lanzada al universo que será recogida.
martes, 14 de abril de 2009
Que los vientres palpiten
Hace falta una cultura femenina, una femeneidad que desarrolle la sexualidad de la mujer desde la niñez, un mundo en el que las niñas crezcan expandiendo su sexualidad. Aunque también he padecido mi cuota de sufrimiento uterino, he vivido y experimentado otra cosa, y esa otra cosa ha sido tan fuerte, tan apasionante como una energía especial que re equilibra todo, que te devuelve a una especie de integridad corporal, un ligero vahído de eso que se llama "ser mujer"....de vivir la existencia negada, el cerebro hecho vientre, la conciencia y el útero unidos....
La sexualidad de la mujer arranca en su vida intrauterina con el cuerpo a cuerpo con la madre en la etapa primal. Al salir encontrará una mujer con su cuerpo de mujer en gestación extrauterina, expandiéndose luego a la sexualidad de la niña, de la adolescente, de la joven... si las niñas bailasen las danzas del vientre con sus hermanas mayores, sus madres, sus abuelas y nadasen como sirenas, crecerían sin parar de mover las caderas, la pelvis, el útero y este volvería a ser como un pez que se mueve en nuestro vientre, tal como lo representaban en el neolítico.
Cuando se habla de recuperar nuestro cuerpo de mujer, en concreto quiere decir recuperar la sensibilidad y el movimiento uterino. Que nuestro cuerpo canalice y exprese nuestra emoción y nuestra alegría de vivir....
Hoy la maternidad nos está ayudando a recuperarnos como mujeres, después de todo podemos devolvernos a la vida porque en la sombra de cultura los vientres todavía palpitan.
Casilda Rodrigañez