Pues si, tras las palabritas del Dr. Ladilla, ay perdón Lailla y tras encontrar en la gaceta de la SEGO que durante varios años se están publicando unos "chistes" a costa de la dignidad humana y que denigra a las mujeres (quizás este ginesaurio, el que ha dibujado estas viñetas, haya nacido de un huevo y no de un vientre de mujer), pues como digo, tras ello, una vez más, toda una revolución de mujeres indignadas y no anónimas suma sus voces en denuncia de este sangrante humor y pide una rectificación.
A falta de tiempo y con el permiso de todas ellas os dejo aquí muchos de los enlaces en los que podeis leer nuestra fuerza de mujeres unidas. Ya no callamos más.
Os quiero chicas, vuestras letras también son mi voz.
http://www.facebook.com/#!/notes/ana-alvarez-errecalde/carta-abierta-al-dr-lailla-presidente-de-la-sociedad-espa%C3%B1ola-de-ginecolog%C3%ADa-y-o/275529285805127?notif_t=note_reply
http://www.facebook.com/#!/groups/nosomosunchiste/?id=174693715942681¬if_t=group_activity
http://jesusaricoy.blogspot.com/2011/09/la-tolerancia-de-lo-inaceptable_19.html
http://www.babyradical.es/blog/noticias/el-parto-es-nuestro-denuncia-las-vinetas-degradantes-del-boletin-electronico-de-la-s-e-g-o
http://estudiosobreelutero.blogspot.com/2011/09/la-sociedad-espanola-de-ginecologia-y.html
http://femeninoyplural.blogspot.com/2011/09/vinetas-del-dr-selver-gosalvez-en-sego.html
El instituto de la mujer y la asociación de atención al paciente ya se han pronunciado
http://www.20minutos.es/noticia/1164550/0/sanidad/vinetas-ginecologia/dignidad-mujer/
Y aquí las primeras declaraciones de la SEGO, aún no se mojan demasiado
http://www.elmundo.es/elmundo/2011/09/23/espana/1316775194.html
LA RECOPILACIÓN MÁS COMPLETA DE TODO LO QUE HA IDO PASANDO NOS LA OFRECE EL PARTO ES NUESTRO, gracias chicas por el trabajo
http://blogelpartoesnuestro.com/2011/09/22/las-reacciones-sobre-las-vinetas-de-la-sego/
martes, 20 de septiembre de 2011
jueves, 15 de septiembre de 2011
Pues parece que algo se nos oye. Nuevo presidente de la SEGO
EL PROFESOR JOSÉ MARÍA LAILLA, NUEVO PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE GINECOLOGÍA Y OBSTETRICIA.El pasado 17 de Junio en un Acto en la sede de la SEGO tomó posesión como nuevo Presidente.
Y esto es lo que se cuenta.
ASISTENCIA OBSTÉTRICA AL PARTO
En los últimos años, se ha abierto un intenso debate, iniciado en la mayoría de ocasiones, por colectivos no ligados estrictamente a nuestra especialidad, cuestionando alguno de los principios objetivos de la asistencia obstétrica y que han tenido una implicación social importante que incluso han promovido que ciertas Consejerías de Sanidad o Salud, se posicionaran en la elaboración de protocolos asistenciales para defender y dar instrucciones de cómo atender los denominados: partos naturales, partos no medicalizados, partos humanizados, o partos mínimamente tecnificados.
Es cierto que en los últimos 20–30 años, la asistencia al parto en general, se ha tecnificado quizás en exceso, pero gracias a ello, hoy en día disponemos de datos que nos permiten conocer los procesos de protección, adaptación y defensa del feto ante las diferentes noxas que representan ciertas enfermedades inducidas o asociadas al embarazo y parto, e incluso la respuesta fetal, ante hechos tan fisiológicos como son las contracciones uterinas.
Debemos recordar que los primeros estudios sobre la fisiología fetal aparecen en la segunda mitad del siglo XX con los trabajos de autores tan señalados como Caldeyro Barcia, Hon, Quilligan, Hammacher, Sureau, Saling y otros muchos que iniciaron distintas líneas de investigación con aportaciones de mucho interés y que fueron el embrión de la actual Medicina Perinatal. Es cierto y así hay que aceptarlo que ello ha obligado a aplicar, a un proceso en la mayoría de los casos fisiológico, como es el parto, procedimientos tecnológicos quizás en algún momento excesivos y también es cierto que en alguna ocasión las expectativas que todos hemos puesto en ciertas aportaciones, no se han manifestado con el impacto previsto en la realidad, pero ello no debe de ninguna de las maneras desmerecer el trabajo realizado, ni mucho menos considerar un fracaso la propuesta investigadora. ¿Qué especialidad de la medicina tiene una historia científica de algo más de cincuenta años y ya es cuestionada?
Son precisamente estos estudios los que nos permiten en la actualidad con criterio correcto y profesional, adaptar a nuestras gestantes protocolos asistenciales adecuados a sus factores de riesgo con la intención de disminuir al máximo posible la morbi-mortalidad fetal y también materna.
Siempre se defiende que el tipo de parto en el que se puede evitar al máximo el intervencionismo o incluso la participación del obstetra, es el parto sin factores de riesgo y que la presencia de la comadrona para su atención, es suficiente. Podemos considerar lógico e implícitamente aceptar esta decisión, haciendo oídos sordos a la aportación de la propia FIGO, cuando dice que no hay embarazos y parto sin riesgo, ya que en sí mismo, el parto es un riesgo, pero hemos de aceptar que existen numerosos estudios, correctamente realizados, como los de: Nesbbitt T, Aktar J y Knox AJ, que encuentran entre 10–20% de complicaciones en partos considerados de bajo riesgo.
No podemos tampoco olvidar que muchos de los factores de riesgo considerados en algún momento importantes, han perdido su fuerza, gracias a las medidas preventivas y correctoras que aplicadas en el momento oportuno han minimizado su impacto, pero para ello deben diagnosticarse estos factores, analizarlos y corregirlos a tiempo. Existen “protocolos” para la asistencia al embarazo y parto natural que aconsejan no realizar estudios clínicos, analíticos e incluso ecográficos a las gestantes. Afortunadamente en la mayoría se considera que debe ser un obstetra quien estudie a la gestante y le proporcione la posibilidad de una asistencia al parto lo menos tecnificada posible y más participativa por parte de la propia mujer y su pareja, es decir adaptada a lo que consideraríamos pronóstico del parto.
Podríamos sin duda incidir y comentar muchos de los factores y circunstancias que han causado esta corriente de opinión que como dice el “Protocol per a l’assistència natural al part normal” (Protocolo para la asistencia natural al parto normal), de la Generalitat de Catalunya (2007) pretende:, “la asistencia natural al parto normal como retorno a la naturalidad del parto, dando mayor protagonismo a los deseos de la mujer y su pareja, sin que se realicen intervencionismos innecesarios, haciéndola participar activamente en la toma de decisiones lo que aportará seguridad y bienestar a la madre y al recién nacido.
Considero que en cuanto al objetivo global podríamos ponernos todos fácilmente de acuerdo, pero es fácil discrepar en cuanto a la finalidad, al entender por nuestra parte que la seguridad y bienestar de la madre y del recién nacido, debe ser siempre patrimonio del control y seguimiento de los acontecimientos que rodean al hecho del parto, y no del modo deseado por la parturienta.
El problema de estos mensajes y opiniones difundidas por ciertos medios de comunicación escritos, orales y visuales, conlleva una simiente de desconfianza hacia el bienhacer del médico y la matrona. Muchas mujeres que no se habían planteado este problema y confiaban en la profesionalidad del personal sanitario del centro donde debían ser atendidos, en la actualidad se lo cuestionan sin un criterio bien definido para realizar una elección adecuada.
En los últimos meses he leído informaciones basadas en opiniones de mujeres que deberíamos considerar con un nivel cultural e intelectual elevado y por consiguiente con influencia mediática. La escritora Lucia Etxebarría escribía un artículo sobre la satisfacción que como mujer le había reportado vivir el parto de su hijo que fijaba de una duración de casi 36 h, desde el inicio de las primeras contracciones, rodeada de sus amigos escogidos para ello, en su propia casa y sin asistencia médica. Otra artista, ésta de los medios audiovisuales, Ana Álvarez-Errecalde, afirma que desde el inicio del embarazo, soñaba en hacerse una fotografía unida aún a su bebe por el cordón umbilical. Esta idea – dice la autora- surge como un intento de contrarrestar tantas maternidades “de película”, estas maternidades refuerzan la imagen de la mujer no como protagonista y héroe, sino como alguien enfermo, fuera de control, alguien que requiere asistencia. La Sra. Ana Álvarez-Errecalde afirma que desea mostrar una maternidad menos virginal, una maternidad vista desde el punto de vista desde el arquetipo de la mujer primal, la mujer-bestia que no tiene nada prohibido. Una maternidad no desde los ojos de Eva (el castigo divino de parirás con el dolor de tu cuerpo), sino vista a través de los ojos de Lucy (la primera humanoide). Con su reportaje fotográfico titulado “Intimidad intimidada”, esta autora concluye: “para parir me abro, me transformo, sangro, grito y sonrío. Sonrío porque el dolor me acerca a mi hija, sonrío porqué el dolor me demuestra lo fuerte que soy, sonrío porque soy protagonista, sonrío porque soy héroe”.
Por mi parte no deseo hacer ningún comentario, pero sí me queda una pregunta que mi modesta inteligencia, no acierta a responder: ¿Alguien se preocupa por el bienestar fetal? ¿Realmente ésto es lo mejor que desea una madre para su hijo?
Como Presidente de la SEGO, agradezco y felicito a la SEMEPE (Sociedad Española de Medicina Perinatal), por la publicación del documento titulado “Guía de Práctica Clínica sobre la Atención al Parto Normal”, resultado de un estudio minucioso, en que han participado numerosas personas, ligadas a todos los colectivos que tienen algo que decir sobre el parto que entiendo recoge a la perfección el sentir unánime de nuestros profesionales, ante esta corriente de opinión y que considero debemos aplicar, sin entrar en discusiones estériles con aquellas personas que piensen de otra forma.
José María Lailla
Presidente de la Sociedad Española
de Ginecología y Obstetricia
Y esto es lo que se cuenta.
ASISTENCIA OBSTÉTRICA AL PARTO
En los últimos años, se ha abierto un intenso debate, iniciado en la mayoría de ocasiones, por colectivos no ligados estrictamente a nuestra especialidad, cuestionando alguno de los principios objetivos de la asistencia obstétrica y que han tenido una implicación social importante que incluso han promovido que ciertas Consejerías de Sanidad o Salud, se posicionaran en la elaboración de protocolos asistenciales para defender y dar instrucciones de cómo atender los denominados: partos naturales, partos no medicalizados, partos humanizados, o partos mínimamente tecnificados.
Es cierto que en los últimos 20–30 años, la asistencia al parto en general, se ha tecnificado quizás en exceso, pero gracias a ello, hoy en día disponemos de datos que nos permiten conocer los procesos de protección, adaptación y defensa del feto ante las diferentes noxas que representan ciertas enfermedades inducidas o asociadas al embarazo y parto, e incluso la respuesta fetal, ante hechos tan fisiológicos como son las contracciones uterinas.
Debemos recordar que los primeros estudios sobre la fisiología fetal aparecen en la segunda mitad del siglo XX con los trabajos de autores tan señalados como Caldeyro Barcia, Hon, Quilligan, Hammacher, Sureau, Saling y otros muchos que iniciaron distintas líneas de investigación con aportaciones de mucho interés y que fueron el embrión de la actual Medicina Perinatal. Es cierto y así hay que aceptarlo que ello ha obligado a aplicar, a un proceso en la mayoría de los casos fisiológico, como es el parto, procedimientos tecnológicos quizás en algún momento excesivos y también es cierto que en alguna ocasión las expectativas que todos hemos puesto en ciertas aportaciones, no se han manifestado con el impacto previsto en la realidad, pero ello no debe de ninguna de las maneras desmerecer el trabajo realizado, ni mucho menos considerar un fracaso la propuesta investigadora. ¿Qué especialidad de la medicina tiene una historia científica de algo más de cincuenta años y ya es cuestionada?
Son precisamente estos estudios los que nos permiten en la actualidad con criterio correcto y profesional, adaptar a nuestras gestantes protocolos asistenciales adecuados a sus factores de riesgo con la intención de disminuir al máximo posible la morbi-mortalidad fetal y también materna.
Siempre se defiende que el tipo de parto en el que se puede evitar al máximo el intervencionismo o incluso la participación del obstetra, es el parto sin factores de riesgo y que la presencia de la comadrona para su atención, es suficiente. Podemos considerar lógico e implícitamente aceptar esta decisión, haciendo oídos sordos a la aportación de la propia FIGO, cuando dice que no hay embarazos y parto sin riesgo, ya que en sí mismo, el parto es un riesgo, pero hemos de aceptar que existen numerosos estudios, correctamente realizados, como los de: Nesbbitt T, Aktar J y Knox AJ, que encuentran entre 10–20% de complicaciones en partos considerados de bajo riesgo.
No podemos tampoco olvidar que muchos de los factores de riesgo considerados en algún momento importantes, han perdido su fuerza, gracias a las medidas preventivas y correctoras que aplicadas en el momento oportuno han minimizado su impacto, pero para ello deben diagnosticarse estos factores, analizarlos y corregirlos a tiempo. Existen “protocolos” para la asistencia al embarazo y parto natural que aconsejan no realizar estudios clínicos, analíticos e incluso ecográficos a las gestantes. Afortunadamente en la mayoría se considera que debe ser un obstetra quien estudie a la gestante y le proporcione la posibilidad de una asistencia al parto lo menos tecnificada posible y más participativa por parte de la propia mujer y su pareja, es decir adaptada a lo que consideraríamos pronóstico del parto.
Podríamos sin duda incidir y comentar muchos de los factores y circunstancias que han causado esta corriente de opinión que como dice el “Protocol per a l’assistència natural al part normal” (Protocolo para la asistencia natural al parto normal), de la Generalitat de Catalunya (2007) pretende:, “la asistencia natural al parto normal como retorno a la naturalidad del parto, dando mayor protagonismo a los deseos de la mujer y su pareja, sin que se realicen intervencionismos innecesarios, haciéndola participar activamente en la toma de decisiones lo que aportará seguridad y bienestar a la madre y al recién nacido.
Considero que en cuanto al objetivo global podríamos ponernos todos fácilmente de acuerdo, pero es fácil discrepar en cuanto a la finalidad, al entender por nuestra parte que la seguridad y bienestar de la madre y del recién nacido, debe ser siempre patrimonio del control y seguimiento de los acontecimientos que rodean al hecho del parto, y no del modo deseado por la parturienta.
El problema de estos mensajes y opiniones difundidas por ciertos medios de comunicación escritos, orales y visuales, conlleva una simiente de desconfianza hacia el bienhacer del médico y la matrona. Muchas mujeres que no se habían planteado este problema y confiaban en la profesionalidad del personal sanitario del centro donde debían ser atendidos, en la actualidad se lo cuestionan sin un criterio bien definido para realizar una elección adecuada.
En los últimos meses he leído informaciones basadas en opiniones de mujeres que deberíamos considerar con un nivel cultural e intelectual elevado y por consiguiente con influencia mediática. La escritora Lucia Etxebarría escribía un artículo sobre la satisfacción que como mujer le había reportado vivir el parto de su hijo que fijaba de una duración de casi 36 h, desde el inicio de las primeras contracciones, rodeada de sus amigos escogidos para ello, en su propia casa y sin asistencia médica. Otra artista, ésta de los medios audiovisuales, Ana Álvarez-Errecalde, afirma que desde el inicio del embarazo, soñaba en hacerse una fotografía unida aún a su bebe por el cordón umbilical. Esta idea – dice la autora- surge como un intento de contrarrestar tantas maternidades “de película”, estas maternidades refuerzan la imagen de la mujer no como protagonista y héroe, sino como alguien enfermo, fuera de control, alguien que requiere asistencia. La Sra. Ana Álvarez-Errecalde afirma que desea mostrar una maternidad menos virginal, una maternidad vista desde el punto de vista desde el arquetipo de la mujer primal, la mujer-bestia que no tiene nada prohibido. Una maternidad no desde los ojos de Eva (el castigo divino de parirás con el dolor de tu cuerpo), sino vista a través de los ojos de Lucy (la primera humanoide). Con su reportaje fotográfico titulado “Intimidad intimidada”, esta autora concluye: “para parir me abro, me transformo, sangro, grito y sonrío. Sonrío porque el dolor me acerca a mi hija, sonrío porqué el dolor me demuestra lo fuerte que soy, sonrío porque soy protagonista, sonrío porque soy héroe”.
Por mi parte no deseo hacer ningún comentario, pero sí me queda una pregunta que mi modesta inteligencia, no acierta a responder: ¿Alguien se preocupa por el bienestar fetal? ¿Realmente ésto es lo mejor que desea una madre para su hijo?
Como Presidente de la SEGO, agradezco y felicito a la SEMEPE (Sociedad Española de Medicina Perinatal), por la publicación del documento titulado “Guía de Práctica Clínica sobre la Atención al Parto Normal”, resultado de un estudio minucioso, en que han participado numerosas personas, ligadas a todos los colectivos que tienen algo que decir sobre el parto que entiendo recoge a la perfección el sentir unánime de nuestros profesionales, ante esta corriente de opinión y que considero debemos aplicar, sin entrar en discusiones estériles con aquellas personas que piensen de otra forma.
José María Lailla
Presidente de la Sociedad Española
de Ginecología y Obstetricia
miércoles, 14 de septiembre de 2011
Todo lo que tu quieras
La otra noche... mi pequeño Izan nos permitió a su papá y a mi disfrutar de un hermosa película. No la conocíamos y Sunie la sacó del video club muy bien sin saber. Ha sido estupenda, tierna y muy bien tocada. Os la recomiendo mamis blogueras, la vais a disfrutar.
Os dejo el resumen para ir abriendo boca.
Año: 2010
Pais: España
Director: Achero Mañas
Reparto:Juan Diego Botto, Lucía Fernández, José Luis Gómez, Najwa Nimri, Ana Risueño, Pedro Alonso, Ana Wagener, Alberto Jiménez, Paloma Lorena
La familia Velasco, compuesta por Leo, Alicia y su pequeña hija Dafne, de cuatro años de edad, vive una vida tranquila en la ciudad de Madrid. Alicia es, habitualmente, la persona encargada del cuidado y la educación de la niña. Durante las vacaciones de navidad Alicia muere, inesperadamente, tras un ataque de epilepsia, dejando a su marido solo con su hija. Leo, hombre conservador y homófobo, cuida de la pequeña como mejor puede. Dafne, muy afectada por la ausencia de su madre, reclamará continuamente la figura materna. Leo, con el único objetivo de buscar la felicidad de Dafne, será capaz de renunciar a sí mismo, luchando contra sus propios prejuicios, hasta el punto de perder su propia identidad.
Os dejo el resumen para ir abriendo boca.
Año: 2010
Pais: España
Director: Achero Mañas
Reparto:Juan Diego Botto, Lucía Fernández, José Luis Gómez, Najwa Nimri, Ana Risueño, Pedro Alonso, Ana Wagener, Alberto Jiménez, Paloma Lorena
La familia Velasco, compuesta por Leo, Alicia y su pequeña hija Dafne, de cuatro años de edad, vive una vida tranquila en la ciudad de Madrid. Alicia es, habitualmente, la persona encargada del cuidado y la educación de la niña. Durante las vacaciones de navidad Alicia muere, inesperadamente, tras un ataque de epilepsia, dejando a su marido solo con su hija. Leo, hombre conservador y homófobo, cuida de la pequeña como mejor puede. Dafne, muy afectada por la ausencia de su madre, reclamará continuamente la figura materna. Leo, con el único objetivo de buscar la felicidad de Dafne, será capaz de renunciar a sí mismo, luchando contra sus propios prejuicios, hasta el punto de perder su propia identidad.
jueves, 8 de septiembre de 2011
Ya tenia yo ganas de verte ahí. Contra el intrusismo en la crianza
Estamos en feria. Anoche salimos un ratito a pasear a los peques. Llevaba a mi pequeño en el portabebés, me pareció que era el mejor sitio para atravesar una feria llena ruido, luces y muchedumbre, así protegido en mi regazo.
Pero la gente enseguida se anima a opinar sobre como lo hacen los demás con sus hijos, sobre todo si es diferente a como ellos lo harían. Y con el pretexto de salvarme de una pesada carga, una conocida me dice:
- Debes estar echa polvo, ¿no estaria mejor en un carrito??
Yo me quedo con cara de boba e intento cambiar de tema.
Hoy, a las doce de la mañana, salía el desfile de carrozas, un calor casi asfixiante caía sobre el asfalto así que ni se me ocurrió pensar en el portabebes, para no cocernos mutuamente y cogimos el carrito. Me encuentro con la misma persona:
- Ya tenía yo ganas de verte ahí. (Refiriendose a mi pequeño en el carrito). Claro mujer, así descansais tu y él.
Y de nuevo mi cara de boba.
Debido a mi falta de tiempo, válgame este post para participar en el carnaval de blogs que propone Louma en su blog Amor maternal. Una entrada fina, irónica y tristemente veraz. Os animo a denunciar en vuestros blogs o donde haga falta.
La educación enferma
La educación enfermaMe decían de mi hija en la escuela, que era una niña bien especial, tanto que su profesor de alemán la echó de clase un día por insoportable. Síndrome de Hiperactividad y Déficit de Atención, decían. Y el psicólogo confirmó el diagnóstico apresurado del profesor. Cambiamos la escuela y el método, y todo cambió. De la noche a la mañana ese síndrome, tan temido como calumniado, desapareció. El diagnóstico había fallado y afortunadamente también su pronóstico.
El enfermo era el sistema de educación, lo que faltaba era motivación, una forma eufemística de decir que esa escuela no tenía maestros, sólo profesores y técnicos.
Una enseñanza sin amor no motiva y la motivación es el ingrediente esencial de la atención, del aprendizaje y de la memoria.
Si lo que conoces no lo sabes, porque no lo saboreas; si tus palabras sólo repiten lo que ya dicen los libros, pero no tiene el contexto significativo de tu propia alma, si lo que dices no resuena en tu corazón, posiblemente tú clase se convierta en un lugar donde reinará el déficit de atención. Seguramente médicos y psicólogos te darán la razón cuando evalúen clínicamente la situación. Pero lo que nos importa es la causa.
Han perdido la motivación, se aburren, su atención se dispersa buscando lo que en clase no encuentran…
Liberar el potencial humano, educar para una cultura del compartir, integrar todas las vertientes de nuestra inteligencia en una inteligencia adaptativa que nos permita a todos dar lo que vinimos a dar de nuestra vida… No puede ser otro el propósito de una nueva Pedagogía, una que convoque lo mejor de la cultura humana, representada en los recientes avances de la ciencia y el aporte de las culturas milenarias.
Es hora de unir las ciencias humanas y las ciencias de la vida en la dimensión de una ciencia espiritual que nos permita dar sentido a la crisis actual. Tal vez necesitamos menos diagnósticos y pronósticos y más compromiso con nuestros hijos. Al fin de cuentas, ellos son las semillas de la tierra, la cosecha del futuro y la esperanza de una cultura de relaciones humanas en sintonía con la Pachamama.
Hemos dado pasos gigantes en términos de educación, es cierto que el cambio cuantitativo es innegable, han mejorado los ingresos, pero en el proceso no ha habido un avance cualitativo correspondiente:
Tenemos más conocimientos, quizás hayamos adquirido nuevas técnicas y destrezas, pero en el camino hemos ido renunciando a la capacidad de crear nuestras obras más bellas.
Tenemos más profesores y menos maestros, más doctores y menos sabios; sabemos más de producción en serie y mucho menos de artesanías, más de piezas renovables concebidas para la competencia y tal vez más ciencia, pero mucho menos de la magia de hacer lo que hacemos con conciencia.
Tenemos más de todo lo otro y mucho menos de nosotros. Los sistemas masificados clasifican de anormal a quien se sale de la curva de la mediocridad.
Educamos para la repetición, premiamos la memoria y el automatismo, condenamos a los estudiantes a perder rápidamente su vocación y los calificamos para que sólo aprendan a reproducir modelos ajenos. Casi todos los estudiantes de medicina que un día ingresaron a sus universidades llenos de vocación la habrán perdido al cabo de tres años de “Educación Superior”.
Las malas notas, la deserción escolar y la violencia, no son la enfermedad. Son el síntoma inequívoco de un sistema de educación profundamente enfermo. Pero más presupuesto, más tecnologías, más profesores, más ordenadores, más aulas y más clases de valores desvalorizados por el fundamentalismo del dogma, son como un parche. La enfermedad de nuestro sistema educativo es un profundo Déficit de Humanidad, una pérdida de vocación por la vida. Educa para el éxito, para la competencia, para el examen, pero no para enamorarte de la vida.
¿Y si la Pedagogía, más que un cúmulo de teorías y de técnicas, fuera una estrategia humana para re-encantar la vida? ¿Y si pudiéramos aprender enseñando, aprender aprendiendo y así ser, siendo únicos, lo que somos, como somos, para experimentar la plenitud de ayudarnos? ¿De completarnos? ¿Y si aprendiéramos desde la humildad y la inocencia del saber que no sabemos, para sabernos inmersos por fin en un conocimiento que involucre de lleno el amor? ¿Y si así, se unieran la cabeza y el corazón en un proyecto de vivir, en el que la comprensión nos lleve a un nuevo tipo de relación con la naturaleza en nosotros?
Ese día, el amor será nuestra mejor medicina, y nuestras medicinas llevarán implícito el amor. Ese día, la pedagogía será también nuestra terapéutica y la terapéutica será nuestra mejor pedagogía. Ese día, no tan lejano, la pedagogía convocará todas nuestras inteligencias en ese cauce de sabiduría que vincula la Gran Cadena de la Vida. Que esta Nueva Pedagogía nos involucre en la dimensión de una nueva cultura de relaciones humanas, una en la que la libertad sea consecuencia de la responsabilidad. Una cultura en el camino del alma. Una cultura del alma.
Para vivir la crisis
Antes fue la metáfora del evolucionismo, con la incorporación de la ley del más fuerte, el desarrollismo, el neoliberalismo. Ahora, ante el fracaso global de las políticas neoliberales en toda Latinoamérica, nos encontramos en el vórtice mismo del caos y nuestra historia no podrá ser ya jamás la misma.
Entre nosotros, hoy, crisis de identidad, crisis de liderazgo, crisis de sentido, todas las crisis parecieran apuntar al despertar de una nueva cultura, una nueva visión de nosotros en el mundo. La emergencia del caos no puede ser ahora otra que la del despertar a una sociedad interdependiente y participativa, donde todos podamos ser nosotros, únicos.
Para no repetir la misma historia tantas veces repetida, para despertar a un nuevo mundo, el Mundo Nuevo de la Patria Humana, para conquistar el derecho sagrado de ser humanos, podemos al fin decidir ser lo que ya somos: Humanidad.
El sentido de la crisis es una invitación a humanizar la vida, nuestra vida, desde adentro; es una propuesta viva para transformar la historia desde nuestro corazón, es un camino para rescatar nuestra propia identidad, y desde la afirmación rotunda de la humana dignidad, construir genuinas relaciones de hermandad. Para que desde la entraña americana del dolor surja vigorosa la corriente del amor. Para que en la oscuridad de nuestra noche sea más intensa la luz de la consciencia. Para que contribuyamos todos en la emergencia de una tierra nueva.
El amor en tiempos de crisis
La nuestra es una crisis de amor. Tal vez necesitemos menos ideologías e ismos, menos diagnósticos y pronósticos, menos especialistas; más hombres y mujeres íntegros y sencillos. Quizás lo único que necesitemos sea humanizar nuestra humanidad. Humanizar la vida.
Escuchar el canto del pájaro, conmoverse con el hambre del otro, reconocer la ignorancia de lo que somos para no andar por ahí, en toda guerra, jugando a ser lo que en verdad no somos.
A veces pretendemos la paz, pero paz sin justicia, derechos para morirse de hambre, son, con su máscara de paz, la guerra más despiadada.
La paz no llega cuando no pasa nada o cuando ya nada nos pasa. La paz nace en el corazón cuando el amor comprensivo da a cada hombre la oportunidad de desarrollar su potencial.
No necesitamos una paz acomodaticia para defendernos del miedo. Necesitamos una paz con justicia, la de la noche de paz, la de la comunión, la de la hermandad, la de las oportunidades para todos.
Jorge Carvajal
Fuente: el blog alternativo
El enfermo era el sistema de educación, lo que faltaba era motivación, una forma eufemística de decir que esa escuela no tenía maestros, sólo profesores y técnicos.
Una enseñanza sin amor no motiva y la motivación es el ingrediente esencial de la atención, del aprendizaje y de la memoria.
Si lo que conoces no lo sabes, porque no lo saboreas; si tus palabras sólo repiten lo que ya dicen los libros, pero no tiene el contexto significativo de tu propia alma, si lo que dices no resuena en tu corazón, posiblemente tú clase se convierta en un lugar donde reinará el déficit de atención. Seguramente médicos y psicólogos te darán la razón cuando evalúen clínicamente la situación. Pero lo que nos importa es la causa.
Han perdido la motivación, se aburren, su atención se dispersa buscando lo que en clase no encuentran…
Liberar el potencial humano, educar para una cultura del compartir, integrar todas las vertientes de nuestra inteligencia en una inteligencia adaptativa que nos permita a todos dar lo que vinimos a dar de nuestra vida… No puede ser otro el propósito de una nueva Pedagogía, una que convoque lo mejor de la cultura humana, representada en los recientes avances de la ciencia y el aporte de las culturas milenarias.
Es hora de unir las ciencias humanas y las ciencias de la vida en la dimensión de una ciencia espiritual que nos permita dar sentido a la crisis actual. Tal vez necesitamos menos diagnósticos y pronósticos y más compromiso con nuestros hijos. Al fin de cuentas, ellos son las semillas de la tierra, la cosecha del futuro y la esperanza de una cultura de relaciones humanas en sintonía con la Pachamama.
Hemos dado pasos gigantes en términos de educación, es cierto que el cambio cuantitativo es innegable, han mejorado los ingresos, pero en el proceso no ha habido un avance cualitativo correspondiente:
Tenemos más conocimientos, quizás hayamos adquirido nuevas técnicas y destrezas, pero en el camino hemos ido renunciando a la capacidad de crear nuestras obras más bellas.
Tenemos más profesores y menos maestros, más doctores y menos sabios; sabemos más de producción en serie y mucho menos de artesanías, más de piezas renovables concebidas para la competencia y tal vez más ciencia, pero mucho menos de la magia de hacer lo que hacemos con conciencia.
Tenemos más de todo lo otro y mucho menos de nosotros. Los sistemas masificados clasifican de anormal a quien se sale de la curva de la mediocridad.
Educamos para la repetición, premiamos la memoria y el automatismo, condenamos a los estudiantes a perder rápidamente su vocación y los calificamos para que sólo aprendan a reproducir modelos ajenos. Casi todos los estudiantes de medicina que un día ingresaron a sus universidades llenos de vocación la habrán perdido al cabo de tres años de “Educación Superior”.
Las malas notas, la deserción escolar y la violencia, no son la enfermedad. Son el síntoma inequívoco de un sistema de educación profundamente enfermo. Pero más presupuesto, más tecnologías, más profesores, más ordenadores, más aulas y más clases de valores desvalorizados por el fundamentalismo del dogma, son como un parche. La enfermedad de nuestro sistema educativo es un profundo Déficit de Humanidad, una pérdida de vocación por la vida. Educa para el éxito, para la competencia, para el examen, pero no para enamorarte de la vida.
¿Y si la Pedagogía, más que un cúmulo de teorías y de técnicas, fuera una estrategia humana para re-encantar la vida? ¿Y si pudiéramos aprender enseñando, aprender aprendiendo y así ser, siendo únicos, lo que somos, como somos, para experimentar la plenitud de ayudarnos? ¿De completarnos? ¿Y si aprendiéramos desde la humildad y la inocencia del saber que no sabemos, para sabernos inmersos por fin en un conocimiento que involucre de lleno el amor? ¿Y si así, se unieran la cabeza y el corazón en un proyecto de vivir, en el que la comprensión nos lleve a un nuevo tipo de relación con la naturaleza en nosotros?
Ese día, el amor será nuestra mejor medicina, y nuestras medicinas llevarán implícito el amor. Ese día, la pedagogía será también nuestra terapéutica y la terapéutica será nuestra mejor pedagogía. Ese día, no tan lejano, la pedagogía convocará todas nuestras inteligencias en ese cauce de sabiduría que vincula la Gran Cadena de la Vida. Que esta Nueva Pedagogía nos involucre en la dimensión de una nueva cultura de relaciones humanas, una en la que la libertad sea consecuencia de la responsabilidad. Una cultura en el camino del alma. Una cultura del alma.
Para vivir la crisis
Antes fue la metáfora del evolucionismo, con la incorporación de la ley del más fuerte, el desarrollismo, el neoliberalismo. Ahora, ante el fracaso global de las políticas neoliberales en toda Latinoamérica, nos encontramos en el vórtice mismo del caos y nuestra historia no podrá ser ya jamás la misma.
Entre nosotros, hoy, crisis de identidad, crisis de liderazgo, crisis de sentido, todas las crisis parecieran apuntar al despertar de una nueva cultura, una nueva visión de nosotros en el mundo. La emergencia del caos no puede ser ahora otra que la del despertar a una sociedad interdependiente y participativa, donde todos podamos ser nosotros, únicos.
Para no repetir la misma historia tantas veces repetida, para despertar a un nuevo mundo, el Mundo Nuevo de la Patria Humana, para conquistar el derecho sagrado de ser humanos, podemos al fin decidir ser lo que ya somos: Humanidad.
El sentido de la crisis es una invitación a humanizar la vida, nuestra vida, desde adentro; es una propuesta viva para transformar la historia desde nuestro corazón, es un camino para rescatar nuestra propia identidad, y desde la afirmación rotunda de la humana dignidad, construir genuinas relaciones de hermandad. Para que desde la entraña americana del dolor surja vigorosa la corriente del amor. Para que en la oscuridad de nuestra noche sea más intensa la luz de la consciencia. Para que contribuyamos todos en la emergencia de una tierra nueva.
El amor en tiempos de crisis
La nuestra es una crisis de amor. Tal vez necesitemos menos ideologías e ismos, menos diagnósticos y pronósticos, menos especialistas; más hombres y mujeres íntegros y sencillos. Quizás lo único que necesitemos sea humanizar nuestra humanidad. Humanizar la vida.
Escuchar el canto del pájaro, conmoverse con el hambre del otro, reconocer la ignorancia de lo que somos para no andar por ahí, en toda guerra, jugando a ser lo que en verdad no somos.
A veces pretendemos la paz, pero paz sin justicia, derechos para morirse de hambre, son, con su máscara de paz, la guerra más despiadada.
La paz no llega cuando no pasa nada o cuando ya nada nos pasa. La paz nace en el corazón cuando el amor comprensivo da a cada hombre la oportunidad de desarrollar su potencial.
No necesitamos una paz acomodaticia para defendernos del miedo. Necesitamos una paz con justicia, la de la noche de paz, la de la comunión, la de la hermandad, la de las oportunidades para todos.
Jorge Carvajal
Fuente: el blog alternativo
martes, 30 de agosto de 2011
viernes, 5 de agosto de 2011
Hoy una corta confesión
Afortunadas las madres que encuentran su estilo de crianza con el primer hijo porque lo mío es de carcelero, siempre cuestionandome, siempre viendo cuando metes la pata una y otra vez, con el primero, con el segundo , con el... quinto, pocas veces, muy pocas me acuesto diciendo hoy si, hoy todo ha fluido y lo he hecho decentemente con ellos, al menos decentemente, ains, pocas pocas... demasiados gritos, demasiadas regañinas, demasiadas coarciones, demasiados chantajes ¿demasiados límites?
jueves, 28 de julio de 2011
La Madre Tierra está de parto
Con el Terremoto y Tsunami de Japón produciéndose tan pronto después del terremoto de Christchurch, mucha gente se ha apresurado a tomar esto como prueba de que la Madre Tierra no está contenta. Otra forma de verlo es, ella es un Ser Vivo, un Planeta Viviente que pasa por sus ciclos así como lo hacemos los humanos.
Ella ha estado aquí por miles de millones de años, mucho antes que apareciéramos nosotros, y estará aquí mucho después.
Es típico de los humanos ignorar los ciclos naturales, y especialmente es históricamente típico ignorar y deshonrar los ciclos femeninos.
Oh sí, la Tierra no sólo es un Ser Vivo, ella es un Ser Femenino. ¿Alguna vez han oído que se la llame Padre Tierra?
Me parece que no.
Como un Ser Femenino, la Madre Tierra pasa por ciclos muy específicos – algunos los vemos regularmente en nuestro Verano, Otoño, Invierno y Primavera.
Otros sólo los podemos ver cada 5.000 o 126.000 años, y qué suerte tenemos, ¡podemos estar aquí para ver una de esas Grandes Transiciones de Ciclo!
Sí, estamos recibiendo el don de estar en la Madre Tierra mientras pasa de una etapa de transición a otra, cuando un ciclo termina y nace un nuevo mundo.
Como con cualquier cambio o nacimiento, esto no sucede sin... mmmm... ¡¡cambio!!!
Empieza... la fase de los Cambios de la Tierra. Y adivinen qué, al igual que en cualquier mujer, ¡esto viene con el trabajo de parto, y contracciones, y ruptura de las aguas!
No sé ustedes, ¡pero yo no creo que una mujer que esté en trabajo de parto vaya a apreciar que le digan que se “calme”!
No creo que una mujer parturienta vaya a apreciar que le digamos:
“¿Podrías dejar de sacudirte y gritar? ¡
Estoy tratando de dormir!” Porque adivinen qué, ¡esto no se trata de ustedes ni de mí!
Se trata de un planeta que está pasando por un increíble proceso de renacimiento, y por alguna sincronicidad sorprendente resulta que hay miles de millones de seres humanos en ella por primera vez, así que por defecto, ¡VAMOS A RENACER CON ELLA!!!
Sí, la Humanidad se va a beneficiar de este maravilloso evento.
Además, si la Madre Tierra no estuviera pasando por estos cambios en este momento, no tendríamos un planeta dónde vivir por mucho más tiempo.
Hemos sido unos pésimos inquilinos y me sorprende que no nos haya desalojado hace mucho tiempo.
Pero no lo hizo porque aunque sea difícil de creer, ella nos ama. Siguió cuidando de nosotros como lo hace cualquier madre, aunque nosotros la hayamos tratado tan brutalmente.
Estos Cambios de la Tierra le están permitiendo renacer, y revivirse a sí misma.
¡Y adivinen qué!
Los mismos Cambios de la Tierra que temíamos fueran nuestro final, van a ser los mismos eventos que un día vamos a mirar atrás y darnos cuenta: esos Cambios nos SALVARON.
Ellos salvaron la Tierra, nos salvaron de seguir destruyéndola, nos salvaron de destruirnos a nosotros mismos.
A medida que la Tierra se alinea con el Ecuador y el Centro Galáctico, se vuelve hacia un lado y el otro, accediendo a tanta Luz de alta vibración como le sea posible.
¿Va a desencadenar esto más terremotos, volcanes, tsunamis y ciclones? No hay una manera fácil de decir esto, pero sí.
Sin embargo, ella no está haciendo esto para hacernos daño ni para lastimarnos, es parte del proceso.
La está reequilibrando y limpiando.
Nos está proporcionando, en esencia, un nuevo planeta donde vivir (¡y espero que tratemos a la Tierra versión 5.0 mucho mejor que a las versiones anteriores!).
No es su culpa que nosotros tengamos casas y edificios que se estén cayendo debido a toda la acción.
¡Dios! esto suena tan cruel en blanco y negro, pero no es ésa la intención.
Es sólo un pedido para verlo desde otra perspectiva – la de la Madre Tierra, y la de nuestra supervivencia futura versus nuestras necesidades presentes y antiguas.
Por muy turbulentos y traumáticos que parezcan los eventos, al final vamos a terminar siendo una mejor humanidad.
Pero no si nos pasamos todo el proceso de parto llorando por cómo nos afecta a NOSOTROS, llorando por lo que NOSOTROS estamos perdiendo.
Tenemos que calmarnos y dejar ir el viejo mundo.
El viejo mundo se está yendo.
¿No hay electricidad?
Bueno, adivinen qué, tenemos un gran SOL en el cielo que ha estado tratando de llamar nuestra atención desde hace años.
Se llama Energía Solar libre.
“Miren acá arriba, ¿hay alguien ahí? ¿alooó?” ¿No hay petróleo?
Energía libre.
¿No hay dinero? Energía libre.
¿Necesitan algo? Vamos a recordar que la Madre Tierra realmente tiene todo lo que necesitamos, y vamos a recordar nuestra capacidad de crear todo lo que necesitamos en forma apropiada, sin hacerle daño.
Para todos aquellos que están llorando la pérdida de vidas, por favor sepan que como almas seguimos viviendo.
Por favor, sepan que todas las almas que están partiendo ahora tenían un contrato para hacerlo así, y nos están ayudando a pasar por este proceso desde un plano superior.
Es muy difícil vivir físicamente sin un ser querido una vez que han partido, lo sé, no están allí para abrazarlos o para llamarlos o para compartir sus alegrías y luchas diarias.
Pero ellos están con nosotros.
Están viviendo en otra dimensión.
Están velando por nosotros.
Nos están ayudando.
Pueden hablar con ellos.
Y si cierran los ojos y lo permiten, pueden sentirlos y escucharlos, si no a través de las palabras, entonces con el corazón.Estamos TODOS juntos en esto – quienes han partido, quienes todavía van a elegir partir, y aquellos de nosotros que elegimos quedarnos.
Cuando mi mamá falleció nos dijo que no nos aferráramos a ella con nuestro dolor, “porque entonces no voy a conseguir mis alas y no voy a poder volar y hacer lo que tengo que hacer”.
Así también, tenemos que honrar a quienes están eligiendo partir durante estos Cambios.
Ellos tienen que conseguir sus alas y tienen que volar, porque tienen mucho que hacer para ayudarnos con esto.
Honren sus vidas y su partida viéndolos libres, volando con sus alas, cumpliendo el próximo propósito de su alma.
9 de Marzo 2011 – 28 de Octubre 2011 marca la última onda del Calendario Maya.
Piensen en la última onda de las contracciones de una mujer.
Sí, va a ser turbulento, pero dentro de esa turbulencia habrá milagros, habrá alegría, habrá lágrimas, habrá belleza.
Habrá los sonidos de una vida que desaparece, que ya no será, y los sonidos de una nueva vida que emerge, que aún no podemos siquiera imaginar.
por Dana Mrkich
jueves, 21 de julio de 2011
¿Porqué no puedo hacer comentarios?
AAAayyyy que enfado tengo con el ordenador. Llevo dos semanas intetando dejar comentarios en vuestros blog y no me deja, ni siquiera puedo responderos a los que dejais en el mío. Me pide una y otra vez el usuario y la contraseña del blog y tras ponerla me borra todo grrgrrrrggrrrr.
¿Alguien sabe ayudarme? sniff snifff
Estoy que muerrrdo.
¿Alguien sabe ayudarme? sniff snifff
Estoy que muerrrdo.
Aprobada una píldora antimenstruación en EEUU
Me dan ganas de llorar.... ¿dónde está el poder de las mujeres? ¿dónde su conexión con la Creadora, con la Pachamama?
Imagino que son hombres los inventores, emmm pero solo lo imagino, no tengo ni idea. Ni pensar quiero en los efectos que traerá esto a largo plazo, o no tan largo.
Lybrel es el nombre de un nuevo producto farmacéutico cuya comercialización se ha aprobado hace muy pocos días en Estados Unidos. Se trata de un nuevo tipo de píldora anticonceptiva que tiene efectos antimenstruación.
Se trata de un nuevo tratamiento anticonceptivo oral para mujeres que se caracteriza por liberar pequeñas dosis de hormonas que consiguen parar el período menstrual de la mujer. Otra de sus características especiales es que se toma 28 días al mes en lugar de los 21 de las píldoras tradicionales. Se considera pues que la Lybrel es el primer anticonceptivo oral que se administra a la mujer los 365 días del año.
Esta nueva píldora se indica sobretodo para las mujeres que tienen períodos menstruales largos y que cursan con especial dolor y que no ven reducidos estos problemas con la administración de las píldoras que existen en el mercado desde hace años. Casi un 60% de las que la tomaron durante la realización de sus ensayos clínicos no sangraron en absoluto. Curiosamente esta ventaja también es vista como un problema, pues al no haber hemorragia a una mujer no le es fácil saber si ha quedado embarazada, aunque su índice de fiabilidad es el mismo que el de cualquier otro anticonceptivo oral.
Se estima que esta píldora saldrá a la venta en los Estados Unidos a partir de este mes de julio y siempre con receta médica. En los países del continente europeo se la podrá adquirir el año que viene con el nombre comercial de Anya
http://blogdefamacia.com/
Imagino que son hombres los inventores, emmm pero solo lo imagino, no tengo ni idea. Ni pensar quiero en los efectos que traerá esto a largo plazo, o no tan largo.
Lybrel es el nombre de un nuevo producto farmacéutico cuya comercialización se ha aprobado hace muy pocos días en Estados Unidos. Se trata de un nuevo tipo de píldora anticonceptiva que tiene efectos antimenstruación.
Se trata de un nuevo tratamiento anticonceptivo oral para mujeres que se caracteriza por liberar pequeñas dosis de hormonas que consiguen parar el período menstrual de la mujer. Otra de sus características especiales es que se toma 28 días al mes en lugar de los 21 de las píldoras tradicionales. Se considera pues que la Lybrel es el primer anticonceptivo oral que se administra a la mujer los 365 días del año.
Esta nueva píldora se indica sobretodo para las mujeres que tienen períodos menstruales largos y que cursan con especial dolor y que no ven reducidos estos problemas con la administración de las píldoras que existen en el mercado desde hace años. Casi un 60% de las que la tomaron durante la realización de sus ensayos clínicos no sangraron en absoluto. Curiosamente esta ventaja también es vista como un problema, pues al no haber hemorragia a una mujer no le es fácil saber si ha quedado embarazada, aunque su índice de fiabilidad es el mismo que el de cualquier otro anticonceptivo oral.
Se estima que esta píldora saldrá a la venta en los Estados Unidos a partir de este mes de julio y siempre con receta médica. En los países del continente europeo se la podrá adquirir el año que viene con el nombre comercial de Anya
http://blogdefamacia.com/
martes, 19 de julio de 2011
Cuestión de cerrojos
Acaba de sonar el teléfono, es Sunie, mi pareja. Y me aborda con una "simple" pregunta : "el carpintero dice que si quieres cerrojos en las puertas de los cuartos de baño".
Resulta que estamos reformando una casita pequeña que en apenas ya dos semanas habitaremos, tenemos muchas ganas e ilusión y Sunie le está puniendo mucho mucho cariño. Se está dando un curro increible cosa que yo le agradezco enormemente, aunque él no lo sabe, cosas que pasan.
Bueno, a lo que iba, los cerrojos en las puertas. Pues bueno, rapidamente le he contestado con un "claro que no" que me ha salido de mis entrañas. Creo que eso es lo que debería valer. Sin embargo, en seguida la cabeza, como siempre, la loca cabeza, se ha puesto a pensar.
Es evidente que yo ya no necesito cerrojos en casa, es más, nos estamos ahorrando ciertas puertas para nosotros innecesarias. Pero es que a mi me han habitado todos mis hijos y casi mi pareja, yo so sé que podría taparme de ninguno de ellos después de que mi alma y mi cuerpo han sido habitaculo para todos. Pero claro, ahí llegan asomando con su adolescencia Álvaro y Lucía, y de repente pensé que quizás ellos si que agradecerían un cerrojito en la puerta. No sé, no sé.
Lo he pensado unos segundos, ya sabeis, a veces el cerebro procesa rápido, y creo que prefiero que aprendan a llamar a la puerta y respetarse sus espacios sin cerrojos. Ya tenemos casas bastantes aisleitor como para añadir cadenas perpetuas.
Podemos añadir:
Resulta que estamos reformando una casita pequeña que en apenas ya dos semanas habitaremos, tenemos muchas ganas e ilusión y Sunie le está puniendo mucho mucho cariño. Se está dando un curro increible cosa que yo le agradezco enormemente, aunque él no lo sabe, cosas que pasan.
Bueno, a lo que iba, los cerrojos en las puertas. Pues bueno, rapidamente le he contestado con un "claro que no" que me ha salido de mis entrañas. Creo que eso es lo que debería valer. Sin embargo, en seguida la cabeza, como siempre, la loca cabeza, se ha puesto a pensar.
Es evidente que yo ya no necesito cerrojos en casa, es más, nos estamos ahorrando ciertas puertas para nosotros innecesarias. Pero es que a mi me han habitado todos mis hijos y casi mi pareja, yo so sé que podría taparme de ninguno de ellos después de que mi alma y mi cuerpo han sido habitaculo para todos. Pero claro, ahí llegan asomando con su adolescencia Álvaro y Lucía, y de repente pensé que quizás ellos si que agradecerían un cerrojito en la puerta. No sé, no sé.
Lo he pensado unos segundos, ya sabeis, a veces el cerebro procesa rápido, y creo que prefiero que aprendan a llamar a la puerta y respetarse sus espacios sin cerrojos. Ya tenemos casas bastantes aisleitor como para añadir cadenas perpetuas.
Podemos añadir:
Cerrar bien es cerrar sin trancas ni cerrojos y, sin embargo, sin que nadie pueda abrir. Atar bien es atar sin cuerda ni cordel y, sin embargo, sin que nadie pueda desatar.
Tao-Te-Ching.
Por qué a pesar de no querer seguimos "castrando" a nuestros hijos
Ramón Soler explica en la entrevista realizada por bebés y mas por que nos es tan dificil cambiar nuestra actitud.
A mi personalmente me alegra saber que, aunque pocas veces consigo no salirme de madre, cuestionarme lo que hago y digo ya es un buen paso. No me gustaría perpetuar este modelo violento en mis hijos pero con gran tristeza he de decir que ya es tarde. Y lo sé por como se hablan entre ellos, por lo que se dicen... son puros espejos. Mi esperanza es que yo haya sido menos castradora que mis padres lo fueron conmigo y que ellos lo sean aún menos con los suyos.
Es inutil seguir culpandome por ello, que no seguir intentandolo... y espero que la vida no me de más hijos para seguir teniendo oportunidades jejeje, es que a veces lo pienso.
Bueno, aquí os dejo un trocito de esta interesante entrevista del psicólogo y terapéuta Ramón Soler.
Pero, entonces, quieres decir que los padres reproducen la violencia que sufrieron, ¿verdad?
Efectivamente. Todos los actos de violencia que recibimos en la infancia, no sólo los azotes, sino también los insultos, las miradas opresivas, las vejaciones y los abandonos, quedan guardados en nuestro interior. Seamos conscientes o no, cargamos con esa violencia.
Quizás, nuestra parte racional la pueda mantener a raya, pero en momentos de tensión o de cansancio extremo, ese control falla y nos aparecen las mismas actitudes que vivimos en nuestra infancia: un mal gesto, un grito o un azote. Para muchas personas, esa educación violenta supone el único modelo que vieron en su infancia y, por eso, al ser padres, repiten con sus hijos lo mismo que ellos sufrieron por parte de sus padres.
Es necesario ser consciente de todos los lastres emocionales con los que nos hemos ido cargando a lo largo de la vida para poder desprogramar los patrones violentos y sustituirlos por otros mucho más sanos para nosotros y para los demás.
La educación de los hijos supone una oportunidad para hacer este trabajo, si estamos atentos a lo que nos provoca que reaccionemos de manera violenta. Y si la situación nos supera, yo recomiendo buscar una ayuda externa y profesional para que nos acompañe en ese proceso de autoconocimiento y liberación.
...... ¿Cómo podemos asimilar que el que nos pegaran no estuvo bien sin por ello negar el amor que nos tenían nuestros padres?
Es una cuestión muy controvertida que debemos resolver si pretendemos ser adultos libres y emocionalmente sanos.
Parece difícil de entender que los mismos padres que nos pegan, nos digan a continuación que nos quieren. Para el niño supone una tremenda contradicción: por un lado, la intuición le dice que el amor no puede ir asociado a los golpes, pero los hechos le demuestran que, los que dicen quererle, le pegan.
¿Cómo hacemos para interiorizar lo sucedido y darle cierto sentido?
A medida que crecemos, elaboramos complicadas teorías para tratar de armonizar estos conceptos, al fin y al cabo, siempre nos han dicho que los padres quieren a sus hijos. Pero nuestro yo más profundo sabe que algo no está bien, por eso nos sigue resultando chocante.
Lo entiendo, Ramón, pero no se como podemos entender este conflicto y superarlo.
Resolver esta paradoja es una parte primordial de cualquier terapia que realmente se interese por profundizar en las raíces de los problemas emocionales que sufrimos los adultos.
Explícame que hace el niño para sobrevivir al maltrato.
De pequeños tuvimos que adaptarnos y someternos, pero debemos poder quitarnos la venda que nos pusimos en la infancia para poder sobrevivir entre tanta contradicción y poner las cosas en su sitio, bajar a nuestros padres del pedestal donde los pusimos y verlos como personas de carne y hueso, entendiendo que no son perfectos y que tienen defectos.
¿Es bueno para nuestra salud emocional entender que nuestros padres se equivocaron?
Claro. Sólo entonces podremos preguntarnos si de verdad aquello era amor o eran maneras de moldear al hijo a su imagen y semejanza, siguiendo la misma educación restrictiva que ellos recibieron, sin ser capaces de cuestionarse nada.
¿Qué quieres decir con “moldear a su hijo a su imagen”?
Muchos padres utilizan a sus hijos para vivir a través de ellos la vida que ellos mismos no pudieron vivir. Y, para conseguirlo, recurren a todos los medios a su alcance, incluidos los cachetes, si el niño se desvía demasiado del camino que ellos le han organizado.
¿Qué pasa cuando repetimos lo que nos hicieron y damos el primer azote?
Yo creo que, cuando un padre o madre le da el primer azote a su hijo, algo debe sacudirse en su interior que le haga replantearse lo que ha hecho. Ese es el momento clave en el que los adultos pueden decidir cambiar su vida y la de sus hijos.
Afortunadamente, algunos se dan cuenta y deciden abandonar esa actitud, mientras que otros pasan por alto este momento de duda y siguen transmitiendo la misma violencia que recibieron.
¿ Quieres decir que nos amaron nuestros padres aunque nos pegaran o hicieran daño emocionalmente?
Podremos decir, a lo sumo, que nos amaron a su manera, pero que esa manera de amar no es amor. El amor conlleva respeto y pegar no es respetar.
Por amor, uno es capaz de modificar sus convicciones erróneas. Si no fueron capaces de cuestionarse el sistema educativo que sufrieron por parte de sus propios padres, debemos cuestionarnos hasta qué punto el amor que decían sentir por nosotros era sincero.
Y para terminar con este tema tan conflictivo, me gustaría dejarte con lo que pensaba Alice Miller sobre este tema: “El amor y la automitificación se excluyen mutuamente(...) El verdadero amor soporta la verdad.”
Entonces, te pregunto ¿sirve de algo pegarle a un niño?
Si lo que deseamos al pegarle es que deje de hacer algo, lo único que conseguiremos es que tenga miedo de nuestra reacción y busque la manera de seguir haciendo lo mismo, pero sin que nos enteremos.
A la larga, el niño perderá la confianza en sus padres y, con cada cachete, la comunicación con ellos se irá deteriorando. También es muy posible que deje de expresar sus emociones si percibe que no son bien recibidas y los psicólogos conocemos muy bien las dramáticas consecuencias, emocionales y físicas, de reprimir las emociones.
¿Aprenderá el niño que pegar y usar la violencia es aceptable si le pegamos?
Si. si a todo lo anterior le añadimos que el niño aprenderá que la manera de resolver los conflictos es a través de la violencia, podemos concluir que no sirve de nada pegarle a un niño.
Cuando se habla de pegarle a un niño, si no es una paliza, se suele minimizar el problema, pero lo mismo resultaría intolerable si hablamos de pegarle a otro adulto, y especialmente, ahora que la sociedad se está concienciado sobre el maltrato de género, a una mujer. ¿Tu crees que es diferente pegarle a un niño que pegarle a una mujer?
Los que pegan a sus hijos se indignan mucho cuando alguien les plantea la cuestión de si no están tratando a sus hijos igual que los maltratadores que pegan a sus mujeres cuando, en realidad, utilizan excusas muy parecidas para justificarse: “no me hace caso, no cumple con sus obligaciones, me ha respondido mal, ha contestado mal a mi madre…”.
Ellos aducen que, dado que la mujer es adulta y está “educada”, no hace falta corregirla, mientras que los niños son poco menos que animales salvajes y necesitan una guía para adaptarse a la sociedad, lo cual me parece una tremenda barbaridad.
En estas últimas décadas hemos avanzado mucho en la defensa de los derechos de la mujer y, aún así, se producen muertes casi todas las semanas.
Si, hay un gran rechazo al maltrato a la mujer, pero no es igual cuando hablamos de las mismas amenazas, gritos o golpes a los niños. ¿No es más grave incluso pegarle a un niño indefenso?
Pensemos en lo que sucede con los niños que son más pequeños, más indefensos y que no pueden coger las maletas e irse de casa: las consecuencias para la salud emocional son catastróficas.
Además, los niños agredidos o violentados por su entorno, se enfrentan a la permisividad social que existe frente a la violencia ejercida contra ellos. Todos conocemos casos de personas que se interponen a un agresor cuando está maltratando a una mujer, pero ¿cuántas personas se indignan cuando ven a un padre pegar o agredir verbalmente a su hijo? No muchas ¿verdad?
No, no muchas. Ninguna o casi ninguna. Yo misma he temido intervenir y cuando lo he hecho, me he quedado insegura sobre las consecuencias para el niño.
Según yo lo veo, todo tipo de violencia es reprobable. Tanto pegar a una mujer, como a un niño es una forma de abuso de poder físico y psicológico abominable.
La cuestión es que, para acabar con el ciclo de terror: violencia en la infancia, adultos agresivos que pegan o adultos sumisos que se dejan pegar, las campañas en contra de la violencia deberían empezar a centrarse en la infancia.
Paremos la violencia en la infancia y conseguiremos frenar la violencia en la edad adulta.
Pero, Ramón, no todos los padres tienen recursos educativos o emocionales cuando hay un conflicto con el niño, pierden el control o actuan como se hizo con ellos. ¿Qué podemos hacer si se “porta mal” un niño?
Podemos hacer un esfuerzo por entenderlos. Muchas veces pretendemos que los niños sean como adultos en miniatura y nos olvidamos de que el universo de los niños es totalmente distinto al de los adultos.
Quizás lo que esté haciendo el niño le sirva para aprender algo del mundo en el que vive, algo que dejará de aprender si le impedimos jugar a lo que esté jugando. Por ejemplo, un niño está absorto jugando con agua, pasándola de un recipiente a otro. Seguramente, derrame algo de agua por el suelo, pero ¿podemos decir que se está portando mal? Si le impedimos que siga experimentando con el agua bajo la excusa de que tiene que ser un niño bueno, quizás no le dé tiempo a asimilar lo que estaba aprendiendo con su juego.
Debemos tener mucho cuidado con las etiquetas que les ponemos a los niños. Los niños no son ni buenos ni malos, por lo tanto, portarse “bien” ó “mal” es algo que siempre depende del punto de vista del adulto. Si repetimos estas etiquetas, corremos el peligro de que el niño las interiorice y termine adoptando el papel de “niño bueno” o “niño malo”.
Entiendo, pero dime, ¿qué daños emocionales causa en un niño el que los que le tienen que proteger le peguen?
Según compruebo día a día en mi consulta, en primer lugar, crea un desconcierto tremendo y mucha inseguridad. Si los que, supuestamente, deben cuidarme, me tratan así, ¿quién va a ocuparse de mi bienestar? El niño no tiene otros padres, por lo que si quiere sobrevivir, acaba adaptándose a la situación en la que vive. Además, para amoldarse a las exigencias de sus padres, renuncia a su verdadera personalidad, la esconde bajo capas y capas de reglas, órdenes y sumisiones.
Con el tiempo, el niño terminará perdiendo su yo interior y asumiendo que el trato que recibe es lo normal, que lo merece por su forma de ser y que así es el amor.
La tensión que provoca vivir en un ambiente violento, donde en cualquier momento y por cualquier cosa te pueden dar un azote, genera una total indefensión. Esto tendrá un efecto dramático sobre la autoestima del niño, que arrastrará en su vida adulta y le afectará en sus relaciones de amistad y de pareja.
Además, tendrá una mayor tendencia a enfermar, debido que una larga exposición a las hormonas del estrés disminuye la respuesta inmunitaria del cuerpo y le hará más vulnerable ante cualquier ataque contra sus defensas.
A mi personalmente me alegra saber que, aunque pocas veces consigo no salirme de madre, cuestionarme lo que hago y digo ya es un buen paso. No me gustaría perpetuar este modelo violento en mis hijos pero con gran tristeza he de decir que ya es tarde. Y lo sé por como se hablan entre ellos, por lo que se dicen... son puros espejos. Mi esperanza es que yo haya sido menos castradora que mis padres lo fueron conmigo y que ellos lo sean aún menos con los suyos.
Es inutil seguir culpandome por ello, que no seguir intentandolo... y espero que la vida no me de más hijos para seguir teniendo oportunidades jejeje, es que a veces lo pienso.
Bueno, aquí os dejo un trocito de esta interesante entrevista del psicólogo y terapéuta Ramón Soler.
Pero, entonces, quieres decir que los padres reproducen la violencia que sufrieron, ¿verdad?
Efectivamente. Todos los actos de violencia que recibimos en la infancia, no sólo los azotes, sino también los insultos, las miradas opresivas, las vejaciones y los abandonos, quedan guardados en nuestro interior. Seamos conscientes o no, cargamos con esa violencia.
Quizás, nuestra parte racional la pueda mantener a raya, pero en momentos de tensión o de cansancio extremo, ese control falla y nos aparecen las mismas actitudes que vivimos en nuestra infancia: un mal gesto, un grito o un azote. Para muchas personas, esa educación violenta supone el único modelo que vieron en su infancia y, por eso, al ser padres, repiten con sus hijos lo mismo que ellos sufrieron por parte de sus padres.
Es necesario ser consciente de todos los lastres emocionales con los que nos hemos ido cargando a lo largo de la vida para poder desprogramar los patrones violentos y sustituirlos por otros mucho más sanos para nosotros y para los demás.
La educación de los hijos supone una oportunidad para hacer este trabajo, si estamos atentos a lo que nos provoca que reaccionemos de manera violenta. Y si la situación nos supera, yo recomiendo buscar una ayuda externa y profesional para que nos acompañe en ese proceso de autoconocimiento y liberación.
...... ¿Cómo podemos asimilar que el que nos pegaran no estuvo bien sin por ello negar el amor que nos tenían nuestros padres?
Es una cuestión muy controvertida que debemos resolver si pretendemos ser adultos libres y emocionalmente sanos.
Parece difícil de entender que los mismos padres que nos pegan, nos digan a continuación que nos quieren. Para el niño supone una tremenda contradicción: por un lado, la intuición le dice que el amor no puede ir asociado a los golpes, pero los hechos le demuestran que, los que dicen quererle, le pegan.
¿Cómo hacemos para interiorizar lo sucedido y darle cierto sentido?
A medida que crecemos, elaboramos complicadas teorías para tratar de armonizar estos conceptos, al fin y al cabo, siempre nos han dicho que los padres quieren a sus hijos. Pero nuestro yo más profundo sabe que algo no está bien, por eso nos sigue resultando chocante.
Lo entiendo, Ramón, pero no se como podemos entender este conflicto y superarlo.
Resolver esta paradoja es una parte primordial de cualquier terapia que realmente se interese por profundizar en las raíces de los problemas emocionales que sufrimos los adultos.
Explícame que hace el niño para sobrevivir al maltrato.
De pequeños tuvimos que adaptarnos y someternos, pero debemos poder quitarnos la venda que nos pusimos en la infancia para poder sobrevivir entre tanta contradicción y poner las cosas en su sitio, bajar a nuestros padres del pedestal donde los pusimos y verlos como personas de carne y hueso, entendiendo que no son perfectos y que tienen defectos.
¿Es bueno para nuestra salud emocional entender que nuestros padres se equivocaron?
Claro. Sólo entonces podremos preguntarnos si de verdad aquello era amor o eran maneras de moldear al hijo a su imagen y semejanza, siguiendo la misma educación restrictiva que ellos recibieron, sin ser capaces de cuestionarse nada.
¿Qué quieres decir con “moldear a su hijo a su imagen”?
Muchos padres utilizan a sus hijos para vivir a través de ellos la vida que ellos mismos no pudieron vivir. Y, para conseguirlo, recurren a todos los medios a su alcance, incluidos los cachetes, si el niño se desvía demasiado del camino que ellos le han organizado.
¿Qué pasa cuando repetimos lo que nos hicieron y damos el primer azote?
Yo creo que, cuando un padre o madre le da el primer azote a su hijo, algo debe sacudirse en su interior que le haga replantearse lo que ha hecho. Ese es el momento clave en el que los adultos pueden decidir cambiar su vida y la de sus hijos.
Afortunadamente, algunos se dan cuenta y deciden abandonar esa actitud, mientras que otros pasan por alto este momento de duda y siguen transmitiendo la misma violencia que recibieron.
¿ Quieres decir que nos amaron nuestros padres aunque nos pegaran o hicieran daño emocionalmente?
Podremos decir, a lo sumo, que nos amaron a su manera, pero que esa manera de amar no es amor. El amor conlleva respeto y pegar no es respetar.
Por amor, uno es capaz de modificar sus convicciones erróneas. Si no fueron capaces de cuestionarse el sistema educativo que sufrieron por parte de sus propios padres, debemos cuestionarnos hasta qué punto el amor que decían sentir por nosotros era sincero.
Y para terminar con este tema tan conflictivo, me gustaría dejarte con lo que pensaba Alice Miller sobre este tema: “El amor y la automitificación se excluyen mutuamente(...) El verdadero amor soporta la verdad.”
Entonces, te pregunto ¿sirve de algo pegarle a un niño?
Si lo que deseamos al pegarle es que deje de hacer algo, lo único que conseguiremos es que tenga miedo de nuestra reacción y busque la manera de seguir haciendo lo mismo, pero sin que nos enteremos.
A la larga, el niño perderá la confianza en sus padres y, con cada cachete, la comunicación con ellos se irá deteriorando. También es muy posible que deje de expresar sus emociones si percibe que no son bien recibidas y los psicólogos conocemos muy bien las dramáticas consecuencias, emocionales y físicas, de reprimir las emociones.
¿Aprenderá el niño que pegar y usar la violencia es aceptable si le pegamos?
Si. si a todo lo anterior le añadimos que el niño aprenderá que la manera de resolver los conflictos es a través de la violencia, podemos concluir que no sirve de nada pegarle a un niño.
Cuando se habla de pegarle a un niño, si no es una paliza, se suele minimizar el problema, pero lo mismo resultaría intolerable si hablamos de pegarle a otro adulto, y especialmente, ahora que la sociedad se está concienciado sobre el maltrato de género, a una mujer. ¿Tu crees que es diferente pegarle a un niño que pegarle a una mujer?
Los que pegan a sus hijos se indignan mucho cuando alguien les plantea la cuestión de si no están tratando a sus hijos igual que los maltratadores que pegan a sus mujeres cuando, en realidad, utilizan excusas muy parecidas para justificarse: “no me hace caso, no cumple con sus obligaciones, me ha respondido mal, ha contestado mal a mi madre…”.
Ellos aducen que, dado que la mujer es adulta y está “educada”, no hace falta corregirla, mientras que los niños son poco menos que animales salvajes y necesitan una guía para adaptarse a la sociedad, lo cual me parece una tremenda barbaridad.
En estas últimas décadas hemos avanzado mucho en la defensa de los derechos de la mujer y, aún así, se producen muertes casi todas las semanas.
Si, hay un gran rechazo al maltrato a la mujer, pero no es igual cuando hablamos de las mismas amenazas, gritos o golpes a los niños. ¿No es más grave incluso pegarle a un niño indefenso?
Pensemos en lo que sucede con los niños que son más pequeños, más indefensos y que no pueden coger las maletas e irse de casa: las consecuencias para la salud emocional son catastróficas.
Además, los niños agredidos o violentados por su entorno, se enfrentan a la permisividad social que existe frente a la violencia ejercida contra ellos. Todos conocemos casos de personas que se interponen a un agresor cuando está maltratando a una mujer, pero ¿cuántas personas se indignan cuando ven a un padre pegar o agredir verbalmente a su hijo? No muchas ¿verdad?
No, no muchas. Ninguna o casi ninguna. Yo misma he temido intervenir y cuando lo he hecho, me he quedado insegura sobre las consecuencias para el niño.
Según yo lo veo, todo tipo de violencia es reprobable. Tanto pegar a una mujer, como a un niño es una forma de abuso de poder físico y psicológico abominable.
La cuestión es que, para acabar con el ciclo de terror: violencia en la infancia, adultos agresivos que pegan o adultos sumisos que se dejan pegar, las campañas en contra de la violencia deberían empezar a centrarse en la infancia.
Paremos la violencia en la infancia y conseguiremos frenar la violencia en la edad adulta.
Pero, Ramón, no todos los padres tienen recursos educativos o emocionales cuando hay un conflicto con el niño, pierden el control o actuan como se hizo con ellos. ¿Qué podemos hacer si se “porta mal” un niño?
Podemos hacer un esfuerzo por entenderlos. Muchas veces pretendemos que los niños sean como adultos en miniatura y nos olvidamos de que el universo de los niños es totalmente distinto al de los adultos.
Quizás lo que esté haciendo el niño le sirva para aprender algo del mundo en el que vive, algo que dejará de aprender si le impedimos jugar a lo que esté jugando. Por ejemplo, un niño está absorto jugando con agua, pasándola de un recipiente a otro. Seguramente, derrame algo de agua por el suelo, pero ¿podemos decir que se está portando mal? Si le impedimos que siga experimentando con el agua bajo la excusa de que tiene que ser un niño bueno, quizás no le dé tiempo a asimilar lo que estaba aprendiendo con su juego.
Debemos tener mucho cuidado con las etiquetas que les ponemos a los niños. Los niños no son ni buenos ni malos, por lo tanto, portarse “bien” ó “mal” es algo que siempre depende del punto de vista del adulto. Si repetimos estas etiquetas, corremos el peligro de que el niño las interiorice y termine adoptando el papel de “niño bueno” o “niño malo”.
Entiendo, pero dime, ¿qué daños emocionales causa en un niño el que los que le tienen que proteger le peguen?
Según compruebo día a día en mi consulta, en primer lugar, crea un desconcierto tremendo y mucha inseguridad. Si los que, supuestamente, deben cuidarme, me tratan así, ¿quién va a ocuparse de mi bienestar? El niño no tiene otros padres, por lo que si quiere sobrevivir, acaba adaptándose a la situación en la que vive. Además, para amoldarse a las exigencias de sus padres, renuncia a su verdadera personalidad, la esconde bajo capas y capas de reglas, órdenes y sumisiones.
Con el tiempo, el niño terminará perdiendo su yo interior y asumiendo que el trato que recibe es lo normal, que lo merece por su forma de ser y que así es el amor.
La tensión que provoca vivir en un ambiente violento, donde en cualquier momento y por cualquier cosa te pueden dar un azote, genera una total indefensión. Esto tendrá un efecto dramático sobre la autoestima del niño, que arrastrará en su vida adulta y le afectará en sus relaciones de amistad y de pareja.
Además, tendrá una mayor tendencia a enfermar, debido que una larga exposición a las hormonas del estrés disminuye la respuesta inmunitaria del cuerpo y le hará más vulnerable ante cualquier ataque contra sus defensas.
jueves, 14 de julio de 2011
Ya está aaaquuiiiiiiii.......
Con la foto ganadora del concurso 2010 de fondo de cartel, una foto preciosa, por cierto, Luna de leche nos presenta la tercera edición de este bonito concurso.
Esperamos recibir vuestras fotografías.
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