jueves, 22 de octubre de 2009

Breves reflexiones nocturnas

La sabia Naturaleza fabricó una hormona mágica para que las madres cumpliésemos con nuestra misión: la OXITOCINA, la hormona del amor, que se emana a chorros durante el parto respetado, en las primeras horas de vida del bebé si estamos junto a él y no lo alejan de nosotras y durante la lactancia materna y el contacto piel con piel continuo. Pero:

· ¿Nos facilita la sociedad actual ser los ángeles de nuestros hijos o nos boicotea desde todos los frentes?

· ¿Qué mensajes nos lanzan los programas oficiales sobre el cuidado de los bebés, los gurus de crianza y los programas de televisión?

· ¿Nos permitimos a nosotras mismas ser ángeles o es más fácil ser una madre depredadora/patriarcal sin cuestionarse nada?


Está claro, otra crianza y otro mundo es posible y para ello sólo debemos re-orientar la brújula de nuestra sociedad

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