lunes, 10 de septiembre de 2012

10 de septiembre... una fecha memorable

Hace unos días que Yeray tiene dolores de tripa, pedos y caca. Seguro que muchas madres reconoceis estos síntomas en estos días.
Antes de ayer me senté con él y le dije que me podía contar la verdad, lo que sentía. Le dije que yo estaba nerviosa por su incorporación al cole y que entendía que no quisiera ir y que tuviera miedo. Le dije que a los demás podía decirles lo que quisiera pero a mi me podía decir la verdad, que yo quería oir la verdad.

Su respuesta me dejó patitiesa.

- mamá a toda la gente me pregunta y yo a todo el mundo le digo que tengo ganas de ir, que sí que me va a gustar... ¿cómo voy a decirte a ti algo diferente?

Mi hijo tiene asumido que puede haber contradicción entre lo que es fuera, lo que expres y lo que siente, pero no cabía en él contradecir su discurso ante la gente.

Le conté que muchas veces, también los mayores, decimos cosas que los demás quieren oir aunque no sean verdad para nosotros. que decimos cosas para contentar a los demás pero que lo importante era siempre siempre saber lo que uno siente dentro de verdad.

Entonces dijo:

- mamá ¿porqué existe el cole? ¿quién se lo inventó? preferiria quedarme en casa.

Y charlamos un poquito sobre eso.
Entonces mi corazón se alegró por haber podido ayudar a mi hijo a encontrar, o mejor, a expresar su verdad interior.

Hoy entró Yeray al cole... él nervioso por lo desconocido, un abismo ante él. Yo nerviosa por lo que supone y escuchando las sandeces, con perdón, de la madres. Sandeces como:


- ah, cuánto me alegro de que hayas cedido en traerle al cole (gente que no me conoce!!!)

- no te preocupes mujer, aquí va a estar muy bien, tienen mucha experiencia (ay madre, experiencia en qué? en mi hijo ninguna, en mi hijo la experiencia la tengo yo y nadie me ha pedido una cita para indagar sobre él) Y mientras, la seño de la clase de tres años intentaba que hicieran fila entre llantos de los niños y gritos de ella diciendo que si no hacían fila no salían de allí en todo el día. Ohh si, cuánta experiencia.

- no te preocupes, los niños enseguida se adaptan... (es que yo no quiero que se adapte a esta ........

Hicimos la fila en el patio y cuando se dispusieron a entrar todos en orden Yeray me agarró la mano fuerte, me miró y me dijo, no me dejes solo. Se me partió el corazón, hice la fila con él a pesar de las miradas que yo sentía como "míralo, todo el rato en la burbuja de su madre, así nunca se independizará"... pero bueno eso, eso era mío. Y ya en clase le solté, le dije que le quería y me dí la vuelta ya tragándome las lágrimas.

En fin, que me he respirado las lágrimas a punto de brotarme donde no estaba permitido, al fin y al cabo es lo mismito que ha hecho mi hijo.

Ha sido un día muy intenso emocionalmente para mi, me he juzgado sin parar y estoy exhausta, casada.

Esta noche le he preguntado si mañana quería volver, me ha dicho que sí. Lo que veo que siente es  que es aceptado, que ya es como los demás, se siente mayor, como sus hermanos... y sobre todo ahora está donde debe y eso, eso se respira y él, que no es tonto, lo nota.

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