Jean Liedloff, autora de “El Concepto del Continuum” murió el pasado mes de marzo de 2011, a la edad de 84 años.
Jean Liedloff
Jean Liedloff es una antropóloga que partió en busca de diamantes a la selva amazónica, allí descubrió otra clase de tesoro: los Yequana. En su prolongada convivencia con estas tribus le sorprendió la vitalidad física, mental y emocional de los niños Yequana y decidió escribir un libro sobre sus descubrimientos. Su libro “El Concepto del Continuum” se ha traducido a 16 idiomas.
Según Jean Liedloff, el concepto del Continuum se refiere a la idea de que, para alcanzar un óptimo desarrollo físico, mental y emocional, los seres humanos —especialmente los bebés— necesitamos vivir las experiencias adaptativas que han sido básicas para nuestra especie a lo largo del proceso de nuestra evolución.
Para un bebé, estas experiencias necesarias son:
- Contacto físico permanente con la madre (u otro familiar o cuidador) desde el nacimiento.
- Dormir en la cama de los padres en permanente contacto físico hasta que el bebé decida lo contrario por sí mismo, lo que ocurre alrededor de los dos años.
- Lactancia materna a demanda.
- Permanecer constantemente en brazos o pegado al cuerpo de otra persona hasta que el bebé comience a arrastrarse o gatear por sí mismo, lo que sucede en torno a los 6-8 meses.
- Disponer de cuidadores/as que atiendan las necesidades del bebé (movimientos, llantos, etc.) sin emitir juicios ni invalidarlas. Es importante tener en cuenta que el bebé no debe ser el centro de atención permanentemente, aunque sí debe sentir que sus necesidades serán satisfechas.
- Hacer sentir al bebé y potenciarle sus expectativas basadas en que es un ser innatamente social y cooperativo, al tiempo que fomentar su fuerte instinto de autoconservación. Igualmente, es básico que el bebé sienta que es bienvenido y tenido en cuenta.
En contraste, un bebé sujeto a las prácticas occidentales de parto y crianza a menudo experimenta…
- separación traumática de su madre desde el momento del parto debido a las intervenciones médicas y a la colocación de los bebés en maternidades, aislados físicamente excepto por el sonido de otros recién nacidos también llorando, con una mayoría de niños varones aun más traumatizados debido a practicas médicas innecesarias relacionadas con cirugía de circuncisión.
- en casa, duerme solo y aislado, a menudo después de “dejarle llorar para dormir”.
- alimentación programada, con sus impulsos naturales de deseos de cuidado a menudo ignorados o “pacificados”.
- ser excluido y separado de las actividades normales de adultos, relegado durante interminables horas a un cuarto de niños, jardín de infancia o guardería donde es inadecuadamente estimulado por juguetes y otros objetos inanimados.
- los cuidadores a menudo ignoran, desatienden, minimizan e incluso castigan al bebé que llora o que señala sus necesidades; o de otra forma respondiendo con excesiva preocupación y ansiedad, haciendo de él el centro de atención.
- conformándose a las expectativas de sus cuidadores que le hacen sentir incapaz de preservarse a si mismo, de que es un ser innatamente antisocial, y que no puede aprender un comportamiento correcto sin estrictos controles, amenazas y una variedad de manipuladoras “técnicas parentales” que socavan su exquisito y evolucionado proceso de aprendizaje.
La evolución no ha preparado al recién nacido para este tipo de experiencias. No es capaz de entender por qué sus gritos desesperados para la satisfacción de sus expectativas innatas no son tenidas en cuenta, y desarrolla un sentimiento de contrariedad y culpa sobre si mismo y sus deseos. Si, por el contrario, sus expectativas de Continuum son realizadas -de forma precisa al principio, con mayor flexibilidad según va madurando- le proporcionará un estado natural de confianza en sí mismo, bienestar y gozo. Los bebés cuyas necesidades de Continuum han sido satisfechas desde el principio a través de la experiencia “en brazos” desarrollan una gran autoestima y son mucho más independientes que aquéllos a los que se les ha dejado llorar solos por miedo a que se vuelvan unos “mimosos” o demasiado dependientes.
He aquí algunos extractos del libro que define el concepto de Continuum:
…No es ningún secreto que los “expertos” no han descubierto como vivir satisfactoriamente, pero cuanto más fracasan, más profundizan en llevar los problemas por la sola influencia de la razón y desestimar lo que la razón no puede comprender o controlar.
Ahora nos dirigimos exclusivamente por el intelecto; nuestro sentido innato de lo que es bueno nos ha sido socavado hasta el punto de que apenas somos conscientes de su funcionamiento y no podemos distinguir un impulso original de uno desviado.
…(la determinación de lo que es bueno para nosotros) ha sido gestionado durante millones de años por las infinitamente más refinadas y sabias áreas de nuestra mente denominadas instinto…(El) inconsciente puede hacer cualquier número de observaciones, cálculos, síntesis, y resoluciones simultánea y correctamente.
…Lo que aquí estamos entendiendo por “correcto” es lo que es apropiado para el antiguo Continuum de nuestras especies por la sencilla razón de que se adapta a las tendencias y expectativas con las que hemos evolucionado. Las expectativas, en este sentido, están fundadas tan profundamente en el hombre como lo está su diseño último. Sus pulmones no es que sólo contengan aire, sino que se crearon para recibir aire, al igual que sus ojos para recibir luz…(etc.)
…Podríamos definir el Continuum humano como la secuencia de experiencias que corresponden a las expectativas y tendencias de las especies humanas en un ambiente coherente con eso y en el que otras expectativas y tendencias se formaron. Incluye comportamientos apropiados en, y tratamientos con, otras personas como parte de ese ambiente.
El Continuum de un individuo es global, en el sentido de que forma parte del Continuum de su familia, que a su vez es parte del Continuum de su clan, y el la especie, y el Continuum de las especies humanas forma parte del Continuum de la vida sobre la tierra.
…La resistencia al cambio, que no está reñido con la tendencia a evolucionar, es una fuerza indispensable que mantiene cualquier sistema estable.
Solo podemos hacer suposiciones sobre lo que interrumpió nuestra resistencia innata al cambio hace unos pocos miles de años. Lo importante es comprender el significado de la evolución contra el cambio no-evolucionado. …(este último) reemplaza lo que es complejo y adaptado por lo que es simple y menos adaptado.
No hay diferencia esencial entre el comportamiento puramente instintivo, con sus expectativas y tendencias, y nuestra igualmente instintiva expectativa de una crianza adecuada, sobre la que podemos desarrollar nuestras tendencias y realizar nuestras expectativas, en primer lugar, de tratamiento concreto durante la infancia, y gradualmente de una clase de tratamiento más flexible según las circunstancias, y un rango de requisitos para los que nuestra adaptación se siente preparada, impaciente, y capaz de conseguir.
Fuente: mundo tueris
miércoles, 6 de abril de 2011
martes, 5 de abril de 2011
lunes, 4 de abril de 2011
viernes, 1 de abril de 2011
miércoles, 30 de marzo de 2011
martes, 22 de marzo de 2011
Taller: El despertar de lo femenino
EL DESPERTAR DE LO FEMENINO
Taller para abrirnos y explorar nuestra verdadera
naturaleza femenina
Un taller pensado para entrar en relación contigo misma, con el poder de tu intuición y sabiduria…..Un taller para relajarse, explorarse y sanarse…..un taller para comenzar a sanar la herida de lo femenino y resurgir como mujeres mas plenas y conocedoras de su verdadera naturaleza.
PROGRAMA
- Kundalini Yoga y Relajación
-Tecnicas de movilización de energía femenina, para entrar en contacto con nuestro útero.
- Visualización creativa para conocer el Arquetipo femenino (modelo de mujer) propio y usarlo como instrumento de autoconocimiento.
- El ciclo femenino. Cómo confeccionar un diagrama menstrual para comprender y usar la sabiduria de los ciclos en tu vida diaria.
- El regalo de la Intuición femenina.
SABADO 9 ABRIL (10:00- 8:00)
PRECIO: 70 euros.
Lugar;Herbolario ECOSOMNIS (Pedreguer)
(habra charla informativa gratuita previamente)
Sofía Gutiérrez:
Terapeuta, Formada en Picología Humanista y Transpersonal.
Diplomada en Magisterio.
Melissa e investigadora de la antigua tradicion de la de la Diosa.
Comparte Circulos de Mujeres, Yoga, Talleres de arquetipos femeninos a distancia, consultas (tambien relacionadas con la maternidad embarazado y crianza), ponencias.
Si estas interesada en realizar este taller ponte en contacto a traves de:
laruedadeana@gmail.com
http://eldivinofemenino.blogspot.com/
Taller para abrirnos y explorar nuestra verdadera
naturaleza femenina
Un taller pensado para entrar en relación contigo misma, con el poder de tu intuición y sabiduria…..Un taller para relajarse, explorarse y sanarse…..un taller para comenzar a sanar la herida de lo femenino y resurgir como mujeres mas plenas y conocedoras de su verdadera naturaleza.
PROGRAMA
- Kundalini Yoga y Relajación
-Tecnicas de movilización de energía femenina, para entrar en contacto con nuestro útero.
- Visualización creativa para conocer el Arquetipo femenino (modelo de mujer) propio y usarlo como instrumento de autoconocimiento.
- El ciclo femenino. Cómo confeccionar un diagrama menstrual para comprender y usar la sabiduria de los ciclos en tu vida diaria.
- El regalo de la Intuición femenina.
SABADO 9 ABRIL (10:00- 8:00)
PRECIO: 70 euros.
Lugar;Herbolario ECOSOMNIS (Pedreguer)
(habra charla informativa gratuita previamente)
Sofía Gutiérrez:
Terapeuta, Formada en Picología Humanista y Transpersonal.
Diplomada en Magisterio.
Melissa e investigadora de la antigua tradicion de la de la Diosa.
Comparte Circulos de Mujeres, Yoga, Talleres de arquetipos femeninos a distancia, consultas (tambien relacionadas con la maternidad embarazado y crianza), ponencias.
Si estas interesada en realizar este taller ponte en contacto a traves de:
laruedadeana@gmail.com
http://eldivinofemenino.blogspot.com/
lunes, 21 de marzo de 2011
lunes, 14 de marzo de 2011
El niño normal
Me parece una entrada buenísima y no he podido resistirme pegarla aquí.
El Niño Normal
Pesa 3,800 Kg. al nacer. Duerme siempre plácidamente, despertándose únicamente seis veces al día para tomar el pecho. Toma cinco minutos del derecho y cinco minutos del izquierdo, engordando exactamente 10 gramos el primer día, 20 el segundo día y así sucesivamente, hasta llegar a tomar exactamente 180 gramos de leche en cada una de sus comidas.
Sorbe vorazmente y sin interrupción e inmediatamente hace un pequeño eructo, durmiéndose felizmente a continuación. Nunca está ni enfermo, ni nervioso, ni es caprichoso y no ha tenido ni siquiera un granito. Crece exactamente 200 gramos por semana, cada semana, durante el primer año de vida. Pasa sin esfuerzo del pecho, al chupete, al biberón de manzanilla, según la voluntad de sus padres y del pediatra.
Hace regularmente (pero no demasiada) caca y pis en el pañal, nunca por la noche.
Duerme seis horas seguidas por la noche desde que nació.
Ríe cuando se le coge en brazos, pero no protesta ni llora cuando se le deja solo en su habitación. Se duerme solo en su cuna, sin llorar o revolverse, abrazando tiernamente a su osito de peluche (u otro “objeto transicional”, el cual habrá sido recomendado por el experto de turno).
En el coche, se deja abrochar alegremente a su sillita sin retorcerse y sin protestar, quedándose dormido casi de inmediato.
Al llegar el cuarto mes de forma espontánea reduce el número de tomas a cinco comidas al día. A los cinco meses pasa, sin ningún problema, del pecho a la papilla hecha con caldo de verduras y, luego, a la papilla a base de cereales abriendo la boca como un pajarito sentado tranquilamente en su trona. A los 7 meses se ha destetado completamente y está listo para ir a la guardería, en la cual se integrará sin sufrir ningún tipo de crisis.
¿Lo reconocen? Esta es la descripción del Niño Normal. Ese oscuro objeto del deseo con el cual cada madre y cada padre, conscientemente o no, comparan a su hijo, sin jamás encontrar equivalencia. Es el niño de los verbos condicionales: «debería ser así…». Un OGM (Organismo Genéticamente Modificado), el hijo de la Publicidad y de las estadísticas.
¿Alguna vez te has encontrado con él? Lo dudo, porque existe sólo en el imaginario colectivo. El Niño Normal es siempre el hijo de otros, jamás el propio. Los niños reales, comparándolo con él, salen forzosamente perdiendo. Siempre tienen unos gramos de más o algunos gramos de menos, quieren mamar mucho más y mucho más tiempo de lo que está establecido por los “expertos”, quieren estar despiertos para que los mimemos y juguemos con ellos en lugar de estar tranquilos en su cochecito mirando al techo, lloran en un modo totalmente incomprensible a pesar de haberlos sometido a todos los tratamientos que recomiendan las mejores revistas del mercado. No quieren dormirse solos en su cuna, ni esperar plácidamente a que el sueño retorne si se despiertan durante la noche. Escupen sin pudor las carísimas papillas con todo tipo de vitaminas y minerales, hacen la caca en el momento menos adecuado o se abstienen durante varios días sin dar ninguna explicación. Y, sobre todo, pretenden estar día y noche con su mamá, la cual no deja de preguntarse que cosa ha hecho mal para que su hijo no sea un Niño Normal.
Sí, porque detrás de cada niño “equivocado”(es decir, todos los niños reales) existe una madre igualmente “equivocada”. Así como el niño tiene que vérselas con el Niño Normal, cada madre tiene que hacer frente a la Madre Perfecta: esa que siempre tiene sus pechos repletos de leche, pero que, al mismo tiempo, pasadas un par de semanas del parto, luce un look de eterna adolescente, haciéndose cargo del bebé tan fácilmente como si bebiera un vaso de agua, y se “organiza” sin olvidar a su marido, la vida social y la vida laboral.
El cuerpo de la madre después del parto, este organismo misterioso, con sus hormonas completamente trastornadas, las pérdidas, la leche que gotea, los senos que cambian constante de volumen, los cambios de humor, el sueño interrumpido… es una imagen completamente diferente a la que nos enseña, una vez más, la publicidad o los libros y revistas para las madres. Ninguna madre nos podemos comparar con esa Madre Perfecta, al igual que no podemos equiparar a nuestros hijos con el modelo propuesto por los mass media.
Sin embargo, los millones de niños que nacen en todo el mundo, que viven y que crecen como seres auténticos, con sus infinitas necesidades, tan únicos, tan diferentes entre sí, son una bendición para sus padres. ¿Por qué entonces desear un Niño normal, un ser totalmente abstracto, cuando un niño real y genuino está frente a nosotros? Si existiese de verdad el Niño Normal, si de la noche a la mañana apareciera en nuestra casa, estoy segura de que su presencia sería inquietante.
Abracemos fuerte a nuestro hijo, que puede que no encaje con las definiciones, las normas, las tablas, los esquemas, los juicios de los “expertos”… Dejemos que sea él a enseñarnos lo que efectivamente necesita, que es aquello que le hace sentirse bien… y esperemos que siga creciendo “equivocadamente”, y que conserve, pasando los años, eso que de único, nuevo y diferente tiene que enseñar al mundo.
Fuente: http://bebeeconomico.wordpress.com/2011/02/09/el-nino-normal/
El Niño Normal
Pesa 3,800 Kg. al nacer. Duerme siempre plácidamente, despertándose únicamente seis veces al día para tomar el pecho. Toma cinco minutos del derecho y cinco minutos del izquierdo, engordando exactamente 10 gramos el primer día, 20 el segundo día y así sucesivamente, hasta llegar a tomar exactamente 180 gramos de leche en cada una de sus comidas.
Sorbe vorazmente y sin interrupción e inmediatamente hace un pequeño eructo, durmiéndose felizmente a continuación. Nunca está ni enfermo, ni nervioso, ni es caprichoso y no ha tenido ni siquiera un granito. Crece exactamente 200 gramos por semana, cada semana, durante el primer año de vida. Pasa sin esfuerzo del pecho, al chupete, al biberón de manzanilla, según la voluntad de sus padres y del pediatra.
Hace regularmente (pero no demasiada) caca y pis en el pañal, nunca por la noche.
Duerme seis horas seguidas por la noche desde que nació.
Ríe cuando se le coge en brazos, pero no protesta ni llora cuando se le deja solo en su habitación. Se duerme solo en su cuna, sin llorar o revolverse, abrazando tiernamente a su osito de peluche (u otro “objeto transicional”, el cual habrá sido recomendado por el experto de turno).
En el coche, se deja abrochar alegremente a su sillita sin retorcerse y sin protestar, quedándose dormido casi de inmediato.
Al llegar el cuarto mes de forma espontánea reduce el número de tomas a cinco comidas al día. A los cinco meses pasa, sin ningún problema, del pecho a la papilla hecha con caldo de verduras y, luego, a la papilla a base de cereales abriendo la boca como un pajarito sentado tranquilamente en su trona. A los 7 meses se ha destetado completamente y está listo para ir a la guardería, en la cual se integrará sin sufrir ningún tipo de crisis.
¿Lo reconocen? Esta es la descripción del Niño Normal. Ese oscuro objeto del deseo con el cual cada madre y cada padre, conscientemente o no, comparan a su hijo, sin jamás encontrar equivalencia. Es el niño de los verbos condicionales: «debería ser así…». Un OGM (Organismo Genéticamente Modificado), el hijo de la Publicidad y de las estadísticas.
¿Alguna vez te has encontrado con él? Lo dudo, porque existe sólo en el imaginario colectivo. El Niño Normal es siempre el hijo de otros, jamás el propio. Los niños reales, comparándolo con él, salen forzosamente perdiendo. Siempre tienen unos gramos de más o algunos gramos de menos, quieren mamar mucho más y mucho más tiempo de lo que está establecido por los “expertos”, quieren estar despiertos para que los mimemos y juguemos con ellos en lugar de estar tranquilos en su cochecito mirando al techo, lloran en un modo totalmente incomprensible a pesar de haberlos sometido a todos los tratamientos que recomiendan las mejores revistas del mercado. No quieren dormirse solos en su cuna, ni esperar plácidamente a que el sueño retorne si se despiertan durante la noche. Escupen sin pudor las carísimas papillas con todo tipo de vitaminas y minerales, hacen la caca en el momento menos adecuado o se abstienen durante varios días sin dar ninguna explicación. Y, sobre todo, pretenden estar día y noche con su mamá, la cual no deja de preguntarse que cosa ha hecho mal para que su hijo no sea un Niño Normal.
Sí, porque detrás de cada niño “equivocado”(es decir, todos los niños reales) existe una madre igualmente “equivocada”. Así como el niño tiene que vérselas con el Niño Normal, cada madre tiene que hacer frente a la Madre Perfecta: esa que siempre tiene sus pechos repletos de leche, pero que, al mismo tiempo, pasadas un par de semanas del parto, luce un look de eterna adolescente, haciéndose cargo del bebé tan fácilmente como si bebiera un vaso de agua, y se “organiza” sin olvidar a su marido, la vida social y la vida laboral.
El cuerpo de la madre después del parto, este organismo misterioso, con sus hormonas completamente trastornadas, las pérdidas, la leche que gotea, los senos que cambian constante de volumen, los cambios de humor, el sueño interrumpido… es una imagen completamente diferente a la que nos enseña, una vez más, la publicidad o los libros y revistas para las madres. Ninguna madre nos podemos comparar con esa Madre Perfecta, al igual que no podemos equiparar a nuestros hijos con el modelo propuesto por los mass media.
Sin embargo, los millones de niños que nacen en todo el mundo, que viven y que crecen como seres auténticos, con sus infinitas necesidades, tan únicos, tan diferentes entre sí, son una bendición para sus padres. ¿Por qué entonces desear un Niño normal, un ser totalmente abstracto, cuando un niño real y genuino está frente a nosotros? Si existiese de verdad el Niño Normal, si de la noche a la mañana apareciera en nuestra casa, estoy segura de que su presencia sería inquietante.
Abracemos fuerte a nuestro hijo, que puede que no encaje con las definiciones, las normas, las tablas, los esquemas, los juicios de los “expertos”… Dejemos que sea él a enseñarnos lo que efectivamente necesita, que es aquello que le hace sentirse bien… y esperemos que siga creciendo “equivocadamente”, y que conserve, pasando los años, eso que de único, nuevo y diferente tiene que enseñar al mundo.
Fuente: http://bebeeconomico.wordpress.com/2011/02/09/el-nino-normal/
jueves, 10 de marzo de 2011
De médico a hombre del saco
09 MAR 2011
Me lloran los niños, me ven y lloran como locos, a veces casi histéricos. Nunca antes me había pasado. Un conato de llanto se podía solucionar con un guante de látex con los ojos pintados en plan guiñol o inflado a manera de globo o un depresor de lengua con una carita sonriente. No se me resistía un niño; pero claro, esto era en Inglaterra. Resulta que aquí van y me lloran los condenados.
A ver si resulta que los niños ingleses van a ser más simpáticos... ¡Ni hablar! He tardado casi dos años en darme cuenta, muchas guardias, muchas conversaciones con colegas de otros hospitales, una observación constante a los comentarios de pacientes en los blogs médicos, las series de médicos españolas, los chats sociales… En fin, un lento analizar del entorno médico. ¿Por qué en España los niños lloran en cuanto entra el médico?
Urgencias es sin duda un sitio terrible para un niño. Primero, la espera. Desafortunadamente, todavía es corriente que los niños compartan sala de espera con los adultos en muchos centros sanitarios. Una sala llena de gente compungida, algún borracho, pacientes con goteros o con heridas... Sería lo que antiguamente llamábamos 'dos rombos', altamente inapropiados.
En muchos hospitales esperan por separado, pero nada más; nunca parece haber presupuesto para que esa sala pierda su aspecto aséptico y resulte agradable para una mente tierna. Los que manejan los hilos no tienen ni idea de la diferencia que puede hacer para la familia y para el niño que la sala de espera tenga un dibujo y cuatro juguetes. Ese tipo de cosas no se suele reflejar en ningún marcador de calidad.
Y luego está lo del uniforme. Existe una asociación que comienza casi desde que son bebés de que algo terrible va a pasar cuando aparece alguien de blanco. Acuérdense de los experimentos del perro de Paulov, por algo será, ¿no?
Yo fui durante años la única médico de urgencias en mi departamento con bata blanca (en Inglaterra no se usan) y les aseguro que la bata blanca en sí misma no hace llorar a nadie. Tampoco verán ustedes que los niños lloren cuando ven a un grupo de policías, de peluqueras o a las cajeras del Mercadona. Los uniformes, como tales, no dan miedo; pero el uniforme blanco sí, y esto parece que se lo ha ganado a pulso la clase sanitaria de este país. Sin embargo, no parece preocuparle a nadie. Pues a mí sí, oigan. Personalmente odio ver llorar a un niño y que lloren sólo con verme o asustarles, me supera.
La guinda la ponen algunos padres que refuerzan el terror de sus hijos con comentarios majaderos como “si no te dejas mirar los oídos, esta señora te pone una inyección” o “si no te callas, te dejo aquí y me voy”. ¿Y qué me dicen del repetido “es que a mi niño no le gustan los médicos”, seguro que nunca dicen “a mi niño no les gustan los ingenieros de caminos o los directores de banco”.Somos, el nuevo coco, el nuevo hombre del saco o el Lute que “salta de los trenes para robar niños". ¡Vamos anda, no me fastidies!
Pero sí, me temo que el nivel de crueldad que seguimos teniendo hacia los niños en el ambiente hospitalario lo justifica. El manejo de los niños en los hospitales sigue centrado en facilitar el trabajo eficiente de enfermera y médico, a costa de cualquier cosa, incluidos los derechos más fundamentales de los niños; uno de ellos, sentirse protegido.
Mandar a la madre (o padre) que se salga mientras se realiza un procedimiento invasivo a un niño es cruel, trasnochado e innecesario y por supuesto no beneficia al niño, que al fin y al cabo es lo único que importa. Hay ya algunos estudios de los serios que demuestran que los padres prefieren quedarse y los niños... la duda ofende (¡a los niños, claro!). Aquello de que “es que el niño está mas tranquilo” o “es que el padre seguro se marea” y cosas por el estilo esconden muchas veces inseguridades profesionales, falta de voluntad para dar explicaciones e incluso algo de falta de humanidad pues inmovilizar a un niño entre tres para realizar un procedimiento doloroso es mas cómodo sin testigos.
Cremas anestésicas antes de poner vías, sedación o analgesia efectiva para reducir fracturas o suturar heridas brillan por su ausencia con demasiada frecuencia en nuestros centros, así que si los padres se quedan fuera, pues mejor.
El personal sanitario debería realizar su trabajo sin complejos, sin nada que ocultar y dejar que los padres realicen también el suyo. Quizás con una mejor comunicación entre padres y profesionales, los del uniforme blanco podamos finalmente dejar de ser el coco-come-niños.
www.elmundo.es/blogs
Me lloran los niños, me ven y lloran como locos, a veces casi histéricos. Nunca antes me había pasado. Un conato de llanto se podía solucionar con un guante de látex con los ojos pintados en plan guiñol o inflado a manera de globo o un depresor de lengua con una carita sonriente. No se me resistía un niño; pero claro, esto era en Inglaterra. Resulta que aquí van y me lloran los condenados.
A ver si resulta que los niños ingleses van a ser más simpáticos... ¡Ni hablar! He tardado casi dos años en darme cuenta, muchas guardias, muchas conversaciones con colegas de otros hospitales, una observación constante a los comentarios de pacientes en los blogs médicos, las series de médicos españolas, los chats sociales… En fin, un lento analizar del entorno médico. ¿Por qué en España los niños lloran en cuanto entra el médico?
Urgencias es sin duda un sitio terrible para un niño. Primero, la espera. Desafortunadamente, todavía es corriente que los niños compartan sala de espera con los adultos en muchos centros sanitarios. Una sala llena de gente compungida, algún borracho, pacientes con goteros o con heridas... Sería lo que antiguamente llamábamos 'dos rombos', altamente inapropiados.
En muchos hospitales esperan por separado, pero nada más; nunca parece haber presupuesto para que esa sala pierda su aspecto aséptico y resulte agradable para una mente tierna. Los que manejan los hilos no tienen ni idea de la diferencia que puede hacer para la familia y para el niño que la sala de espera tenga un dibujo y cuatro juguetes. Ese tipo de cosas no se suele reflejar en ningún marcador de calidad.
Y luego está lo del uniforme. Existe una asociación que comienza casi desde que son bebés de que algo terrible va a pasar cuando aparece alguien de blanco. Acuérdense de los experimentos del perro de Paulov, por algo será, ¿no?
Yo fui durante años la única médico de urgencias en mi departamento con bata blanca (en Inglaterra no se usan) y les aseguro que la bata blanca en sí misma no hace llorar a nadie. Tampoco verán ustedes que los niños lloren cuando ven a un grupo de policías, de peluqueras o a las cajeras del Mercadona. Los uniformes, como tales, no dan miedo; pero el uniforme blanco sí, y esto parece que se lo ha ganado a pulso la clase sanitaria de este país. Sin embargo, no parece preocuparle a nadie. Pues a mí sí, oigan. Personalmente odio ver llorar a un niño y que lloren sólo con verme o asustarles, me supera.
La guinda la ponen algunos padres que refuerzan el terror de sus hijos con comentarios majaderos como “si no te dejas mirar los oídos, esta señora te pone una inyección” o “si no te callas, te dejo aquí y me voy”. ¿Y qué me dicen del repetido “es que a mi niño no le gustan los médicos”, seguro que nunca dicen “a mi niño no les gustan los ingenieros de caminos o los directores de banco”.Somos, el nuevo coco, el nuevo hombre del saco o el Lute que “salta de los trenes para robar niños". ¡Vamos anda, no me fastidies!
Pero sí, me temo que el nivel de crueldad que seguimos teniendo hacia los niños en el ambiente hospitalario lo justifica. El manejo de los niños en los hospitales sigue centrado en facilitar el trabajo eficiente de enfermera y médico, a costa de cualquier cosa, incluidos los derechos más fundamentales de los niños; uno de ellos, sentirse protegido.
Mandar a la madre (o padre) que se salga mientras se realiza un procedimiento invasivo a un niño es cruel, trasnochado e innecesario y por supuesto no beneficia al niño, que al fin y al cabo es lo único que importa. Hay ya algunos estudios de los serios que demuestran que los padres prefieren quedarse y los niños... la duda ofende (¡a los niños, claro!). Aquello de que “es que el niño está mas tranquilo” o “es que el padre seguro se marea” y cosas por el estilo esconden muchas veces inseguridades profesionales, falta de voluntad para dar explicaciones e incluso algo de falta de humanidad pues inmovilizar a un niño entre tres para realizar un procedimiento doloroso es mas cómodo sin testigos.
Cremas anestésicas antes de poner vías, sedación o analgesia efectiva para reducir fracturas o suturar heridas brillan por su ausencia con demasiada frecuencia en nuestros centros, así que si los padres se quedan fuera, pues mejor.
El personal sanitario debería realizar su trabajo sin complejos, sin nada que ocultar y dejar que los padres realicen también el suyo. Quizás con una mejor comunicación entre padres y profesionales, los del uniforme blanco podamos finalmente dejar de ser el coco-come-niños.
www.elmundo.es/blogs
domingo, 6 de marzo de 2011
Si eres dueña de tu vida...
Hay algunas blogueras que, para mi, escriben y se expresan realmente bien. Mónica es una de ellas. ¡Unámonos a esta revolución!
Sacrificio y revolución
por Mónica Felipe
Desde que el patriarcado se instauró, las mujeres y los hombres hemos pagado con nuestro cuerpo y nuestra sangre el sostenimiento de un sistema insostenible. En las civilizaciones mayas, aztecas... los sacrificios en el altar de los Dioses consistían en la extracción del corazón de los pechos de nosotras o nuestros hijos. En la antigua Grecia el mito del Minotaruro nos recuerda el sacrificio que cada año la ciudad otorgaba. Eran siete doncellas y siete jóvenes entregados al toro. Los fenicios realizaban con frecuencia sacrificios de niños en honor de Moloch (más tarde identificado como Saturno). Los cartagineses tomaron estas prácticas y las hicieron suyas. También podemos leer en la Biblia el sacrificio de Isaac, en este mismo sentido. En Roma, los sacrificios humanos, también se realizaron aunque en menor medida. Se trataba de la institución denominada devotio, por la cual un ser humano, generalmente voluntario, se ofrecía como objeto para descargar la ira de los Dioses a fin de salvar un ejército, ciudad...
En la actualidad no realizamos sacrificios humanos con cuchillos y lanzas. Pero el sistema, que es insostenible, necesita el sacrificio de, cada vez más personas, para continuar. Ahora, no abrimos el pecho de un inocente y sacamos su corazón palpitante para mostrarlo a los Dioses; ahora nos sacrificamos en horarios laborales inútiles para poder comprar un adosado y un coche, a ser posible, mayor que el del vecino. Ahora, no imploramos a los Dioses con el cuerpo de nuestro hijo ofrecido en el altar; ahora damos a nuestros bebés a otras mujeres u hombres para que los críen ellos, en la creencia de que es lo que hay que hacer como consagración al sistema capitalista. Ahora, sacrificamos nuestro cuerpo y el de nuestros hijos con enfermedades imposibles originadas por la alimentación envenenada, el agua adulterada y el aire contaminado. Ahora, que ya no tenemos que caer de rodillas ante un sacerdote, bajamos la cabeza y ofrecemos el sacrificio de nuestros hijos que, durante horas, días y años languidecen en un sistema educativo estéril e inadecuado al que rendimos pleitesía por miedo.
Imagina por un momento que las mujeres juntas, a la vez, decidiéramos dejar de sacrificarnos a nosotras mismas y nuestros hijos y nos levantáramos pacíficamente. Que no consintiéramos parir como cobayas, y exigiéramos que el parto en casa fuera gratuito y libre para quien lo quisiera. Convertir el hecho de parir en un acto de placer orgásmico, un acontecimiento sexual, privado y soberano. Imagina que todas las mujeres decidiéramos que somos las madres las que queremos criar a nuestros hijos y no abandonarlos en brazos de otros que cobran por este trabajo (sin que esto signifique renunciar a los derechos laborales adquiridos). Imagina por un momento que todas las mujeres dejamos de hacerle el juego al sistema capitalista y nos revelamos ante la idea de que el cuidado, el amor y el respeto son acciones menos relevantes que la construcción de autopistas, el estudio de las lenguas muertas o la investigación farmacéutica. Imagina que decidimos que nuestros hijos son, ante todo, seres humanos dignos y libres y los tratamos como tal y no consentimos que nadie los humille o desprecie.
Imagina por un momento que tú eres dueña de tu vida, que tú puedes decidir qué quieres hacer, que tienes todo el poder dentro de ti, que no le debes nada a nadie. Si así fuera ¿te levantarías y comenzarías a caminar? Entonces, conecta con tu energía femenina y ponte en marcha. Esta revolución no es como las anteriores. Esta revolución es silenciosa, se hace de dentro a afuera. Es una revolución que acoge no separa Nos concilia con lo que somos, no intenta modificarnos. Esta revolución ya ha comenzado... y todas estamos invitadas.
http://estudiosobreelutero.blogspot.com/
Sacrificio y revolución
por Mónica Felipe
Desde que el patriarcado se instauró, las mujeres y los hombres hemos pagado con nuestro cuerpo y nuestra sangre el sostenimiento de un sistema insostenible. En las civilizaciones mayas, aztecas... los sacrificios en el altar de los Dioses consistían en la extracción del corazón de los pechos de nosotras o nuestros hijos. En la antigua Grecia el mito del Minotaruro nos recuerda el sacrificio que cada año la ciudad otorgaba. Eran siete doncellas y siete jóvenes entregados al toro. Los fenicios realizaban con frecuencia sacrificios de niños en honor de Moloch (más tarde identificado como Saturno). Los cartagineses tomaron estas prácticas y las hicieron suyas. También podemos leer en la Biblia el sacrificio de Isaac, en este mismo sentido. En Roma, los sacrificios humanos, también se realizaron aunque en menor medida. Se trataba de la institución denominada devotio, por la cual un ser humano, generalmente voluntario, se ofrecía como objeto para descargar la ira de los Dioses a fin de salvar un ejército, ciudad...
En la actualidad no realizamos sacrificios humanos con cuchillos y lanzas. Pero el sistema, que es insostenible, necesita el sacrificio de, cada vez más personas, para continuar. Ahora, no abrimos el pecho de un inocente y sacamos su corazón palpitante para mostrarlo a los Dioses; ahora nos sacrificamos en horarios laborales inútiles para poder comprar un adosado y un coche, a ser posible, mayor que el del vecino. Ahora, no imploramos a los Dioses con el cuerpo de nuestro hijo ofrecido en el altar; ahora damos a nuestros bebés a otras mujeres u hombres para que los críen ellos, en la creencia de que es lo que hay que hacer como consagración al sistema capitalista. Ahora, sacrificamos nuestro cuerpo y el de nuestros hijos con enfermedades imposibles originadas por la alimentación envenenada, el agua adulterada y el aire contaminado. Ahora, que ya no tenemos que caer de rodillas ante un sacerdote, bajamos la cabeza y ofrecemos el sacrificio de nuestros hijos que, durante horas, días y años languidecen en un sistema educativo estéril e inadecuado al que rendimos pleitesía por miedo.
Imagina por un momento que las mujeres juntas, a la vez, decidiéramos dejar de sacrificarnos a nosotras mismas y nuestros hijos y nos levantáramos pacíficamente. Que no consintiéramos parir como cobayas, y exigiéramos que el parto en casa fuera gratuito y libre para quien lo quisiera. Convertir el hecho de parir en un acto de placer orgásmico, un acontecimiento sexual, privado y soberano. Imagina que todas las mujeres decidiéramos que somos las madres las que queremos criar a nuestros hijos y no abandonarlos en brazos de otros que cobran por este trabajo (sin que esto signifique renunciar a los derechos laborales adquiridos). Imagina por un momento que todas las mujeres dejamos de hacerle el juego al sistema capitalista y nos revelamos ante la idea de que el cuidado, el amor y el respeto son acciones menos relevantes que la construcción de autopistas, el estudio de las lenguas muertas o la investigación farmacéutica. Imagina que decidimos que nuestros hijos son, ante todo, seres humanos dignos y libres y los tratamos como tal y no consentimos que nadie los humille o desprecie.
Imagina por un momento que tú eres dueña de tu vida, que tú puedes decidir qué quieres hacer, que tienes todo el poder dentro de ti, que no le debes nada a nadie. Si así fuera ¿te levantarías y comenzarías a caminar? Entonces, conecta con tu energía femenina y ponte en marcha. Esta revolución no es como las anteriores. Esta revolución es silenciosa, se hace de dentro a afuera. Es una revolución que acoge no separa Nos concilia con lo que somos, no intenta modificarnos. Esta revolución ya ha comenzado... y todas estamos invitadas.
http://estudiosobreelutero.blogspot.com/
Día Mundial de la Mujer, 8 de marzo
La Red Latinoamericana y del Caribe por la Humanización del Parto y del Nacimiento RELACAHUPAN-Ecuador en el DIA MUNDIAL DE LA MUJER
RESPETANDO LOS DERECHOS DE LA MUJER DURANTE EL EMBARAZO, PARTO Y POSTPARTO
En este día de la mujer deseamos sensibilizar a la sociedad sobre los derechos en el parto, integrándolos a todos los derechos de las mujeres y a los Derechos Humanos.
Porque la maternidad segura no sólo depende del manejo de riesgos, del conocimiento técnico y del recurso a la tecnología, deseamos promover una atención generalizada del parto humanizado, cuyos principios básicos son:
a.. trato digno y respeto de nuestras necesidades fisiológicas, psicológicas, afectivas y culturales
b.. libertad de posición y movimiento durante el trabajo de parto
c.. acompañamiento de personas y lugar de nuestra elección
d.. apego inmediato y permanente con nuestros hijos
Un llamado a la acción
RESPETANDO LOS DERECHOS DE LA MUJER DURANTE EL EMBARAZO, PARTO Y POSTPARTO
En este día de la mujer deseamos sensibilizar a la sociedad sobre los derechos en el parto, integrándolos a todos los derechos de las mujeres y a los Derechos Humanos.
Porque la maternidad segura no sólo depende del manejo de riesgos, del conocimiento técnico y del recurso a la tecnología, deseamos promover una atención generalizada del parto humanizado, cuyos principios básicos son:
a.. trato digno y respeto de nuestras necesidades fisiológicas, psicológicas, afectivas y culturales
b.. libertad de posición y movimiento durante el trabajo de parto
c.. acompañamiento de personas y lugar de nuestra elección
d.. apego inmediato y permanente con nuestros hijos
Un llamado a la acción
sábado, 5 de marzo de 2011
Una chirigota
Siempre hay otra forma de mirar, de sentir... por ellas, para que sea más facil abrazar la herida
viernes, 4 de marzo de 2011
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