jueves, 30 de diciembre de 2010

ENTRE EL AÑO VIEJO Y EL NUEVO

Sonríe porque estrenarás calendario
Con nuevas imágenes, con espacios
en blanco para empezar de nuevo.

Escribe un propósito,
sólo uno, es más fácil de cumplir que toda una lista,
así sea escalar el Monte Everest.

Abraza con todas tus fuerzas
como si no los quisieras soltar
demuestra que los quieres tener siempre
y ellos se sentirán queridos.

Olvídate de los ritos de año nuevo,
maletas, uvas, barrer la puerta,
y dedica ese tiempo a una llamada,
a una plática pendiente, a limpiar tu cuarto,
seguro tendrá más trascendencia
que unos calzones rojos.

Regala lo que no es tuyo,
un sentimiento guardado,
un grito ahogado,
un abrigo empolvado.

Y haz una oración,
seas creyente o no,
el simple deseo de querer que todo este bien
nos ayuda a todos.
Pide por ti, por los que ves en ese momento,
por los que te acuerdas,
por los que conoces y no te acuerdas
pide por el mundo entero.

Quema tu pasado que te detiene.
y todo lo que te estorba a ser feliz.
Y vive cada momento,
con la misma intensidad
de cada campanada.

Regálate un gran año.
Hazlo tuyo.

Gonzalo Jaime

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