martes, 9 de marzo de 2010

La historia de Ana

Ella pide ayuda, yo divulgo su historia, llena de decisiones con consecuencias, como todas nuestras vidas.


Esta es mi historia.

Hola. Mi nombre es Ana. Tengo 30 años. Quizás nos conocemos, quizás no, pero soy igual que tú, con otros nombres, con otras caras.

He recibido muchos correos de estos que mandamos de manera masiva, en cadena. Muchos los he borrado sin leerlos, algunos los he leído antes y solo unos pocos me han tocado y sentido la necesidad de contestarlos, de movilizarme de alguna manera. No imaginé que me iba a convertir en uno de ellos. Uno de esos mensajes en busca de luz, de apoyo, de comprensión, de cambios. Y aquí estoy, con una humildad sólo encontrada a través del dolor y la desesperación, de la certeza de mi vulnerabilidad.

Intentaré ser breve y concisa para no ocuparos demasiado de ese tiempo tan valioso frente a la pantalla, hoy convertida en ventana hacia mi intimidad:

Soy madre de dos criaturas, un niño de seis años y una niña de nueve meses. Marcel es fruto de una relación en vías de extinción. Nació y nos mantuvo unidos dos años más. Durante ese tiempo nació también mi pasión por la maternidad y la crianza consciente, las ganas y las fuerzas para caminar hacia una vuelta a la vida tribal, aunque sólo fuese a grandes rasgos…brotó también la firme convicción de no someterme ni someter en el régimen matrimonial en cocrianza con los padres biológicos de las criaturas, que el equilibrio familiar no estuviese dispuesto sobre algo que siento tan frágil como la relación sexual hombre-mujer. Por entonces conocí el amor por los círculos y los lugares de encuentro con quien comparto lo esencial. Todo este resurgir desde mi sangre y mis entrañas me impulsa a recorrer un camino que aun recorro junto a mis comadres y compadres y nuestras criaturas, personas desperdigadas por la geografía que aun en la distancia nos las apañamos para permanecer cerca.

Como iba diciendo, el despertar de la entraña…desde mi vientre, la llamada a ser madre de nuevo, ser y estar preñada, parir, criar al nuevo ser….pero para eso requería una situación acorde a mi nueva conciencia; decía si al encuentro con el hombre, a abrir mis pechos y mis carnes al momento de la concepción, a lo humano, mas decía y digo no a la crianza juntos. Mi decisión fue criar con mi tribu, sin esclavizarnos con horarios, tanto pa ti tanto pa mi, en esta encarnizada historia con las criaturas en las que, como ya viene siendo en tantos ámbitos, somos nosotros las adultas quienes decidimos cuando como y donde ha de estar esa criatura. Comprendedlo, para mi es tan doloroso…

Con esta claridad comencé la búsqueda de una situación adecuada, la cual creí encontrar hace 18 meses.

Todo parecía claro. El hombre en cuestión conocía mi posición y se ofreció a colaborar en este proyecto de vida aportando su simiente. Apenas le conocía ni tampoco me atraía pero eso tampoco era importante, nuestro pacto era otro que el de permanecer juntos.

Me quedé embarazada rápidamente y rápidamente también comenzaron una serie de circunstancias desagradables que desembocaron en una ruptura total de contacto.

Pero yo estaba tan contenta…mi niña crecía en mi vientre, era consciente de mis decisiones y confiaba en mi capacidad como madre y en la red tejida por las manos de comadres y compadres.

Mas la cosa no fue tan fácil. Al 5º día de nacer la pequeña Siria Luna, el donante comenzó a hacer otro tipo de presión: chantajes sobre quitarme la custodia si no le reconocía como padre, con perjudicar a mi hijo mayor (hacemos escuela en casa y vivimos de manera simple), a amedrentar con insultos, gritos y desprecios…cosas por lo que ya corte la comunicación anteriormente, que se agravaban y subían de tono.

Para mi ha sido una dura prueba. Primero el no poder verlo y admitir lo que estaba pasando, luego sentirme paralizada por l vulnerabilidad del momento y las resonancias con mi historia pasada. Quise que todo pasara, que se le bajasen los humos y se olvidara de nosotras, no ofrecer resistencia para que no hubiese lucha. Tras un precioso nacimiento en casa, se me cortaron los loquios y viví un gran estrés que intentaba disipar básicamente a fuerza de meditaciones. Sentí miedo, me convertí en victima de agresiones y sin salida, pues no podía irme lejos y protegernos, ya que Marcel se siente muy unido a su padre aquí…ha sido horrible. Aun es difícil y el aire parece no llenarme lo suficiente los pulmones como para ser en otra posibilidad. Pero ha de existir, no pierdo l fe en ello.

Aun así, Siria no ha cesado de sonreír, de dar amor y luz con su mirada, de crecer con salud y fortaleza junto a su hermano y a mí….

Y yo temblando.

Intenté seguir con mi vida normal, no opuse resistencia cuando presionó para poner sus apellidos, ni a permitir que merodease cerca de casa, con los vecinos, para evitar la vía judicial y buscando una situación armónica.

Pero la cosa no cesó ahí. Su presencia era un atentado constante a mi espacio vital. Era tan duro cuando se llevaba a la pequeña a pasear y yo debía entregársela en ese gesto de sumisión...cuantas veces hemos entregado a nuestras criaturas mientras el vientre y todo nuestro cuerpo nos gritaba no! Sentía escalofríos cuando sus manos acariciaban su vulvita rosada y su manera de aparecer en nuestro espacio era como una violación.

Comenzó a hablar con todos los vecinos. Me cercó. La mayoría se pusieron de su lado. Compadeciendo su dolor de padre frustrado o no reconocido o algo así. Me echaban sermones sobre la importancia de el padre biológico (hasta las madres solteras!!)Y que no tenia otra opción que aceptar e incluso de tomármelo como si tuviera un hijo mas.

Casi les creo. Mi dolor era inmenso. Me sentía impotente, culpable por haber querido algo que no parecía merecerme. Caí en un pozo en el cual me congelaba cada vez que venia a por siria, tratando de encontrar un lugar desde el cual permitir su presencia.

Pero no ha sido posible. Pretende algo que no puedo ofrecerle y que nos pone en serio riesgo emocional y físico. Entienden las leyes de los hombres de esto?

Finalmente, cuando vi que los que consideraba vecinos y amigos(¿?)no reaccionaron protegiéndonos ante su amenaza de pegarme si no le daba a la niña, desaparecí.

No tenía las fuerzas de enfrentarme, no conocía las leyes, no confiaba en ellas.

Ahora, soy una crédula más. Una de tantas mujeres que quiere ser madre soltera y le sale el tiro por la culata. Porque él es el padre y puede hacer valer sus derechos.

Hoy me ha llegado la carta. Pronto habrá un juicio. El pide su parte del pastel, en este caso concreto, dominar a la madre a través de unos horarios y a la criatura separándola de su madre en nombre de la ley. Para que le lleve a la criatura donde el decida, pudiendo pasar el día entero con el, cuando mi hija lacta cada hora y media. Pidiendo llevársela en verano diez días y en navidades. Y cuando cumpla tres años, la mitad de las vacaciones del año…podéis imaginar…yo si, ya tengo esa experiencia con alguien que dice que me amaba. Y es tan delicado todo….

Marcel mamaba hasta los tres años y medio y las separaciones aun ahora son duras, mas antes, cuando aun chupaba, era como si me abriesen en canal dejando mis entrañas al aire.

Ay corazón, como podrán ser las de Siria luna, tan pequeña aun y dándosela a un hombre en quien no confío lo mas mínimo? Creo enloquecer.


Esto es un manifiesto de que no pienso someterme sin intentar ponerle palabras a este sentir que tengo, sin buscar un eco que acreciente el sonido en un gran grito para detener este dolor que vivimos, pues creo, intuyo, que no soy yo sola. No quiero rendirme sin revolverme a hablar por boca de mis hij@s en su derecho a vivir una infancia tranquila, pacífica y en libertad.

Soy nómada. Soy mujer. Soy autogestionada. Soy un ser vivo que cambia. Soy una madre rebelde ante lo que siento injusto.

Ahora me toca lidiar con el gran monstruo, con el Goliat de las leyes humanas. Pido ayuda.

Por favor, haced pasad este mensaje a aquellas personas, agrupaciones, colectivos, abogad@s, y allí donde creáis que pueda apoyarnos de alguna forma o como divulgación si lo consideráis así. También necesito encontrar todo el material posible para presentarlo en el juicio respecto a la lactancia materna, el vinculo mama bebe y su trascendencia psicológica y todo lo que pueda ser para que no nos separen, al menos hasta que Siria Luna este mas madura y pueda comprender el lenguaje y expresar lo que ella vive. Igualmente, si conocéis otros casos similares que hayan salvaguardado y dado prioridad al vinculo mama bebe, o que hayan retirado la patria potestad….alguna documentación que nos apoye, por favor enviádnosla.

Creo en el sendero de luz de la vida. Siento al espíritu vibrar dentro de mí. Estoy dispuesta a soltar el peso de culpabilidad, sometimiento y dolor por tantas generaciones cargado por ser quien soy, por sentir como siento y por elegir ser libre del hombre.

Mi madre me parió para ser yo misma. Su hombre le dio su semilla para que esta volara mas alla de ellos mismos.

Ahó.

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